Mario Benedetti: Poeta de sueños e ideas

Mario Benedetti

Mario Benedetti

Por: Patricia Díaz Terés

“Donde mora la libertad, allí está mi patria”.

Benjamin Franklin

Poesía… Vastas son sus definiciones e infinitos sus asuntos, desde el más dulce amor o el más amargo dolor, hasta la potente voz de las víctimas de la injusticia o el sublime y orgulloso canto a la Patria, todo se ha escuchado alguna vez en versos exquisitos trazados por aquellos que han tenido la fortuna de haber sido tocados por la caprichosa Erato –musa de la Poesía Lírica-: los poetas.

Reza un dicho popular que “de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco”, y es cierto,; pero aún cuando prácticamente toda persona que tenga un uso adecuado de sus facultades intelectuales puede en determinado momento elaborar una rima, no cualquiera puede ser un poeta, ya que éstos requieren, entre otras muchas, de dos cualidades esenciales: la primera consiste en tener una sensibilidad especial hacia su entorno, para que pueda valorarlo y criticarlo; la segunda es poseer el don de expresar con palabras aquello que su corazón y mente le dictan, para poder transformar simples vocablos en grandiosas ideas.

Así, desde Nezahualcóyotl o Sor Juana Inés de la Cruz, hasta Gabriela Mistral o Jaime Sabines, los poetas han tenido la intención de heredar a las generaciones venideras una imagen de los sentimientos o acontecimientos de su época, lo cual logran con un estilo propio que en ocasiones también marca el derrotero de los tópicos empleados.

El siglo pasado fue un terreno fértil para el surgimiento de tan particulares personajes, y uno de ellos, si bien no el más importante, pero sí uno de los más representativos fue el uruguayo Mario Benedetti.

Corría el año de 1920 cuando en Paso de los Toros, Uruguay, cuando Brenno Benedetti y Matilde Farugia, tuvieron un hijo a quien nombraron como Mario Orlando Hamlet Hardi Brenno Benedetti Farugia, conocido alrededor del mundo sólo como Mario Benedetti.

La infancia de Mario se nos presenta como bastante atropellada. A la edad de dos años, sus padres lo llevaron a vivir a Tacuarembó debido a un negocio que su padre pretendía realizar en dicha ciudad; sin embargo, el destino le jugó un revés al ser estafado y perder gran parte de su ya de por sí reducido capital. Tras esta mal lograda aventura financiera, los Benedetti se trasladaron a la capital uruguaya, Montevideo.

En 1928 el postrer poeta ingresó en el Colegio Alemán, para después en 1933 ubicarse en el Liceo Miranda, del cual fue prontamente retirado por su progenitor cuando éste se enteró de que en dicha escuela, obligaban a los alumnos a hacer el saludo nazi; anteponiendo lo que consideraba correcto, Brenno trasladó a su hijo a la Escuela Raumsólica de Logosofía.

A pesar de la buena voluntad de sus padres, Benedetti se vio obligado a abandonar la educación formal en 1935, debido a graves problemas económicos. Para apoyar a su familia, entró a trabajar en la empresa de repuestos automotrices Will L. Smith S.A.; además laboró en una empresa de importaciones y como taquígrafo en la Federación de Baloncesto del Interior, e incluso tuvo un cargo como funcionario público en la Contaduría General de la Nación.

Pero todos estos empleos no resultaban suficiente para el libre espíritu de Mario, de manera que su verdadera vocación, las letras, lo llamó irresistiblemente hasta que aceptó un puesto en la redacción del semanario Marcha, lo cual sucedió cuando ya el poeta residía en Buenos Aires, Argentina.

La capacidad de Benedetti nada tuvo que ver con su interrumpida preparación académica. De esta forma, se desempeñó como director de Marcha, ingresó en el consejo de redacción de revistas como Número, fue crítico de teatro, humorista, fundador y director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas –Cuba-, encabezó el Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República –Uruguay-, todo mientras escribía lo que al final sería un total de 17 libros de cuentos, 4 obras de teatro, 9 novelas, 36 poemarios y 16 libros de ensayos.

Sin embargo, por todos es sabido que el oficio de poeta y escritor, al menos en sus inicios, no es reconocido y menos aún remunerado; de este modo Mario tuvo que financiar de su propio bolsillo sus primeros 7 libros, acción que llevó a cabo gustoso y con la gran esperanza en un futuro más brillante, que siempre lo caracterizó.

En el plano personal Benedetti fue un hombre tímido pero amable, de conversación ligera y amena, comprensivo y generoso; todas ellas cualidades que le ganaron el amor de su compañera de toda la vida: Luz López Alegre, con quien contrajo nupcias en el año de 1946.

Gracias a esta gran mujer el escritor pudo elaborar algunos de los poemas que más han disfrutado los enamorados, ya que en sus propias palabras: “para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”, siéndole demostrado esto por su esposa todos los días.

Pero Mario Benedetti tenía una interesante dualidad: por un lado estaba el poeta de lo hermoso, del amor y lo cotidiano; y por el otro se presentaba aquel activista político de fuertes convicciones, que fue exiliado de varios países y perseguido en otros tantos. Esta característica provocó una separación forzada en su matrimonio, de manera que él vivió en Perú, Argentina, Cuba y España, mientras Luz permanecía cuidando a las madres de ambos, quienes ya muy ancianas y enfermas, requerían compañía y especiales atenciones.

Su ideología llevó a Benedetti, a fundar el Movimiento de Independientes, que posteriormente sería parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio y también defendió la Cuba de Fidel Castro, de la cual posteriormente se decepcionó.

En su obra retrató de manera fiel el contexto de su época, así por ejemplo, en “Pedro y el Capitán” critica la opresión de las clases dominantes hacia las menos aventajadas; y en “La Tregua” narra cómo un solitario encuentra unos años de solaz en compañía de una joven que lo llena de vida y alegría.

Con el transcurso de los años el talento, sencillez y agudeza del escritor fueron reconocidos en todo el mundo, obteniendo las más altas condecoraciones de su ramo en lugares como Bulgaria, España, Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile, entre otros. Y a pesar de que su Luz se extinguió en 2006 víctima del Alzheimer, el versátil Benedetti subsistió un poco más, retirándose de este mundo el 17 de mayo de 2009, dejando atrás un sinnúmero de simpatizantes y un legado que otorga la razón a dos grandes pensadores; en primer sitio a Aristóteles que dijo “La poesía es más profunda y filosófica que la historia”; y en segundo a Rabindranath Tagore que certeramente expresó: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”. 

FUENTES:

“Último Momento”. El País. Montevideo, Ur. 2009.

Adiós al poeta del compromiso” Aut. Juan Cruz. El País. Madrid, Esp. 2009.

El legado poético de Mario Benedetti”. Aut. Drusila Torres. Revista Escrutinio. México 2009.

Mario Benedetti vive adrede a sus 88 años”. La Ventana. La Habana, Cuba. Sept. 2008. 

Un sentimental en la oficina”. Aut. Javier Rodríguez Marcos. Madrid, Esp. Marzo 2009.

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One Response to Mario Benedetti: Poeta de sueños e ideas

  1. Trackback dice:

    Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

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