Acordes revolucionarios: Corridos mexicanos

Corridos en la Rev. Mexicana

Por: Patricia Díaz Terés

“Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción”.

Proverbio chino

Generales, soldados, políticos, damas o bandidos, todos estos personajes han sido en algún momento protagonistas de un género literario-musical en el que las historias de héroes y villanos se han narrado durante cientos de años

Habiendo tomado su nombre de las corridas o romances corridos andaluces –llamados así por la forma fluida en la que se interpretaban- y definido por los académicos como un “género épico-lírico-narrativo en cuartetos de rima variable, ya asonante o consonante en los versos pares”[i], la importancia del corrido no reside tanto en su estructura sino en su contenido.

Teniéndose registro de corridos surgidos ya en la época colonial de la Nueva España, fue hasta la Guerra Independencia cuando dichas composiciones tomaron su forma definitiva, refiriendo los andares y batallas de insurgentes y realistas; sin embargo, a pesar de se utilizaron como medio de protesta contra las acciones –relacionadas con México- de norteamericanos y franceses en el siglo XIX, fue hasta la Revolución Mexicana -en la segunda década de la centuria pasada- cuando los corridos alcanzaron su máximo grado de desarrollo y difusión.

Si nos transportásemos en el tiempo al periodo comprendido entre 1911 y 1920, llegaríamos a uno de los episodios más atribulados de la historia mexicana, en el que año con año los distintos líderes y caudillos que entraron en acción tras el “abandono” de la silla presidencial por parte del general Porfirio Díaz (mayo 1911), pelearon por el poder a lo largo y ancho de la nación.

De esta manera mientras sujetos como Emiliano Zapata, Francisco Villa o Venustiano Carranza luchaban por sus propias causas, el pueblo tenía que sufrir abusos y vejaciones por parte de todas las facciones; de este modo, sin importar el bando, los combatientes llegaban a las comunidades saqueando y ultrajando –en el peor de los casos- a los pobres ciudadanos, cuya lucha consistía en la supervivencia y no en la conquista del poder.

En una época en la que el dinero dejaba de valer de un día para otro -como contaba mi abuela, de acuerdo a quién se encontrara al mando del país-, en la que el mexicano común y corriente tenía que pelear por su vida, por su familia, por su comida y por su casa; en una temporada en la que se estableció la “ley del más fuerte”, se generó entonces el escenario idóneo para el surgimiento de numerosos héroes o malandrines cuyas hazañas eran dignas de ser contadas.

Pero estos relatos no encontraban cabida en los medios “oficiales” –fueran cuales fuesen-, ya que la bondad o maldad de las acciones de un individuo –así como la pertinencia de su difusión- dependía de quién ocupase la tambaleante Presidencia. Así, fueron los intérpretes ambulantes quienes, utilizando los corridos, dieron a conocer al pueblo las noticias y hechos relevantes del momento.

Siendo el correo –durante la Revolución– un medio de comunicación inestable –debido a que constantemente se cerraban caminos, carreteras y vías férreas-, y el telégrafo demasiado costoso -unido a una población en su mayoría analfabeta-, los pueblerinos encontraban en los cantantes ambulantes un perfecto medio de comunicación, enterándose de los acontecimientos al asistir a las presentaciones -de diez minutos aproximadamente-, en las que se entonaban piezas como los Corridos de Benito Canales, Los “Combates de Celaya”, La Toma de Zacatecas”, La Yegua Colorada” o La Adelita” entre muchísimos otros. No obstante, la gente se retiraba rápidamente al concluir la interpretación, ya que no se podían dar el lujo de compartir los pocos pesos que tenían en la bolsa, con los trovadores por lo que éstos optaron por elaborar copias de sus narraciones, mismas que vendían por 1 centavo.

Ahora bien, el corrido resulta muy ilustrativo para lograr un retrato del entorno revolucionario, ya que además de las hazañas de ilustres personajes, también relataba situaciones cotidianas como romances, fiestas o reuniones, a la vez que describía estereotipos y expresaba el sentir del pueblo llano, escuchándose a menudo severas críticas contra el gobierno originadas en el corazón de obreros, artesanos, campesinos y otros sectores populares, quienes no tenían mayor opción –en un ambiente represor- que exclamar su sentir por medio de canciones.

Sin embargo el corrido no se empleaba únicamente como medio de difusión, sino también como una manera para transmitir advertencias o incluso dejar moralejas, como es el caso de las tragedias[ii] de “Lucio Vázquez” y “Marieta”, respectivamente. En el primer caso, después de que el hijo desobedece a la madre se llega a un terrible final: Tres puñaladas le dieron / de la espalda al corazón / como le dijo su madre / lo mataron a traición; en la segunda composición, se hace una admonición a las jovencitas para que cuiden su conducta ante los hombres: Marieta, no seas coqueta / porque los hombres son muy malos / prometen muchos regalos / y lo que dan son puros palos.   

Por otra parte, el papel de las mujeres en los corridos mexicanos es variable, ya que podemos encontrar desde la madre a quien se recurre constantemente por consejo, la novia ingrata, la damisela leal y devota, la revolucionaria valiente (combatiente o no) –las soldaderas por ejemplo acompañaban a los ejércitos para hacerles de comer y cuidar de sus necesidades básicas, sin intervenir en la lucha armada- e incluso hasta la propia Virgen María; encontrándose siempre la figura femenina relacionada con los varones, a quienes se presenta como valientes generales, coroneles o soldados a quienes las féminas ayudan y motivan.

En el corrido intitulado “La Soldadita”, por ejemplo, un General de División queda desolado tras la muerte de su amada quien sacrificó su vida para salvar la de él: Me hubieras dejado / ya me iban a fusilar / ¿por qué ofrendaste tu vida? / para poderme salvar; mientras que otros se quejan amargamente por la ingratitud del sujeto de su afecto o el rechazo por parte de la familia de ésta como en el “Corrido de Macario Romero”: Dijo Jesusita Llamas: / -Papá, ahi viene Macario,/ desde a leguas lo conozco / en su caballo melado.- / (…) / Llega Macario Romero,/ lo convidan a bailar / y ya que está desarmado / le comienzan a tirar. Por otro lado podemos ubicar corridos en los cuales la actitud de los hombres deja bastante qué desear como es el caso “Gabino Barreda”: Gabino Barreda dejaba mujeres / con hijos por donde quiera / por eso en los pueblos / donde se paseaba / se la tenían sentenciada; o incluso puede llegar a ser cínica como en el “Corrido de La Chinita”: Supiste que yo era alegre / que jugaba en el billar,/ supiste de mis vicios,/ no tienes que repelar.

Así como estos ejemplos, la variedad de los corridos es tan grande como la cantidad de acontecimientos ocurridos durante la Revolución Mexicana; habiendo sido utilizado como medio de expresión, crítica y retrato, el legado cultural de estas composiciones permanece hasta nuestros días –con ciertas variantes poco lícitas-, siendo un testimonio de aquello que se vivió durante la lucha armada mexicana a principios del siglo XX, en la cual se demostró que “el pueblo es una fiera de múltiples cabezas” como bien señaló el poeta inglés Alexander Pope.   

FUENTES:

“De corridos censurados y corridos migrantes”. Aut. Alejandro Pinet. Proceso Bi-Centenario No. 10. Enero 2010.

“El Corrido y la música mexicana”. Aut. Vicente T. Mendoza. Lecturas de Puebla tomo II. Puebla, Mex. 1994.

“El Corrido como resistencia social”. Aut. Graciela Salazar. Flama No. 227. UANL. Noviembre 2009.

“El corrido revolucionario de mujeres”. Aut. Francisca Robles. UNAM. www.part.com.mx

“El corrido mexicano”. Aut. Eduardo Ramírez Ramírez. Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros.

 


[i] Definición de Vicente T. Mendoza en su escrito “El Corrido y la Música Mexicana”.

[ii] A los corridos también se les conoce también como tragedias, romances, historias, narraciones, mañanitas, recuerdos, versos y coplas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: