Sonidos de Tártaro: ¿Música diabólica?

sueño de tartini

El Sueño de Tartini por James Marshall

Por: Patricia Díaz Terés

“La música es un eco del mundo invisible”.

Giuseppe Mazzini

Infinitos propósitos han tenido en su composición los millones de canciones y melodías que hoy en día se encuentran a nuestro alcance, desde la expresión de sentimientos hasta la comunicación con seres sobrenaturales, los fines de la música siempre han respondido a las intenciones y personalidad del autor.

Pero como en todas las artes, no todos los creadores y ejecutores musicales han presentado el mismo talento y habilidad; por este motivo durante muchos siglos se ha tratado de encontrar una explicación para la impactante destreza o perspicacia exhibida por algunos individuos a quienes conocemos como “virtuosos”.

 Por otro lado, además de la capacidad del músico, también se ha puesto en discusión la fuente de inspiración –o de los dones- de aquellos especiales seres, de tal suerte que aquélla puede ser de origen celestial o demoniaco, siendo reverenciada la primera y temida –aunque no en todos los casos- la segunda.

Uno de estos hombres recibió, a principios del siglo XIX, sobrenombres como Mefistófeles, Hexensohn (hijo de brujo) o Hexenmeister (maestro brujo): Niccolò Paganini.

Excepcional violinista y compositor –entre otras cosas-, tal fue la habilidad que exhibía en sus presentaciones, que muy pronto los rumores suscitados en la audiencia llevaron a originar una leyenda que explicaba cómo Niccolò había vendido su alma al Diablo a cambio de “extraordinarios poderes”; otros preferían decir que este hombre estaba poseído por algún malévolo espíritu, ya que de otra forma no le hubiese sido posible golpear con el arco las cuerdas del instrumento, arrancándole así perturbadores sonidos que semejaban un llanto humano.

A pesar de que estas leyendas no fueron del todo rebatidas por el músico, y además en cierto modo alimentadas por su aspecto físico –era muy delgado y pálido-, llegando incluso a ser descrito por el poeta Heinrich Heine como “un vampiro con un violín”, lo cierto es que tan maravillosas capacidades poco tenían que ver con el Averno y sí bastante con una inusual flexibilidad que Paganini tenía en el hombro, el codo y las manos, que le permitía realizar movimientos físicamente –casi- imposibles para sus contemporáneos.

También italiano, Giuseppe Tartini, fue otro violinista relacionado con maléficas entidades; cuando a principios del siglo XVIII la gente escuchó las vibraciones del tercer movimiento de su sonata “El Trino del Diablo”, poco se dudó acerca de que lo que percibían eran la genuina risa del amo del inframundo; sin embargo, el propio compositor admitió que, si bien su obra fue producto de un sueño, lo único que de él recordaba era la propia melodía, siendo agregado por el folklore el hecho de que en las imágenes oníricas, era el propio Demonio quien ejecutaba el violín de una forma jamás atestiguada por el durmiente Tartini.

Ahora bien, a lo largo de los siglos, muchas de las innovaciones llevadas a cabo en el cambiante mundo del arte han sido malinterpretadas e incluso condenadas por diversas instituciones; siendo una de ellas el fenómeno musical conocido como tritono -que consiste en un intervalo que atraviesa tres tonos completos- y que fue llamado Diabolus in Musica o Intervalo del Diablo por los músicos medievales.

Por otra parte, como explica el profesor John Beatridge del King’s College de Londres, si bien el sonido del tritono es escalofriante, con una buena orquestación llega a ser emocionante, utilizándose con frecuencia actualmente en las cintas sonoras de las películas de horror, aunque también ha sido usado en géneros como el jazz, el blues y particularmente en el rock.

Pero la directa relación de la música con los poderes ocultos inició a principios del siglo XX, cuando apareció en los escenarios norteamericanos un cantante y guitarrista a quien se considera como el primero en haber incluido en las letras de sus canciones elementos del vudú y el ocultismo, Robert Johnson –el Rey del Delta Blues o Abuelo del Rock and Roll-, alcohólico pertinaz quien falleciera en 1938 tras ingerir un whisky adulterado durante una de sus presentaciones, hecho que se atribuyó –según la leyenda- al pago de la supuesta deuda adquirida por el músico, al venderle su alma al Diablo a cambio de una exitosa carrera.

Siendo el rock un género musical surgido a mediados de la pasada centuria, durante muchas décadas ha tenido que luchar en contra de gran cantidad de detractores quienes han buscado las más extravagantes razones para erradicarlo; sin embargo, un hecho es que los propios ejecutivos de las productoras de discos e incluso los grupos musicales han aprovechado muchos rumores, similares al generado entorno a Johnson, como elemento de mercadotecnia.

Desde los Beatles hasta Black Sabbath, muchos han sido los grupos de rock vinculados con el satanismo. Así, por ejemplo, tenemos el caso de los Rolling Stones, cuyo líder Mick Jagger afirmó que la producción titulada Their Satanic Majesties Request, había sido inspirada por el fundador de la Iglesia de Satán, Anton Szandor La Vey, un misterioso personaje, domador de leones, cuya fama en Estados Unidos fue adquirida gracias a la difusión de sus diabólicos y estrambóticos rituales.

Por su lado, Jimmy Page, de la banda Led Zeppelin tenía una conocida afición por lo oculto, gustando así de estudiar las ideas del satanista decimonónico Aleister Crowley; mientras que algunos otros afirmaron en ciertas entrevistas o conversaciones –hayan sido o no ciertas las aseveraciones- que habían vendido su alma a Lucifer a cambio de un éxito sin precedentes, como es el caso de John Lennon, de acuerdo a lo referido por su amiga la cantante Toni Sheridan.

De este modo, durante las décadas de los 70’s y 80’s principalmente, las habladurías populares y la censura por parte de grupos conservadores, provocaron que los grupos de rock se volvieran cada vez más estrafalarios –lo que en muchas ocasiones no restaba mérito alguno a su talento como músicos-, incluyendo abiertas alusiones a Satán en sus letras, describiendo misas negras y haciendo toda clase de desmanes en el escenario, sin que –tal vez en la mayoría de los casos- creyeran en sus propios desatinos.

Así, mientras se habla de los presuntos verdaderos significados de los nombres de grupos como KISS (Kings/Kids In Satanic Service), AC/DC (Anti-Christ/Death-Christ) o Slayer (Satan Laughs As You Eternally Rot), o de los mensajes subliminales contenidos al reverso de las grabaciones, también se tiene referencia –según afirma Antonio Luis Moyano- de que algunas de las agrupaciones icónicas de este tipo de rock –heavy metal-, como Black Sabbath -y en particular su líder Ozzy Osbourne– fueron vinculadas estratégicamente con los temas ocultos por su compañía disquera, con el único fin de vender una mayor cantidad de discos. Esto no parece ser una hipótesis descabellada cuando observamos que en 1998 el vocalista de Slayer, Tom Araya, se convirtió al cristianismo pidiendo a la vez disculpas por su conducta pasada; en el mismo caso se encuentra Vincent Fournier –mejor conocido como Alice Cooper-, quien en 2002 se convirtió a una secta evangélica fervientemente antisatánica.

Pero finalmente, sea hoy o no sólo una estrategia de venta, lo cierto es que la relación que en ocasiones ha establecido la música con el Mal ha resultado más que fascinante para cientos de personas, convirtiendo a los compositores y grupos musicales en auténticas leyendas plagadas de folklore sobrenatural.

Para conocer:

Paganini, Caprices 01/ 05/ 24 (Itzhak Perlman / Violin): http://www.youtube.com/watch?v=uCePRgqO-HI

Tartini, Trino del Diablo (Itzhak Perlman / Violin): http://www.youtube.com/watch?v=YonqEbar8cM

Led Zeppelin, Stairway to Heaven: http://www.youtube.com/watch?v=Xl0rUPlqYVk

Black Sabbath, War Pigs: http://www.youtube.com/watch?v=gbxfe7DMxVo

 FUENTES:

“Música rock y satanismo”. Aut. René Laban. Ediciones Obelisco. España, 1990. 

“Cine y música malditos”. Aut. Antonio Luis Moyano. EDAF. España, 2003. 

“The Devil’s Music”. Aut. Finlo Rohrer. BBC News Magazine. Abril, 2006.

 “What really made Paganini ‘demonic’?”. Aut. Maiko Kawabata. Current Musicology. Columbia University. Marzo, 2007.

“El Trino del Diablo”. Aut. Frederic Beudot. http://www.6moons.com.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: