Sociedades Secretas: El poder sigiloso en los pasillos del claustro universitario

7 septiembre 2009

Skull & Bones

Skull & Bones

Por: Patricia Díaz Terés

“Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil”.

Jean de la Fontaine

Rodeadas por un halo de misterio y favoritas de las teorías de la conspiración, las sociedades secretas, establecidas con los más diversos fines, han existido durante cientos de años a lo largo y ancho del planeta.

De esta manera, una clasificación de estas particulares organizaciones nos indica que existen los siguientes tipos: políticas, como los Carbonarios italianos, cuyo fin es combatir el régimen de gobierno establecido o la dominación extranjera; las justicieras como La Santa Vehme alemana, quienes llevan a cabo sus propios juicios y procesos, despreciando la justicia legal; las criminales como los Thug de la India –formada por peligrosos fanáticos religiosos- u otras cuyas acciones tienen fines lucrativos transformándose en violentos mercenarios.

Otra clase de sociedad secreta es la iniciática, de carácter espiritual y que, a diferencia de las anteriores que presentan fines inmediatos, sus objetivos son la autosuperación personal, la purificación de la conducta, los pensamientos y actos, así como la conservación de los conocimientos propios de la asociación, los cuales son celosamente guardados con el propósito de que no sean mal utilizados u objeto de burla por los “profanos”.

La fascinación provocada por estas sociedades en la mente de las personas, ha llevado a los neófitos a crear toda una serie de mitos y leyendas a su alrededor, otorgándoles en diversas oportunidades características místicas y una cualidad cercana a la omnipotencia.

De esta forma, el cine y la literatura han constituido medios idóneos para generar imágenes más o menos reales de estas agrupaciones. Así, por ejemplo, Sir Arthur Conan Doyle en su novela “El Valle del Terror” (1915) incluye una sociedad secreta, de tipo criminal, llamada “Los Chirrioneros”; pero en el año 2000 el director de cine Rob Cohen filmó la cinta “The Skulls”, con un guión de Jon Pogue y protagonizada por Joshua Jackson (Dawson’s Creek) –Luke McNamara- y Paul Walker (The Fast and the Furious) –Caleb Mandrake-.

Lo más sorprendente de este filme, es que lo que observamos se acerca, en un grado considerable, a la realidad de una de las sociedades secretas más poderosas de los Estados Unidos: Skull & Bones (Calavera y Huesos), a la cual han pertenecido varios Presidentes y muchos miembros de sus Gabinetes, Senadores, empresarios, etc., de manera que en sus registros, podríamos ver nombres de políticos como William Howard Taft, George Bush (padre), George W. Bush o su contrincante demócrata en 2004, John Kerry.

También ubicamos ahí a Henry Luce, creador de la revista Time o a Fred Smith, fundador de la empresa de mensajería Fed Ex, junto a famosos apellidos como los Forbes y los Rockefeller, cuyos miembros han formado parte de esta cofradía durante generaciones.

Skull & Bones es una sociedad secreta, no fraternidad, y por lo tanto sus actividades y particularidades son distintas. Habiendo surgido en el año de 1833 en la Universidad de Yale, gracias a los estudiantes William Russell y Alphonso Taft, esta asociación es de carácter iniciático, de manera que –tal como se presenta en la película- cada año son elegidos 15 alumnos del último año para formar parte de sus filas y convertirse así en Bonesmen.

Debido a que todos sus miembros realizan un juramento de silencio, no se sabe a ciencia cierta en qué consisten los rituales de iniciación; sin embargo, un tenaz periodista del New York Observer -Ron Rosenbaum-, durante 30 años convirtió a Skull & Bones en su obsesión personal, tratando sin éxito de romper la discreción de los Patriarcas –miembros más antiguos- ; sin embargo, habiendo sido él mismo compañero de clase de George W. Bush, declara que en las noches de iniciación salían “extraños llantos y susurros” del interior de La Tumba –nombre con el que se designa a la sede de la Sociedad, situada en New Haven-.

