Y ¿todos? Vivieron felices para siempre: Jane Austen

Jane Austen

Por: Patricia Díaz Terés

“Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor”.

Santa Teresa de Jesús

Infinita es la variedad de historias que encontramos cuando abrimos un libro; de igual manera, existen muchas facetas del autor que podemos descubrir, ya que el propósito que éste albergaba al tomar la pluma nos es de momento, tal vez, desconocido.

De este modo, el autor pudo haber querido dejar para la posteridad un retrato o una crítica de su entorno, o tal vez su afán era trasladarnos a mundos imaginarios con el único propósito de estimular nuestra imaginación.

Sin embargo, podemos encontrar algunas historias que nos desvelan el carácter, personalidad, anhelos y frustraciones de su creador; así son las obras de la escritora británica Jane Austen.

Durante muchos años, quizá décadas, los relatos de Austen han sido catalogados como “libros para mujeres”, principalmente porque sus protagonistas son de sexo femenino; sin embargo, al explorar sus páginas, nos percatamos de que en realidad la escritora elaboró, a través de la novela, una severa crítica de las costumbres de su época, independientemente de las relaciones entre sus personajes.

Nacida el 16 de diciembre de 1775, Jane observó, experimentó y analizó el cambio del Siglo de las Luces al caótico siglo XIX; sin embargo, esta mujer no decidió involucrarse en los escabrosos temas políticos o ideológicos, sino que prefirió juzgar la propia sociedad en la que intentaba abrirse paso.

Siendo la cuarta de ocho hermanos –James, Edward, Henry, Cassandra, Francis, George y Charles- tanto ella como su hermana Cassandra gozaron siempre del apoyo y cariño de sus padres, George Austen y Cassandra Leigh; de tal manera, el Sr. Austen, a la sazón vicario de la Rectoría de Steventon en Hampshire, se preocupaba grandemente por la correcta educación de todos sus hijos –no sólo de los varones- y así, además de enviar a un internado a las dos jovencitas en el año de 1783, con el objetivo de que ambas aprendieran todas las habilidades que harían de ellas unas señoritas casaderas, a su regreso les dio total acceso a su biblioteca personal, por lo que tuvieron la oportunidad de estudiar por cuenta propia los temas que más les interesaban.

Así, tanto el acervo de su padre como el papel, plumas y tinta que éste adquirió para ella, permitieron a Jane desarrollar su talento como novelista, escribiendo su primera obra a la corta edad de 15 años titulándola Love and Freindship (sic.) –el nombre a lo largo de los años ha conservado la ortografía original empleada por la adolescente-.

Como “encantadora, pero perpendicular, amada en casa pero temida por los extraños, de lengua mordaz pero de corazón tierno”, así es descrita Jane Austen por otra gran autora, Virginia Woolf, quien nos refiere el carácter de una dama comprometida con su arte, capaz de verter en la páginas imaginación y sagacidad, pero también las más conmovedoras historias “románticas” que han cautivado a gran cantidad de lectores durante más de doscientos años.

De este modo encontramos entre sus creaciones Sentido y Sensibilidad (1811), Orgullo y Prejuicio (1813), Mansfield Park (1814), Emma (1815), así como La Abadía de Northanger (1816) y Persuasión (1818) -estas últimas publicadas en fechas posteriores a la muerte de Austen-; siendo en cada una de ellas, el personaje principal, una extraordinaria mujer quien de acuerdo a la historia, se rebela a conformarse con el papel que su posición social le ha destinado.

Encontramos entonces a Ellinor Dashwood en Sentido y Sensibilidad -interpretada magistralmente por la actriz Emma Thompson en la versión cinematográfica dirigida por Ang Lee en 1995-, una mujer que aunque joven es considerada ya una solterona por sus parientes y amistades cercanas, y que debe hacerse cargo de su familia –su madre y dos hermanas- tras la muerte del padre, quien se ve imposibilitado para protegerlas ya que las herencias se legaban de padres a hijos varones.

Aparece también la indómita e inteligente Elizabeth Bennet en Orgullo y Prejuicio -a quien Keira Knightley diera vida con gran encanto en la película dirigida por Joe Wright en 2005-, una joven que no se acopla a los modelos convencionales de las señoritas recatadas y más bien simplonas que fácilmente conseguían esposo; sino que por el contrario Lizzie se atreve a soñar, a explorar el mundo que le rodea y es así como conquista al poderoso y taciturno Sr. Darcy, creándose una de las parejas icónicas de las historias de amor, tanto de la literatura como del cine y la televisión.

Y así como Ellinor Dashwood encontró eventualmente a Edward Ferrars y Jane Bennet a Charles Bingley; cuando cumplía 20 años a Jane Austen le fue presentado un joven de nombre Tom Lefroy, sobrino de unos vecinos cercanos, con quien la escritora comenzó una amistad muy especial.

Pero muy pronto, los familiares del muchacho se dieron cuenta de que tal amistad se había transformado ya en algo más y que, por lo tanto, corrían el riesgo de que Tom pidiera la mano de Jane, lo cual resultaba inaceptable para un caballero de la posición del pretendiente. De esta forma la pareja fue separada por la fuerza y, a diferencia de sus personajes que siempre encontraron el modo de sortear los obstáculos del dinero y la posición social, Jane no pudo volver encontrarse jamás con su amado.

Varios años después, en 1802, recibió su única propuesta de matrimonio por parte de un amigo de la infancia llamado Harris Bigg-Wither; al principio Jane dio su consentimiento, pero prefiriendo la sinceridad y la lealtad a sus propios principios, en lugar de una seguridad económica, decidió rechazar la oferta y permanecer soltera.

Descontando estos dos episodios, Austen estuvo prácticamente dedicada en cuerpo y alma a la escritura y a la observación de su entorno, que le permitió crear ambientes y personajes adecuados, reales e imperecederos, ya que muchas de las situaciones retratadas en sus novelas pueden ser fácilmente trasladadas a nuestros días.

Para editar sus libros recibió ayuda de su hermano Henry, quien llevaba las obras –firmadas simplemente con la leyenda “By a Lady”– a las editoriales; esta tarea no podía ser directamente realizada por Jane debido a que tal actividad no era bien vista en una señorita. Teniendo grandes dificultades para editar el primer libro, una vez logrado con la ayuda del editor Thomas Egerton, todo su material tuvo gran demanda, siendo leído voraz e igualmente tanto por hombres como por mujeres.

Falleciendo a la temprana edad de 42 años por causa la enfermedad de Addison, Jane Austen no sólo dejó para la posteridad una clara imagen de los usos y costumbres durante la Regencia Británica –entre la abdicación de Jorge III en 1811 y el ascenso al trono de Jorge IV en 1820-; sino que creó personajes que, aún en nuestra cínica actualidad, permiten al lector vivir situaciones en que las palabras de Platón “no hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en un héroe”, se hacen “realidad”

 FUENTES:

“Jane Austen”. Aut. Maricarmen Romero Sánchez. Persuasions On-l.ine V.28 No. 2. Málaga, España 2008.

“Jane Austen en nuestros días”. Aut.  Angélica Franco F. Letralia No. 201. Cagua, Venezuela. Dic. 2008.

http://www.janeausten.org

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: