Los Óscares: ¿El pináculo del séptimo arte?

Los Óscares

 

Por: Patricia Díaz Terés

“Las películas no son planas, son esferas multifacéticas.”

Akira Kurosawa

“Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.”

Federico Fellini

A lo largo de la historia del Séptimo Arte, denominado así por el primer teórico del cine Riccotto Canudo en el año de 1911, han sido muchos los actores, actrices, directores, escritores, músicos, etc. que ya sea justa o injustamente han alcanzado el que es considerado por muchas personas como el mayor honor en el ámbito cinematográfico: el Óscar.

Cuando en el siglo XIX científicos como Eadweard Maybridge, Èmile Reynaud, George Eastman y Thomas Alva Edison, elaboraban distintos artefactos y materiales que posteriormente llevarían a Auguste y Louis Lumiére a inventar formalmente el cinematógrafo, nadie imaginaba que tan sólo un siglo después este simple aparato sería el centro de una de las industrias económica y tal vez socialmente más poderosas alrededor del mundo.

El crecimiento de la industria del cine puede calificarse como vertiginoso. Habiéndose realizado la primera película con argumento, “El Jardinero Regado”, en 1895 por los hermanos Lumiére, tan sólo 32 años más tarde en 1927 se percibió ya la necesidad de crear un organismo que ayudara a conciliar todos los integrantes del entorno cinematográfico. Fue así como por sugerencia del productor Louis B. Mayer, se fundó la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood, cuyo propósito inicial fue “servir como un punto de encuentro para los profesionales del cine y como árbitro de posibles conflictos”; siendo su primer Presidente el actor Douglas Fairbanks.  

Con el surgimiento de la Academia y el fortalecimiento de los estudios cinematográficos: cinco grandes (Paramount, Metro Goldwyn Meyer, Warner Bros., Fox y R.K.O.) y tres un poco más modestos (Columbia, Universal y United Artists); se propuso la creación de una presea que destacara a las mejores películas; además de a los actores o realizadores más hábiles y talentosos.

De esta manera corría el año de 1929 cuando en el Hollywood Roosevelt Hotel, en la ciudad de Los Ángeles (CA) se otorgaron los primeros reconocimientos, siendo algunos de los merecedores de las primeras quince estatuillas entregadas la película “Alas”, la actriz Janet Gaynor por su participación en “El Séptimo Sello”; Emil Jannings por su actuación en “La Ùltima Òrden”; así como Charles Chaplin, F.W. Murnau y el estudio Warner Bros. por actividades destacadas.

Poco después y tan sólo cinco años después de su creación el Premio de la Academia fue bautizado, aunque no oficialmente, con otro nombre: Óscar. Esta denominación fue adjudicada al galardón, según dicen algunos, por Margarett Herrick, bibliotecaria de la Academia quien según el relato al ver la figura declaró su parecido con su tío Oscar Pierce. Otra versión establece que fue la diva del cine Bette Davis, quien afirmó que la espalda de la estatua era muy similar a la de su esposo Harmon Oscar Nelson. Lo cierto es que el columnista Didney Skolsk fue el primero en redactar este “apodo” en una columna referente a la entrega de los Premios y en 1934 Walt Disney empleó por primera vez formalmente el nombre de “Óscar”.

Así actrices como Bette Davis, Ingrid Bergman, Vivian Leigh, Elizabeth Taylor, Meryl Streep o Kate Winslet; de actores como Clark Gable, Spencer Tracy, Humphrey Bogart, Sidney Poitier, Jack Nicholson o Sean Penn y directores como Michael Curtiz, Billy Wilder, Willy Wyler, Steven Spielberg, Peter Jackson, James Cameron o Danny Boyle, son algunos de los que pasarán a la historia por haber merecido la estatuilla diseñada por Cedric Gibbons y elaborada por George Stanley.

Aunque no es un caso común, en tres ocasiones ha sido otorgada de manera post mortem: Sidney Howard (1939), guionista de “Lo que el Viento se Llevó”; Peter Finch (1976) actor en “Poder que Mata” y Heath Ledger (2009) por su genial representación de el Guasón en “El Caballero de la Noche”.

Sin embargo, no todas las personas y filmes que ha reconocido la Academia han sido siempre las de mejor calidad. Algunos casos que se consideran como ejemplos son el de Sally Field por haber ganado el reconocimiento a Mejor Actriz por las películas “Norma Rae” y “En un Lugar del Corazón” o el Óscar otorgado a la película “Rocky”. También se mencionan algunas omisiones importantes como la de la cinta “Ciudadano Kane”, la nominación a Greta Garbo por su papel de “Ana Karenina” o la de Alfred Hitchcock por la dirección de “Vertigo”, entre otros.

Ahora bien, dentro del propio entorno hollywoodense existen detractores del Premio de la Academia, como es el caso de Marlon Brando quien para rechazar el reconocimiento que se le concedió por su papel en “El Padrino”, mandó a una mujer apache que dio un discurso en contra de la marginación de Hollywood hacia los grupos minoritarios; o el de George C. Scott, protagonista de la película “Patton”, quien consideraba la ceremonia como un simple negocio.

Y es aquí donde podemos hacernos la pregunta ¿qué es realmente lo que obtiene una película cuando alcanza un Óscar? La respuesta es muy simple: mayor ingreso en taquilla, lo cual permitirá a los realizadores incrementar la ganancia por encima de los costos de producción.

A pesar de lo anterior, la relación de los ingresos con la obtención del Óscar no es clara, ya que únicamente 9 películas denominadas como “taquilleras” han sido galardonadas: “El Señor de los Anillos, el Retorno del Rey” (2003); “Una Mente Brillante” (2001), “Gladiador” (2000), “Titanic” (1997), “Forrest Gump” (1994), “Danza con Lobos” (1990), “Cuando los Hermanos se Encuentran” (1988), “El Golpe” (1973) y “Lo que el Viento se Llevó” (1939),

Por el contrario, la Academia nos ha sorprendido en varias ocasiones nominando y premiando películas pequeñas que han derrotado de manera inmisericorde a grandes producciones, por mencionar algunos ejemplos encontramos a “Carros de Fuego” (1981), “El Paciente Inglés” (1996), “Golpes del Destino” (2004), “Alto Impacto” (2005) y este año “Quisiera ser Millonario”, misma que desbancó a la favorita “El Curioso Caso de Benjamin Button”.

Lo cierto es que sea cual sea nuestra opinión acerca de las decisiones sostenidas por los seis mil miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, los Óscares continuarán generando entre los realizadores del séptimo arte un espíritu de competencia, ya que pueden existir muchos festivales como el de Cannes, Berlín, San Sebastián, Sundance o incluso los Globos de Oro; pero prácticamente todos en el ámbito cinematográfico reconocen que estar nominado o lograr la victoria en los Premios de la Academia significa la conquista de la fama, aún cuando esta dure, en algunos casos, sólo unos minutos.

Fuentes:

*El Cine. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

*Revista Somos. Especial: El Óscar. Marzo 1997.

*Especial Conozca Más: La Historia del Cine. Mayo 2008.

*Revista Cine Premiere. Marzo 2003. Febrero 2006. Febrero 2009.

*Revista Cinemanía. Marzo 1998. Marzo 1999. Marzo 2001. Marzo 2003. 

 

Si desea hacer algún comentario sobre esta columna puede escribir a: columnapensandoen@gmail.com

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