Incluso llegó a grabar parte de un rito iniciático, desde lo alto de un edificio vecino al patio de La Tumba. Para hacer un poco más gráfica su impresión, señaló que parecía una historia en la cual “Harry Potter conoce a Drácula”, ya que los estrafalarios personajes que se presentaron ante su cámara fueron un diablo, un “Papa” y un caballero a quien designa como “Don Quijote”, siendo este último quien, haciendo al iniciado a arrodillarse, lo tocaba con una espada en el hombro izquierdo, nombrándolo “Caballero de Euloga” –diosa de la Elocuencia-.

Esta elitista sociedad, que también se identifica con el número 332, en sus inicios dio preferencia a los varones protestantes blancos y en segundo lugar a los católicos; debido a que la situación social se ha transformado radicalmente, en la actualidad se ha convertido en una agrupación mixta –contando ya con 83 mujeres que han pasado por sus filas desde 1991- y multicultural, de manera que ya no se hace distinción de raza o incluso de preferencia sexual; sin embargo, los Caballeros –nuevos integrantes- deben tener ciertas características como capacidad de liderazgo, lealtad absoluta a la organización y discreción indiscutible, así como méritos morales e intelectuales que le permitan, en un futuro, cumplir cabalmente en un papel que le permita “hacer una contribución”.

Pero ésta no es la única asociación que se ha abierto camino en los pasillos universitarios. Aunque con fin distinto, la fraternidad Phi Beta Kappa fundada en la Universidad de California en 1986, ha adquirido un poder y una trascendencia considerable a nivel mundial, ya que su objetivo es impulsar a todos aquellos jóvenes universitarios con proyección internacional. De acuerdo con el significado de su nombre, esta asociación defiende el amor por el conocimiento, valora la vida humana y promueve la excelencia.

Pero aún cuando es en E.U. donde estas agrupaciones tienen un terreno más fértil, en Inglaterra una de las más importantes Sociedades es la de Los Apóstoles que, habiendo surgido con el carácter de un grupo de debate en la Universidad de Cambridge en 1820 como la Cambridge Conversazione Society, pronto cambió su perfil definiendo a sus miembros como individuos dignos de reconocimiento, ya que se trataba de jóvenes inteligentes y prometedores, cuyo rasgo particular era su espiritualidad; sin embargo, la primigenia búsqueda de la verdad y la belleza, fueron intercambiadas hacia el final de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría por un prosaico materialismo dialéctico.

Cunas del poder, impulsoras de la adquisición del Conocimiento, promotoras del desarrollo espiritual o intelectual; o bien oscuras y misteriosas cubiertas para los más ruines actos y conspiraciones, lo cierto es que aún hoy en día los jóvenes universitarios de ciertos países, tienen la oportunidad de pertenecer a una célebre dinastía, a veces centenaria, que les proporciona diversos privilegios; pero todos y cada uno ellos debería tener siempre en mente, por su propia seguridad, las palabras de John F. Kennedy: “En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él”.

 

FUENTES:

The Dictionary of Secret and Other Societies”. Aut. Arthur Preuss. B. H. Book Co. USA. 1924.

Obras Completas de Sir Arthur Conan Doyle”. Tomo II. Ed. Aguilar. Madrid 1961.  

The Cambridge Apostles. The Early Years”. Aut. Peter Allen. Cambridge U. Press. G.B. 1978.

The Red and the Blue”. Aut. Andrew Sinclair. Ed. Coronet Books. G.B, 1987.

Historia de las Sociedades Secretas”. Aut. Ramiro A. Calle. Ed. P. DeAgostini. España, 2003.

“Bush y Kerry comparten cofradía”. Aut. Alberto Armendáriz. Reforma. 17 de octubre 2004.

El mundo ¿en sus manos?”. Aut. Jordi Teixido. Más Allá No. 185. Julio 2004.

Skull and Bones”. CBSNews.com 13 de junio 2004.

The Phi Beta Kappa Society”. http://www.pbk.org .


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