Las hijas de Euterpe: La música con mano femenina

mujeresenlamusica

Por: Patricia Díaz Terés

“Las pasiones son los viajes del corazón”.

Paul Morand

Desde la antigua Grecia y aún antes, el ser humano ha encontrado en la música un medio para enriquecer su espíritu y expresar sus emociones más íntimas y profundas.

De este modo, en el mundo musical y a través de los siglos, han surgido extraordinarios talentos que han podido trascender a su época y tocar la imaginación de millones de personas incluso hasta nuestros días.

 Sin embargo aún cuando todos los músicos, hombres y mujeres, han sido igualmente inspirados por Euterpe –musa griega de la música-, aquellos pertenecientes al género masculino son recordados con mayor facilidad, de tal manera que habitualmente se nombra como genios musicales a hombres como Mozart, Chopin, Beethoven o Tchaicovsky.

Pero en realidad durante cientos de años las mujeres han destacado también en la composición y ejecución musical. Así tenemos por ejemplo en la Italia del siglo XVII a damas como Antonia Bembo, quien escribió piezas para el rey francés Luis XIV, recibiendo así una pensión que le permitió dedicarse al cultivo de su arte. Su obra consta, entre otras cosas, de una colección de motetes –forma de música polifónica basada en un Canto Dado-, varios duetos y solos basados en textos sagrados italianos, franceses y latinos; todas las piezas pueden encontrarse actualmente en la Biblioteca Nacional de París.

En el siglo XIX surgieron otras dos relevantes figuras femeninas: María Andreozzi, Marquesa de Bottini y Carlotta Ferrari. La primera de ellas destacó por sus maravillosas partituras, trabajo que le permitió ser electa por la Academie des Philarmoniques de Bologna; así entre sus obras se pueden encontrar piezas para voz, arpa y piano; un concierto de piano, varias overturas, una misa de Requiem e incluso una Magnificat orquestral, así como la ópera “Elena y Gerardo” y la cantata a “Santa Cecilia”.

Por su parte Carlotta, maestra del canon, tuvo que luchar duramente para ver su ópera “Ugo” producida, ya que al serle negado el apoyo financiero por parte de los teatros, tuvo que reunir el dinero ella misma, mostrando así gran tenacidad en un ambiente artístico que se exhibía francamente misógino, y ante el cual triunfó cuando le fue encargada una misa de Requiem para conmemorar el aniversario de la muerte del Rey Carlos Alberto en 1868.

En la parte oriental del Viejo Continente, las féminas no se quedaron atrás, y podemos hablar así de la dama polaca que rescató al clavicordio para hacerlo nuevamente, un elemento importante entre los instrumentos orquestrales: Wanda Alexandra Landowska. Habiendo estudiado a Chopin en el Conservatorio de Varsovia con Alexander Michalowski y Jan Kleczynski, al trasladarse años después a Estados Unidos, se volvió una apasionada de Bach y logró grabar completos los 48 Preludios y Fugas de este gran compositor.

            Posteriormente Landowska conoció al periodista y actor Henri Lew, con quien se casó pero no formó una familia, ya que Lew la convenció de que aún tenía un gran futuro en la música. Quedando viuda a los pocos años, después de haber publicado en coautoría con su marido el libro “Musique Ancienne”, Wanda obtuvo la Legión de Honor por sus contribuciones a la música; para finalmente dedicarse casi por entero a la docencia artística, consagrándose a sus pupilos y en menor medida a un público al que nunca complació ante la petición de interpretar a Chopin, autor que ella guardaba como un precioso recuerdo de su querida Varsovia.

Pero no sólo en la composición han destacado las mujeres, en el rubro de la interpretación, a mediados del siglo XX surgió una de las más grandes chelistas de toda la historia: Jacqueline du Pré. Mostrando un talento descomunal desde los 18 meses, cuando ya podía cantar perfectamente entonada, estudió durante algún tiempo con el gran Paul Casals, mostrando tal calidad en su ejecución que se mereció dos chelos Stradivarius, obteniendo el primero cuando sólo tenía 16 años y con el cual dominó el Concierto para Cello de Edward Elgar, pieza que se convirtió en su firma.

Sin embargo, como casi todas las leyendas artísticas, su vida se terminó demasiado pronto. Esta joven mujer, que invariablemente demostraba una exuberante pasión cuando recorría con su arco las cuerdas de su “Davidov”, tuvo que abandonar su arte cuando tenía 28 años ya que cayó víctima de una implacable esclerosis múltiple, sucumbiendo en 1987 a los 42 años.

Ahora bien, no sólo por su calidad en interpretación o composición se han destacado las grandes de la música, sino que muchas de ellas también han mostrado tener un gran corazón, compartiendo su talento o poniéndolo al servicio de la comunidad; a la vez que han logrado combinar su arte con la actividad universitaria.

Tal es el caso de la china Han-Na Chang, chelista, y de la violinista japonesa Midori Goto. Habiendo ambas comenzado sus respectivas carreras a muy corta edad -13 y 14 años respectivamente-, además de recorrer el mundo participando con las más renombradas orquestas de nuestra época como la Sinfónica de Londres, la Filarmónica de Berlín o la de Nueva York, entre otras; la primera estudió Filosofía en la Universidad de Harvard, mientras que la segunda, obtuvo incluso un grado de maestría en Psicología por parte de la Universidad de Nueva York.

De igual manera ambas han realizado trabajo humanitario, aunque desde diferentes perspectivas. Por un lado, Han-Na Chang fue nombrada Embajadora de la Cruz Roja en Corea, mientras que Midori Goto inició la fundación Midori & Friends, con la cual recorre diversas escuelas niponas realizando conciertos didácticos para los niños en forma gratuita; además fue nombrada Embajadora de la Paz por parte de la Organización de las Naciones Unidas en 2007.

Habiendo nacido en distintos rincones del planeta, y teniendo las más diversas especialidades musicales, todas estas mujeres lograron impregnar de talento y sentimiento a todas sus obras, artísticas o no; de modo que a ellas las unen dos vínculos: en primer lugar, la tenacidad que mostraron tanto para perfeccionar su propio trabajo, como para encajar en un mundo musical dominado, hasta hace algunas décadas, por los varones; y en segundo, una incontenible pasión por la música que han transmitido magistralmente a todo aquél que las escucha, haciendo tangibles las palabras del maestro Ludwig Van Beethoven “sólo el pedernal de espíritu humano puede arrancar fuego de la música”.  

VIDEOS PARA CONOCER A:

Jacqueline Du Pré: http://www.youtube.com/watch?v=ib9s5LunvFI

Han-Na Chang: http://www.youtube.com/watch?v=f4zsVQSFODw

Midori Goto: http://www.youtube.com/watch?v=uX7z3mryOOs

FUENTES:

Requiems for Jackie”. Aut. Daniel S. Levy y Barry Hillenbrand. Time, Ene. 1999.

“Midori Goto: Violin Maestro”. Aut. Yoko Hani. The Japan Times. Ago. 2004

“Polish Mistress of the Harpsichord”. Aut. Anya Laurence. Suite101.com, Dic. 2007.

“Unknown Italian Women Composers“. Aut. Anya Laurence. Suite101.com, Ene. 2008.

“Mi ‘cello’ (…) es mi mejor amigo: Ha-na Chang”. Aut. Mikel G. Gurpegui. Diario Vasco. Jun. 2008.

“Midori Goto: From Prodigy to peace ambassador”. CNN, Nov. 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: