Bette Davis: Actriz legendaria, diva indomable

Bette Davis como Margo Channing

Por: Patricia Díaz Terés

“No existe gran talento sin gran voluntad”.

Honoré de Balzac

Rubias y delicadas damas engalanaban las pantallas de las producciones hollywoodenses cuando, de los neoyorkinos escenarios de Broadway y tras haberse enfrentado a la escasa visión de varios directores teatrales, llegó a Los Ángeles una mujer que tenía el firme y único propósito de convertirse en una gran estrella; nada diferenciaría esta historia de las muchas que existen en la ciudad californiana, punto de reunión para todos aquellos cuyo anhelo es obtener un lugar en el mundo del séptimo arte, si el nombre y el carácter de la mencionada dama no correspondieran a Bette Davis.

Combatiendo durante toda su vida contra los estándares de belleza norteamericanos –en particular del cine y el teatro- de principios del siglo XX, Ruth Elizabeth Davis descubrió desde su infancia esa pasión arrolladora que la convertiría en una de las divas cinematográficas más famosas de todos los tiempos, a pesar de los numerosos obstáculos que la falta de criterio y la envidia generaron en su camino.

Nacida en la ciudad de Lowell, Massachusetts, un 5 de abril de 1908, en el seno de una complicada familia en la cual, además de haber una hermana enferma –Bárbara o Bobby- las constantes peleas de los padres provocaron la irremediable separación del matrimonio, Bette –nombre elegido por la actriz por el libro La Prima Bette de Balzac– contó siempre con el “apoyo” de su madre Ruth, quien casualmente fue quien hizo surgir a la diva dentro de la niña, al llevarla al teatro para ver El Pato Salvaje, obra escrita por Henrik Ibsen y protagonizada en aquella ocasión por la comediante y directora Blanche Yurka, cuya soberbia interpretación convenció a la jovencita de que su único sueño era convertirse en una gran actriz.

Habiendo completado su educación básica en la Cushing Academy, consiguió ingresar en la escuela de drama de John Murray Anderson –donde fue alumna de la bailarina y coreógrafa Martha Graham-, obteniendo su primer papel en Broadway a la edad de 21 años en una obra titulada Broken Dishes (1929) y otro más en Solid South (1930), y después de lograr ser dirigida por Georges Cukor –un director de teatro que al principio rechazó a Davis-, decidió probar suerte en el séptimo arte, para lo cual –y con ayuda de su madre- se trasladó a Hollywood para comenzar a trabajar en pequeños filmes.

De esta manera Universal Pictures se convirtió en su primer hogar en el ajetreado mundo del cine, dándole insignificantes papeles en producciones como Bad Sister (1931), pero siendo en general rechazada y criticada por muchos directores o productores –como Michael Curtiz y Samuel Goldwyn– tanto por su recio temperamento como por su físico, que no se ajustaba al de la heroína frágil. Estas condiciones decidieron a los ejecutivos de los estudios para renovar el contrato únicamente por otros tres meses.

Después de su experiencia en Universal, Bette estaba lista para volver a Nueva York y tratar de triunfar en el teatro; sin embargo su destino la llevaría por otra senda. Gracias a su amigo George Arliss –la Enciclopedia Británica menciona que fue Murray Kinnel– obtuvo un papel en The Man Who Played God (1932), de los estudios Warner Brothers, despegando definitivamente su carrera con Of Human Bondage (1934)de la productora RKO. En 1936 obtuvo su primer Premio de la Academia por Dangerous –ella mencionó el nombre “Óscar”, destacando el parecido de la estatuilla con su segundo esposo-.

Sin embargo, Warner Brothers no dio a la actriz el trato respetuoso digno de tan talentosa dama, ya que comenzaron a ofrecerle papeles de baja calidad que la diva rechazaba con gran cólera. Esta actitud asombró a los dueños de los estudios, ya que no era común que un actor se mostrara tan exigente al momento de aceptar un rol, cuanto menos una mujer, ya que ellas eran consideradas como propiedad exclusiva de la casa productora, sin voz ni voto sobre los papeles que interpretaban.

De este modo, desdeñando una posible demanda por parte de Warner Bros. Bette partió con rumbo a Inglaterra en busca de mejores personajes con mayor exigencia interpretativa, al poco tiempo y aún cuando Jack Warner la obligó a volver a los estudios norteamericanos para cumplir el contrato, éste decidió ofrecerle mejores papeles y mayor paga, ya que aún a su pesar Davis se había ganado ya para entonces tanto la admiración del público como el respeto de sus compañeros de trabajo.

Así, en 1937 llegó a ella uno de los papeles que inmortalizaría la imagen de mujer rebelde y dura, pero de buen corazón –en la mayoría de los casos- que la acompañó a lo largo de su carrera, Julie Marsden en la película Jezebel dirigida por William Wyler; esta interpretación le proporcionó otro Óscar, y en cierta forma compensó un poco la desilusión que había tenido la actriz al no poder conseguir el papel de la caprichosa Scarlett O’Hara -que fue “el papel” en la trayectoria de Vivien Leigh-.  

Con Wyler, Bette filmó otras dos películas The Letter (1940) y The Little Foxes (1941), encontrando en este hombre al director que la ayudaría a corregir defectos y trabajar sus habilidades; capaz a su vez de controlar la tendencia de la diva a sobreactuar, al tiempo que adaptaba las escenas de tal manera que cada producto de la pasión que derrochaba Davis ante las cámaras, fuera aprovechado en beneficio de la cinta.

Por otro lado, William y Bette vivieron también una tormentosa historia de amor. Estando él recién divorciado de su esposa Margaret Sullivan, y atravesando ella por conflictos tan graves como numerosos en su matrimonio, pronto se estableció un vínculo afectivo entre director y estrella; pero como buena historia del Hollywood de la vida real, en una extraña –y un tanto trágica- coincidencia, el cineasta decidió declarar su amor apasionado a través de un “amable” ultimátum, en el cual le proponía matrimonio a Bette, con la condición de que aceptara de inmediato, ya que de lo contrario contraería a la brevedad nupcias con alguien más, mostrando así el texto el peculiar –y tal vez trastornado- carácter del cineasta.

Azares del destino provocaron que la grandiosa diva no leyera la carta sino hasta una semana después, el mismo día en que al sintonizar la radio escuchó la noticia de la boda próxima de William con una mujer de nombre Margaret Tallichet. Cabe destacar que si bien Wyler no fue el amor de la vida de Bette Davis, ella sí se entristeció grandemente por no haber leído la misiva a tiempo.

Continuando con toda suerte de filmes y actuaciones, la carrera de quien fue conocida como “La Quinta Warner” comenzó a declinar; pero la fortuna aún le preparaba un par de sorpresas. Teniendo en la mano el guión de All About Eve (1950), el joven director Joseph Mankiewicz llamó a Bette para interpretar el papel de la fascinante Margo Channing –recibiendo una llamada de advertencia por parte de su colega Edmund Goulding, quien le preguntó si se había vuelto loco-, una gran actriz en edad madura que se siente opacada por una jovencita astuta y maliciosa llamada Eve –interpretada por Anne Baxter-; la maravillosa actuación de Davis hizo que los reflectores se posaran temporalmente sobre ella.   

Al fin, sin haber dejado de actuar y después de atreverse a mostrar ante las cámaras el deterioro que conlleva la experiencia, obteniendo ya a los 54 años una nominación al Óscar por Whatever Happenned to Baby Jane? (1962), y tras convertirse en la primera mujer en obtener el Life Achievement Award del American Film Institute en 1977; esta gran dama murió a los 81 años de edad en 1989, en Francia, tras haber asistido al Festival de Cine de San Sebastián, desvaneciéndose así con ella una encarnación de las palabras de William Shakespeare: “A mayor talento en la mujer, mayor indocilidad”

FUENTES:

“A talent for hysteria”. Aut. Howard Mandelbaum. Issue 18. 1997. 

“El Cine”. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

 Enciclopedia Británica 2009.

“Bette Davi’s dispute with Warner Bros.”. Aut. Amber Grey. Classic Film Site. Bella on Line.

“La mirada de Bette Davis”. Aut. Guadalupe Loaeza. Periódico Reforma. México.  

“One good picture isa ll I need: Bette Davis had more tan 100”. Aut. Jonathan Pinkerton. Nashville Entertainment Examiner . E.U.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: