El arte de un rey de corazones: Diego Rivera (II)

 

Frida Kahlo y Diego Rivera

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

“Las pasiones son los vientos que inflan las velas del navío. Algunas veces le hacen hundirse, pero sin ellas no podrá navegar”.

Fancois-Marie Arouet de Voltaire

Enrevesados se presentan los senderos para el artista que camina por el incierto mundo de la política. De este modo, en un movimiento como el muralismo mexicano, en el cual se combinan ambos universos prácticamente desde su propia gestación, la intervención del creador en cuestiones que normalmente le resultarían ajenas se hace inevitable.

Así, el Partido Comunista Mexicano (PCM) fue fundado el 24 de noviembre de 1919, hecho que tendría gran trascendencia en la vida de Diego Rivera cuando él y otros muralistas como David Alfaro Siqueiros y Xavier Guerrero pasaron a formar parte del Comité Ejecutivo del PCM, desempeñando todos ellos una variedad de tareas encaminadas de acuerdo con los estatutos del partido y las directrices establecidas por personajes afines a la ideología por ellos sostenida como Vicente Lombardo Toledano[i].

En esta intersección entre arte y política en 1923 Rivera, Siqueiros y Guerrero unidos con José Clemente Orozco, Ramón Alva Guadarrama, Germán Cueto y Carlos Mérida formaron el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores de México, el cual contaba con el periódico El Machete –inaugurado en marzo de 1924 participando estos personajes como articulistas e ilustradores- como medio oficial de difusión; sin embargo pronto este organismo se “fundió” con el PCM, facilitándole la publicación para expresar las ideas de la izquierda radical. Para 1925 tanto El Machete como el sindicato se terminaron.

No obstante Rivera continuó trabajando arduamente de acuerdo con los ideales comunistas, fungiendo como delegado del Partido ante la Unión Soviética de 1927 a 1928. Pero su relación con el régimen soviético no sería siempre amigable. Tras la muerte de Lenin en 1924 y habiendo sido Joseph Stalin quien tomara el control de Rusia, Diego se ganó su absoluta enemistad al solicitar en 1937, al entonces presidente de México Lázaro Cárdenas del Río, asilo político para León Trotsky –quien fue asesinado el 20 de agosto de 1940 por Ramón Mercader-, enemigo acérrimo del dictador soviético.

Puesto que el muralista había sido ya expulsado del PCM en 1929, en otoño de 1938 tuvo a bien firmar junto con el poeta surrealista francés André Bretón, el manifiesto titulado Hacia un arte revolucionario, que sería publicado en la Partisan Review –revista literaria de origen neoyorquino- donde proponían la creación de la Federación Internacional de Escritores y Artistas Revolucionarios, con la finalidad de contrarrestar el dominio estalinista en las artes.

De esta manera sus vaivenes con el Partido concluyeron en 1954 cuando solicitó su readmisión, siendo esta aprobada con reservas debido a las tendencias individualistas del pintor; sin embargo no todos vieron con beneplácito las acciones de Diego, como es el caso del escritor Octavio Paz quien tajantemente declaró que “no se puede ser al mismo tiempo pintor oficial de un régimen y artista revolucionario sin introducir la confusión y el equívoco. La ideología de esta pintura (la de Diego) sólo es una cáscara[ii].

A pesar de todo lo enrevesado que pudiese parecer el transitar de Rivera por la política, no es nada en comparación con su paso por un terreno tanto más peligroso como placentero: las damas.

Acostumbrándose a la compañía femenina desde muy niño cuando acompañaba a su padre a los burdeles de su ciudad natal –Guanajuato-, con su partida a Europa fue capaz de dar rienda suelta a sus juveniles deseos con numerosas féminas españolas –que trabajaban como modelos en el ámbito artístico- durante su estancia en dicho país.

Para 1911 había encontrado ya a la mujer que sería su primera esposa. Durante sus andanzas por el viejo continente conoció a Angelina Beloff (Angelina Petrovna Belova) –también llamada Quiela– de quien se enamoró perdidamente, contrayendo matrimonio con ella en 1912 y concibiendo un hijo –Diego- que moriría de meningitis en 1917.

Sin ser la fidelidad una de sus cualidades, Rivera encontró a lo largo de su vida entretenimiento y cariño en una gran cantidad de relaciones extramaritales –engendrando uno que otro vástago- como fue el caso con Marievna Vorobiev-Stebelska con quien tuvo a su hija Marika Rivera. Otras dos hijas nacerían de su matrimonio con Guadalupe Marín –siendo presentados por la escritora Concha Michel– a quienes llamaron Guadalupe y Ruth.

Tormentoso fue tal enlace conyugal ya que cuando se juntan los celos irrefrenables con equiparable libertinaje no puede esperarse un pacífico desenlace, de tal suerte que en cierta ocasión en que el muralista había invitado a cierta atractiva cubana mulata para estudiar algunos bocetos, cuál no sería la sorpresa de ambos al ver entrar en el estudio a Lupe cual furiosa leona, echando a patadas a la joven y casi arrancando una de las orejas de su marido de una mordida. Siendo la situación insostenible decidieron divorciarse tras un nuevo “desliz” del artista con su cuñada María Marín.

Pasando por su vida gran cantidad de mujeres –se dice que fueron 50 de las cuales solo 4 se convirtieron en sus esposas- entre las cuales encontramos a Tina Modotti, Dolores Olmedo –a quien legó su archivo de fotografías, bocetos, etc.-, Linda Christian, Pita Amor, María Félix, Dolores del Río y Paulette Godard, fue en 1921 cuando conoció al amor de su vida: una jovencita de nombre Frida Kahlo.

En la historia del arte mexicano los nombres de Frida y Diego están permanentemente unidos. Teniendo él 42 años y ella 22 contrajeron matrimonio un 21 de agosto de 1929 ante el franco disgusto de la familia de la novia, siendo un ejemplo de ello el pensamiento de su madre quien decía que Rivera era “un gordo comunista y ateo, varias veces divorciado y que le doblaba la edad”[iii]. Desgraciadamente los pronósticos de infelicidad generados en torno a la pareja se hicieron realidad.

A pesar de que Frida apoyaba a Diego en todos sus proyectos él fue incapaz de abandonar sus coqueteos –lo cual no tenía mayor importancia debido a que “la paloma y el elefante” (como eran conocidos) habían llegado a un muy singular acuerdo para sostener un “matrimonio abierto”, según el cual ambos tenían derecho a tener relaciones fuera del matrimonio a su gusto-, llevándolos a la catástrofe la fugaz relación (1934) entre Rivera y su cuñada Cristina Kahlo, tras lo cual Frida lo abandonó; no obstante ella los perdonó un año después, yéndose de la casa nuevamente en 1939.

Pero la pena hace que el amor resurja como el ave fénix, por lo que al enterarse Rivera que Kahlo había perdido varios dedos del pie, volvió a casarse con ella para estar a su lado hasta su muerte en 1954, contrayendo matrimonio por última vez el 29 de julio de 1955 con Emma Hurtado con quien permaneció hasta su fallecimiento –ocasionado por un cáncer- el 24 de noviembre de 1957 siendo depositados sus restos en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Son entonces arte, política y lujuria las tres palabras que podrían definir la vida de Diego Rivera un hombre apasionado que provocó en las mujeres reacciones igualmente apasionadas demostrando cuánta razón tenía la pensadora española Concepción Arenal cuando dijo: “La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer un abismo”.

FUENTES:

“Amantes y cortesanas”. Aut. Cecilia B. Madrazo. Ed. Círculo Latino. 2005.

“La revolución en blanco, negro y rojo: arte, política y obreros en los inicios del periódico El Machete”. Aut. John Lear. Signos Históricos No. 15. Enero-junio 2006.

“Los secretos de Diego Rivera”. Aut. Patricia R. Blanco. www.elpais.com. Nov. 2007.

“Frida Kahlo y Diego Rivera”. Aut. Daniela Ceccato. Ago. 2008.

 “Diego Rivera y sus peleas con Picasso”. www.cnnexpansion.com. Sep. 2008.

“Rebel without a pause: the tempestuous life of D. Rivera”. Aut. Jim Tuck.  www.mexconnect.com Oct. 08

 “Diego Rivera, 53 años de ausencia”. Notimex. www.eluniversal.com.mx. Nov. 2010.

 “Los amores de Diego Rivera”. Aut. Alejandro Pohls. www.am.com.mx Dic. 2010.

 “El juicio de Diego Rivera desde la ficción”. Aut.  Claudia Macías de Yoon. Universidad Nacional de Seúl.

“Diego Rivera”. Aut. Alejandro Rosas.  http://bicentenario.com.mx

“Frida Kahlo su pasión también fue Diego Rivera”. Aut. Rolando Gabreelli.  www.periodicotribuna.com.ar

“Publican en checo historia de amor entre D. Rivera y A. Beloff”. Aut. Gonzalo Núñez. http://www.radio.cz.

http://sincronia.cucsh.udg.mx/maciassummer2010.htm

www.arts-history.mx


[i] Gobernador de Puebla, filósofo y sindicalista mexicano con tendencias marxistas.

[ii] Macías de Yoon, Claudia. “El juicio de Diego Rivera desde la Ficción”. 2010.

[iii] Madrazo, Cecilia B. “Amantes y cortesanas”. Ed. Círculo Latino. 2005.

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