Vagando hacia la perfección: Charles Chaplin. (2a Parte)

"El Gran Dictador" (1940)

 

Por: Patricia Díaz Terés

“El sonido de la risa siempre me ha parecido la música más civilizada que hay en el universo”.

Peter Ustinov

“La vida es una tragedia si la ves de cerca, pero una comedia si la miras con distancia”, así es como el cineasta Charles Chaplin percibía la realidad, que con gran maestría trasladó a la pantalla grande.

Fue justo con esta visión como su más famoso personaje, Charlot, conquistó el corazón primero de Norteamérica y luego del mundo entero; habiendo tenido este ficticio vagabundo en sus inicios una personalidad un tanto hosca, gradualmente su creador lo fue transformando en un hombre con quien cualquier espectador podía identificarse, ya fuese por las difíciles condiciones en las que vivía –recordemos que durante los años 30’s los Estados Unidos atravesó por la Gran Depresión, ocasionada por el caótico crash bursátil de 1929[1]– o bien por la calidad humana que lo caracterizaba.

De este modo, lágrimas y risas se combinaban en los filmes del británico tocando el corazón de su público, con lo cual consiguió una de sus metas que era “representar a cualquier hombrecillo ordinario (…) en cualquier ciudad del mundo que aspire a la dignidad”.

Así para conquistar estos trascendentes objetivos, en la práctica Chaplin tenía que ser un buen hombre de negocios; por tal motivo decidió asociarse con tres grandes figuras del séptimo arte: Mary Pickford, Douglas Fairbanks y David W. Griffith, para fundar los estudios United Artists en 1919.

Fungiendo como director, productor, guionista, compositor, musicalizador –tocaba el violín, su inseparable compañero de juventud, intentando también infructuosamente, por un corto periodo, la ejecución del chelo– y editor de sus películas, Chaplin vio por fin coronado su sueño de realizarlas a su entera satisfacción; sin embargo, esto ocasionó muchos dolores de cabeza a todos aquellos que se atrevían a trabajar con él –lo cual a la vez era una extraordinaria oportunidad en el Hollywood de aquella época-, ya que se obsesionaba de tal manera que por ejemplo en La Quimera de Oro (1925) realizó 464 tomas, en tres días de una sola escena, buscando en cada cuadro la perfección absoluta.

Por consiguiente, tal artista se caracteriza más por su idealismo que por su pragmatismo, hecho al que se sumaba su infranqueable tozudez -su punto de vista parecíale siempre el único y el mejor-, condición que le llevó a negarse terminantemente a incluir en sus filmes ese elemento –a su modo de ver abominable- novedoso con el cual el director Alan Crosland cautivó a los cinéfilos en su película El Cantante de Jazz (1927): el sonido.

Esta situación lo llevó a embarcarse en su más arriesgada empresa –que resultó una verdadera obra maestra-, la realización de Luces de la Ciudad (1931) –cinta muda cuya planeación le tomó tres años- para la que necesitó 48 horas de cinta –a veces repetía una escena 50 veces- editando finalmente un largometraje de 83 minutos. La película tuvo un éxito arrollador, de manera que fue recibido por la realeza de varios países europeos –como Inglaterra o Bélgica y fue condecorado con la Legión de Honor en París-, pero huyendo de Italia al enterarse de que Benito Mussolini tenía planeada para él una recepción oficial.

Y es así como llegamos a descubrir una controvertida faceta del cineasta inglés, la política; habiendo ya hecho una crítica a la sociedad industrializada en su película Tiempos Modernos (1936), con la llegada de los diferentes líderes fascistas al poder, Chaplin vio con horror cómo las peores pesadillas de la humanidad se erigían como una espeluznante realidad, siendo testigo con inexpresable indignación de la amenaza que representaban las tiránicas acciones de aquéllos, particularmente las de Adolph Hitler.

Pero Charles no era un hombre que se quedase con los brazos cruzados ante tales situaciones, de modo que decidió hacer una película al respecto: El Gran Dictador (1940), en la cual el cineasta, aprovechando su extraordinario parecido con el dictador germano, diseñó una sátira en la que aparecía un barbero judío quien durante un momento de confusión, es tomado por el intransigente Adenoid (Astolfo) Hynkel, líder del ficticio país de Tomania, en cuyos zapatos termina dando un extraordinario discurso acerca de la paz y la igualdad.

No obstante, no todos en Estados Unidos veían con buenos ojos la incursión de los cineastas en el ámbito de la ideología política, por lo que los sectores conservadores localizaron en él un peligroso objetivo.

Así, El Gran Dictador, que de acuerdo con el genial director Serguei Eisenstein colocaba a Chaplin a la altura de pensadores como Aristófanes, Erasmo de Rotterdam y Francois Rabelais; para el Comité de Actividades Antiamericanas lo revelaba como un terrible comunista.

Fue así como durante la Caza de Brujas[2] orquestada por el senador Joseph McCarthy entre 1950 y 1956, Charles Chaplin fue colocado en la lista negra norteamericana, ubicado como una amenaza y calificado por el actor Robert Taylor como “un individuo peligroso que se toma por un experto financiero y militar, cuando no es más que un emboscado”; mientras en realidad el británico era un hombre culto, cuyos intereses iban más allá de los simples rodajes, ya que tenía conocimientos de teoría económica y filosofía –entre otros muchos tópicos-, declarándose a sí mismo un pacifista, mas no comunista.

Por otro lado, además de sus controversiales ideas políticas, su imagen – sólo como figura pública- también se había visto un tanto ensombrecida por sus numerosos y escandalosos matrimonios. Su primera esposa fue Mildred Harris, una exactriz infantil de 16 años que lo acusó de crueldad y abandono; para continuar con el fatídico enlace entre él y Lita Grey –cuyo nombre real era Lillita Louisa McMurray, con quien contrajo nupcias un 25 de noviembre de 1924 en la población de Empalme en Sonora (México)- que tuvo como resultado el nacimiento de dos hijos, Charles Spencer y Sydney Earle. La tercera cónyuge fue la actriz Paulette Goddard, con quien se casó después de rodar Tiempos Modernos, separándose en 1941; encontrando finalmente al amor de su vida en Oona O’Neill de 17 años –él cumplía entonces 54-, con quien tuvo 8 hijos –entre ellos la actriz Geraldine Chaplin– y permaneció el resto de su vida.

De esta manera, en Chaplin se unían dos defectos que la sociedad de la posguerra juzgaba con severidad: el gusto por las jovencitas –su biógrafo Joyce Milton asegura que el escritor Vladimir Nabokov basó en él su historia Lolita (1955) -y las ideas revolucionarias; esto llevó al gobierno estadounidense a prohibir el regreso de Charles, cuando éste concluyó su gira para promocionar la cinta Candilejas (1952).

Exiliado de su tierra adoptiva y sintiéndose un extraño en su nación de origen –donde filmó todavía Un Rey en Nueva York (1957) y La Condesa de Hong Kong (1917)- decidió establecerse en la ciudad de Vevey en Suiza, donde permaneció hasta la muerte –el 25 de diciembre de 1977– junto con su esposa, regresando tan sólo a Norteamérica cuando fue llamado por la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood en 1972 para otorgarle un Óscar honorífico.

Y así concluye la asombrosa historia de un pobre niñito soñador londinense que, cuando creció hizo todos sus sueños realidad; conocido de Gandhi y Einstein, amigo de Rachmaninoff y Stravinsky, Sir Charles Chaplin ganó su lugar en la historia haciendo con su vida realidad el dicho que reza: “De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco”.

Para conocer:

Luces de la Ciudad (1931): http://www.youtube.com/watch?v=ilZgLTDHb_A

Tiempos Modernos (1936): http://www.youtube.com/watch?v=CReDRHDYhk8

El Gran Dictador  (1940): http://www.youtube.com/watch?v=3ufGTd1Hpfg

Discurso final de El Gran Dictador (1940): http://www.youtube.com/watch?v=3cFTJ9q5ztk

FUENTES:

“McCarthy contra Hollywood: la caza de brujas”. Aut. Román Gubern. Ed. Anagrama. Barcelona, 1970.

“El Cine”. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

“Chaplin”. Aut. Eva Melús. Historia y Vida No. 481. España, 2008.

“Amor en silencio”. Editor Ruy Xoconostle Waye. Historia del Cine, Conozca más. México, mayo 2008.

“Flores para un hombre ordinario”. Aut. Guadalupe Loaeza. Periódico Reforma. México, 2 de enero 2011.

“30 años sin Chaplin, el genio tragicómico”. www.terranoticias.terra.es 23 diciembre 2007.

“Chaplin se casó en Empalme”. Aut. Francisco Eloy Bustamante. www.sonoramagica.com 12 de nov. 2010.

“Carlitos Escritor”. Aut. Jorge Farías. www.lamaquinadeltiempo.com

“Chaplin & Music”. www.charliechaplin.com

“Overview of his life”.  www.charliechaplin.com

www.imdb.com/  


[1] Se sitúa la fecha el 29 de octubre de 1929.

[2] Persecución llevada a cabo contra simpatizantes del comunismo, cuyo objetivo fue descubrir agentes soviéticos encubiertos, infiltrados entre los políticos, actores, intelectuales y periodistas. (Schatzky, Martín. Observador Global.com. Dic. 2010)

5 respuestas a Vagando hacia la perfección: Charles Chaplin. (2a Parte)

  1. No puedo ver el Rss de su blog….

    Está haciendo un buen trabajo….

  2. Está haciendo un trabajo genial.

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