Desafiando a la tradición… Las Damas en la Orquesta

 

Elsa Hilger

Elsa Hilger

 

Por: Patricia Díaz Terés

“El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles”.

Pío Baroja

Desde hace poco más de 400 años, existen unos ensambles instrumentales que acompañan los espectáculos más grandiosos de las Bellas Artes como la Ópera o el Ballet, y que tuvieron su origen en el Barroco con las “bandas de violín” francesas: las orquestas.

Pero estos grupos durante cientos de años fueron exclusivos de los varones, de manera que se forjaron como entidades que discriminaban el talento femenino, sin importar la calidad de las ejecutantes o compositoras.

Sin embargo, en el ámbito musical existe una paradoja, ya que las damas con una educación apropiada debían dominar algún instrumento, aunque éste generalmente se encontraba limitado al violín, la flauta, el arpa o el piano; de esta manera las primeras féminas que incursionaron en las orquestas eran particularmente arpistas esporádicas.

Por otro lado, en Italia durante el siglo XVI surgieron las Concerto de Donne –orquestas para señoritas- en las capillas musicales de los conventos para monjas, agrupaciones que subsistieron hasta el Siglo de las Luces.

Ahora bien, durante el siglo XVIII existió otro tipo de orquestas femeninas, conformadas por jovencitas que vivían en hogares dedicados a la buena formación de las huérfanas; de este modo, el famoso Giovanni B. Vivaldi por ejemplo, estrenó gran cantidad de sus obras con la orquesta del Pio Ospedale Della Pietá, tal fue el caso de la Suonate da Camera Op. 1 (1705) o los 12 conciertos de la colección L’estro armonico Op. 3 (1711).

Así, mientras Europa era un continente estrictamente fiel a las tradiciones de las orquestas por entero masculinas, América se convirtió en pionera al aceptar a ciertas talentosas intérpretes en las filas de sus filarmónicas y sinfónicas.

La primera mujer en ocupar un puesto permanente en una sinfónica fue la cellista Elsa Hilger quien sostenía una cordial amistad con la esposa del famoso director de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, Leopold Stokowski.

Elsa Hilger nació en Trautenau, Austria en 1904, siendo la menor de 18 hermanos de los cuales sólo cuatro mujeres sobrevivieron. De esta manera, ella aprendió música mientras observaba a su hermana María tomar lecciones con el renombrado instructor Ottokar Sevcick; éste al ver la avidez de la chiquilla, así como la forma y longitud de sus manos, convenció a los padres para comprarle un cello de media talla.

Gracias a la protección del violinista, Elsa y sus hermanas María y Greta –pianista esta última- consiguieron becas en el Conservatorio de Viena. Tal era el talento de la cellista que pronto se convirtió en el miembro más joven de la Orquesta del Conservatorio, en donde se encontró bajo la tutela del maestro Paul Grummer; a los 12 años, y teniendo que utilizar un cajón de madera para afianzar los pies debido a su estatura, Elsa participó en su primer concierto interpretando las Variaciones Rococo de Tchaikovsky con la Filarmónica de Viena.

En el mundo musical es sabido que sólo los ejecutantes de mayor talento son aptos para tener en préstamo costosos instrumentos como violines o cellos Stradivarius, entre otros; esta cualidad fue reconocida en Elsa de manera que se le otorgó el peculiar cello Guarnerius.

Al terminar la Primera Guerra Mundial la familia Hilger se trasladó a los Estados Unidos en donde encontraron en la música un medio de subsistencia; de este modo las hermanas -ahora el Trío Hilger- realizaron presentaciones viajando por el país y tocando en las más diversas compañías, como el extraordinario cellista Paul Cassals o el científico Albert Einstein, más conocido por la Teoría de la Relatividad que por su talento como violinista.

Durante estas travesías las jóvenes recibieron una oferta para presentarse en un circuito de vaudeville por la cantidad de mil dólares anuales, sin embargo su madre, queriendo preservar la integridad musical de sus hijas, rechazó el empleo.

En 1934 la pianista Olga Samaroff, esposa de Leopold Stokowski informó a Elsa que su marido buscaba un cellista para la Orquesta Sinfónica de Filadelfia. Aún cuando no había una sola mujer en dicha agrupación, sin pensarlo Hilger tomó su cello y partió hacia la audición; en ella tuvo que tocar durante dos horas seguidas en el escenario de la Academia de Música hasta que un muy convencido Stokowski, ante una muy poco convencida crítica, aceptó a la muchacha aunque otorgándole el lugar de menor jerarquía, el cuarto asiento.

Poco a poco y a pesar de su enorme talento, sólo llegó a ocupar el puesto de asistente de cellista principal; debido a los prejuicios entorno a las mujeres en puestos importantes.

En México por ejemplo, en la década de 1940 se acostumbraba que las señoritas de la alta sociedad aprendieran a ejecutar de una manera adecuada instrumentos como el violín, el cello o el piano, o bien perfeccionaran el canto; cuando una de ellas sobresalía en alguno de los dos últimos ámbitos, se le permitía viajar a Francia, Alemania, Rusia o Estados Unidos para trabajar su técnica participando posterior y ocasionalmente en conciertos con alguna orquesta de renombre como la  Orquesta Sinfónica de México.

Otro espacio para las damas interesadas profesionalmente en la música se había generado en 1924 con la Orquesta Haydn-Beethoven, organizada por Luis G. Saloma y conformada por 47 instrumentistas femeninas de cuerdas, pero el experimento sólo perduró dos años y con grandes esfuerzos.

Actualmente, existen todavía bastiones que hasta hace unos pocos años eran fervientes defensores de la orquesta masculina, tal es el caso de la Orquesta Filarmónica de Viena que no fue sino hasta enero de 2003 cuando –con gran reticencia- aceptó a su primera integrante, una ejecutante de viola de nombre Ursula Plaichinger -anteriormente esta orquesta había tenido a una arpista a quien se le prohibió mostrar su rostro en la televisión-.

Así, paulatinamente las mujeres han logrado, aunque con grandes obstáculos, penetrar en escenarios dominados por hombres, pero administrados por las damas; actualmente en las orquestas inglesas por ejemplo, es posible observar casi una paridad entre los integrantes masculinos y femeninos de filarmónicas y sinfónicas; siendo aún la más renuente la Sinfónica de Londres, que sólo tiene a 22 tenaces instrumentistas femeninas. Habiendo ya las damas tenido en nuestros días incluso la posesión de la batuta, podemos recordar lo que Wyne Dyer dijo sobre los prejuicios: “El prejuicio se basa no tanto en lo que uno odia o le desagrada (…) sino en el hecho de que es más fácil y más seguro quedarse con lo conocido”. 

FUENTES:

“Band of Brothers”. Aut. Charlotte Higgins. The Guardian. 17 Ene. 2003.

Elsa Hilger: Genius on the cello” Aut. Margaret Bartley. Vermont Woman Newspaper. Abr. 2004.

Elsa Hilger (…) has died at 101”. Aut. Gayle Ronan Sims. Philadelphia Inquirer. 26 May. 2005.

Orchestra Hstorical Outline”. Aut. Janet Joichi, Ph.D. Ene. 2006. 

Mujeres Mexicanas en la Música de Concierto”. Aut. Citlalin Ulloa Pizarro. UNAM.

Antonio Vivaldi”. Aut. www.biografica.info

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