De la Tierra a Pandora: Sci-Fi Parte I

"Metrópolis" de Fritz Lang (1927)

 

Por: Patricia Díaz Terés

¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos?

Jules Renard

Desde el árido Tatooine de Star Wars, hasta la selvática Pandora de Avatar; y de Klaatu (El Día que la Tierra se Detuvo, 1951) a Ellen Ripley (Alien, 1979), ya desde los primeros cortometrajes del cine mudo que aparecieron a principios del siglo XX, personas de todas las edades han podido ser trasladados a lejanos mundos y vivir emocionantes aventuras acompañando así a valientes héroes y sombríos villanos.

Tan peligrosa travesía es siempre dirigida por la experta mano de gente como Georges Méliès, Robert Wise, James Cameron, Steven Spielberg o los hermanos Wachowski, quienes a través de sus filmes son capaces de llevar nuestra imaginación a terrenos inexplorados, donde el ser humano se enfrenta a sus peores pesadillas o es testigo de los más grandiosos portentos.

Así, estos directores han incurrido en un género cinematográfico cuya versatilidad ha creado una gran cantidad de subgéneros -que no siempre pueden ser claramente identificados-, de modo que se cataloga como Ciencia Ficción o Sci-Fi a infinidad de cintas que, de acuerdo al crítico o autor que se consulte, podrían clasificarse en otras categorías como cine de Horror o Fantasía; pero para no sufrir restricciones, me permitiré de aquí en adelante tomar la acepción amplia del término.

Era tan sólo el año de 1902 cuando el genial cineasta francés Georges Méliès quiso llevar a la pantalla dos de sus historias favoritas de la literatura de Ciencia Ficción: Viaje a la Luna (1865) de Julio Verne y Los Primeros Hombres en la Luna (1901) de H.G. Wells, hecho que dio como resultado Le Voyage Dans La Lune, filme donde podemos ver a unos simpáticos hombrecitos que son enviados a la Luna por medio de un cañón –efectivamente, muy parecido a los utilizados en las guerras del siglo XIX-, teniendo la infortunada consecuencia de alunizar justamente en el ojo derecho del satélite natural – mismo que es representado por el rostro un hombre sonriente –que tiene metida la cabeza en un molde para hornear-.

Sin embargo, este no fue sino el primer intento en el género; de hecho las primeras cintas “formales” aparecieron hasta que concluyó la Primera Guerra Mundial. En 1917, por ejemplo, el director danés Holger-Madsen elaboró el primer filme –A Trip to Mars– con un argumento enfocado en el planeta Marte, mismo que de ahí en adelante se volvería recurso popular en el Sci-Fi; ya en la década de los 20’s los dinosaurios de El Mundo Perdido (1912) de la novela escrita por Sir Arthur Conan Doyle, fueron presentados en la pantalla grande por Harry O. Hoyt en 1925 a través de unos modelos de stop-motion (animación cuadro por cuadro, generalmente realizada con estatuillas de plastilina o algún material similar).

Pero la estrella indiscutible de la Ciencia Ficción cinematográfica –al menos en la primera mitad del siglo XX- es Metrópolis (1927) de Fritz Lang, ya que en una película sin precedentes, el director germano tuvo la habilidad suficiente para combinar los problemas sociales con espectaculares escenarios futuristas, regalando al público una inolvidable experiencia cuando pudieron contemplar cómo un trastornado científico transformó a un robot en la bella María, interpretada por la actriz alemana Brigitte Helm; por supuesto resulta interesante mencionar que la trama se sitúa en el año 2000.

Ahora bien, en la década de los 30’s, los Estudios Universal comenzaron a mezclar la ciencia ficción con horror, generando así Frankenstein (1931), basada en la novela de Mary Shelley, Frankenstein o El Moderno Prometeo (1818) y dirigida por James Whale y protagonizada –como el monstruo- por el legendario Boris Karloff –quien interpretó también a la momia en el filme homónimo de 1932 y a otros tantos personajes en cintas “clásicas” de terror-.

Por esta misma época apareció también una de las películas consideradas como cimiento del Sci-Fi de la segunda parte de la centuria pasada, La Invasión de Mongo (1936), cuyo “inaudito” presupuesto de 1 millón de dólares permitió a Frederick Stephani, llevar por primera vez a la pantalla grande al personaje creado por Alex Raymond en 1934, Flash Gordon, quien en compañía de sus amigos Dale Arden y el Dr. Zarkov, peleaban con el nefando tirano Ming el Despiadado, trasladándose en naves espaciales, empleando cinturones antigravedad y defendiéndose con pistolas de rayos láser.

De esta forma, el cine de Ciencia Ficción logró cautivar la atención del público, teniendo después de la Segunda Guerra Mundial un auge que marcó muchas de las cintas como clásicos del género; asimismo, en una situación política mundial sumamente complicada, resultaron ideales para hacer crítica social sin tener que situar las tramas en la realidad, teniendo mayor libertad que el género dramático.

En este contexto, podemos observar en las producciones del séptimo arte de la década de los cincuenta cómo el temor que se sentía –principalmente en los Estados Unidos- ante los “enemigos” comunistas soviéticos era retomado y reubicado en el terror de los pobres terrícolas ante espeluznantes invasiones extraterrestres, como en La Guerra de los Mundos (1953) de Byron Haskin.

De igual manera, el miedo hacia la omnipresente amenaza nuclear –generado a raíz del bombardeo en Hiroshima y Nagazaki-, fue a parar en la pantalla mostrando los supuestos efectos de accidentes y experimentos con la energía atómica, surgiendo entonces algunas de las películas más absurdas del género, tal es el caso de Them! (1954) –protagonizada por hormigas gigantes- o Tarantula (1955) en el que un jovencísimo Clint Easwood representa el papel de un piloto de la Fuerza Aérea Norteamericana que pelea fieramente contra una araña gigante(!); sin mencionar los “monstruos” extraterrestres como The Blob (1958) de Irving S. Yeaworth en la que una masa gelatinosa pasa tranquilamente por los pueblos norteamericanos causando su destrucción.

Con estas películas en las salas de cine, surge una figura tan mítica como estrafalaria en el mundo hollywoodense, Ed Wood -cuya vida fue llevada a la pantalla grande por Tim Burton, quien logró que el extraordinario Johnny Depp encarnara al extravagante director neoyorkino-; quien tiene la dudosa fama de tener entre su filmografía la peor película de todos los tiempos, Plan 9 del Espacio Sideral (1959) en la que no sólo se fusionan los géneros de horror y ciencia ficción, sino que se hacen pedazos –imaginemos por un momento una película en la que aparecen al mismo tiempo zombies, vampiros y extraterrestres en escenarios ridículos y con penosas actuaciones-, y que irónicamente es considerada como cinta de culto, siendo reverenciada por miles de fanáticos alrededor del planeta –quienes, cabe destacar, no niegan la triste producción, sino que caen en la expresión “es tan mala que es buena” como se dice popularmente-.

Y hasta aquí dejaremos por el momento el recorrido por la Ciencia Ficción cinematográfica, no sin antes destacar que todas las películas aquí mencionadas pueden no ser consideradas como “espectaculares” hoy en día, pero la inocencia de la época se refleja en toda la producción –desde el guión hasta las actuaciones-, de modo que los “malosos” invasores extraterrestres –como en mis escena favorita de La Cosa de el Otro Mundo (1951)-  son capaces de simplemente brincar hacia un lado cuando el héroe le arroja con toda su fuerza un tubo de metal, mientras continúa el acecho de los aterrorizados protagonistas.

  PARA RECORDAR:

Viaje a la Luna (1902): http://www.youtube.com/watch?v=dxB2x9QzXb0

El Mundo Perdido (1925): http://www.youtube.com/watch?v=q3fdenwZ0Ys

Metrópolis (1927): http://www.youtube.com/watch?v=ZSExdX0tds4

El Día que la Tierra se Detuvo (1951): http://www.youtube.com/watch?v=Eun7SmpNr1I

Plan 9 del Espacio Sideral (1959): http://www.youtube.com/watch?v=u2ukRYsYPmo 

FUENTES:

“Hollywood reconquista un planeta perdido”. Aut. Gabriel Lerman. Revista Cinemanía No. 44. Mayo, 2000.

“Breve recuento de los robots en el cine” y  “Los Otros Héroes de las Galaxias”. Aut. Rafael Aviña. Revista Somos, especial de Star Wars. Mayo, 1999.

“Science Fiction Films”. Aut. Tim Dirks. www.filmsite.org

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