No llores por Evita, Argentina (I)

María Eva Duarte

Por: Patricia Díaz Terés

 “A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será”.

Johann Wolfgang von Goethe

El talento y la fuerza en ocasiones se hallan hábilmente escondidos por la pobreza y la ignorancia; de esta manera, muchos ilustres personajes de la historia no tienen orígenes igualmente insignes, ya que debieron labrar su fama y gloria a base de grandes esfuerzos y constante trabajo.

En difícil situación vino al mundo –el 7 de mayo de 1919- María Eva Duarte Ibarguren, la más pequeña de los cinco hijos ilegítimos –debido a que Eva, una vez instalada en posición favorable destruyó tanto sus propios registros como los de sus hermanos, no se sabe a ciencia cierta si los niños tenían el apellido Duarte o Ibarguren; además de que el lugar de nacimiento de todos se estableció oficialmente en Junín – que tuvieron Juan Duarte Echegoyen y Juana Ibarguren Núñez; en un lugar próximo a la estancia La Unión –propiedad de su padre-, cerca de Los Toldos en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

De carácter y ambiciones distintas, Blanca, Elisa, Juan RamónJuancito, también llamado Pebete-, Erminda y Eva crecieron al cuidado de su afligida madre, pero sin perder en momento alguno la esperanza, que no se vio desplazada por los serios problemas económicos que atravesaba la familia, siendo precisamente la unión entre ellos la que les permitió salir avante.  

Sin embargo Eva tuvo que vivir desde muy pequeña desaires y desilusiones. Siendo Juana Ibarguren hija de un carretero vasco de nombre Joaquín Ibarguren y de una puestera llamada Patrona Núñez, la mujer no constituía un “partido digno” para el “destacado” político conservador Juan Duarte -16 años mayor que la joven-, de manera que la convirtió en su amante –ella trabajaba como cocinera en la propiedad de Duarte desde los 15 años-, teniendo a su legítima esposa en la persona de Estela Grisolía, hija del intendente de la ciudad de Chivilcoy.

Así cuando al libertino hombre le dio por regresar con Estela y sus tres hijas, dejó a su suerte a Juana, quien se las arregló como pudo para trasladar a su familia a Los Toldos, en donde vivieron en una pobre casita con piso de tierra, donde sufrieron toda clase de penalidades –doña Juana proveía para sus hijos realizando interminables labores de costura-.

Pero la situación mejoraba conforme los chicos crecían y Eva por su parte, lograba “escapar” por momentos a las tristes condiciones en que se encontraba, a través de su prodigiosa imaginación y su gran corazón; teniendo una gran sensibilidad desde temprana edad tuvo sed de justicia y apreció la belleza, cultivando a la vez sus sentimientos; no obstante tan tierna creatura tuvo un fuerte impacto cuando, tras morir su padre a causa de un accidente automovilístico el 8 de enero de 1926, Juana llevó a sus cinco hijos para que se despidiesen de su progenitor, enfrentándose en pleno velorio Ibarguren con Grisolía, accediendo finalmente esta última a que los otros hijos de su marido le dieran el último adiós.

A pesar de todo Eva tuvo una infancia relativamente “normal”, en el sentido de que siempre sintió el amor de su madre y hermanos, lo que le permitió desarrollar sus habilidades de manera independiente a su entorno. Sin ser demasiado aficionada a los libros, asistía a la escuela primaria, a la vez que emprendía por las tardes una variedad increíble de juegos en los cuales, ataviada con caseros disfraces, se convertía por unos momentos en los seres que poblaban sus inquietas fantasías.

Para 1930 la señora Ibarguren decidió mudar a su familia a la ciudad de Junín –una de las ubicaciones más importantes del noroeste de la provincia de Buenos Aires-, en donde Elisa trabajaba en correos, mientras que Blanca consiguió un puesto como maestra suplente en el Colegio del Sagrado Corazón (1933), y Juancito tuvo varios empleos hasta que se convirtió en agente viajero de la marca Guereño. En este lugar la situación económica mejoró, alejándose entonces la familia de la miseria; incluso ya podían permitirse el lujo de tener invitados a comer, siendo asiduos comensales el mayor Alberto Arrieta –algunas fuentes indican que el caballero solicitaba los servicios como cocinera de doña Juana-, jefe del Distrito Militar, quien pronto se convirtió en el flamante novio de Elisa – y consentía particularmente a Juancito, a quien regaló un vistoso automóvil convertible-, don José Álvarez Rodríguez, rector del Colegio Nacional y su hermano el Dr. Justo Álvarez, quien posteriormente fue el marido de Blanca.

Con sus necesidades básicas cubiertas, Eva pudo dedicarse a su pasión por el teatro, participando activamente en las representaciones de su escuela e incluso interviniendo en la obra Arriba Estudiantes, montada por la escuela Normal –a la cual ella no pertenecía- gracias a la intercesión de José Álvarez.

Cuando concluyó su educación primaria tanto Eva –que tenía ya 15 años- como su familia sentían que Junín le estaba “quedando chico”, como se dice popularmente, a la adolescente por lo que la jovencita comenzó a tener pláticas con su madre para que le permitiese marchar a la capital –aunque conociendo el carácter de María Eva, la opinión de su progenitora no hubiese tenido demasiada injerencia en sus acciones; a la vez que hay que reconocer que su cuñado la apoyó para convencer a Juana-, presentándosele una buena oportunidad cuando llegó a Junín el cantante de tangos Agustín Magaldi “el Gardel del Interior”, quien le proporcionó algunas cartas de recomendación.

Finalmente la señora Ibarguren fue personalmente a dejar a su hija a la ciudad de Buenos Aires, instalándola en la casa de la familia de Isidoro Bustamante, quien era amigo de la familia; sin embargo, en la capital argentina Eva no tuvo demasiada suerte al principio, por lo que vivió en los barrios bajos, experimentando toda clase de peligros y privaciones, cuestiones que no la disuadieron de forjarse una carrera como actriz, ya fuera en el teatro, la radio o el cine.

De este modo logró entrar en la Compañía Argentina, encabezada por Eva Franco, debutando en la comedia La señora de los Pérez, intervención que fue calificada como “muy correcta” por el crítico Augusto Guibourg. Duarte permaneció entonces en el grupo teatral hasta 1936, cubriendo papeles de reparto en piezas como Cada casa es un mundo, Madame Sans Gene y La dama, el caballero y el ladrón; en este año realiza una gira con la compañía de Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Alfaro, cambiándose en 1937 a la compañía de Pablo Suero que estrenaba Las Inocentes; en agosto obtuvo su primer papel en la pantalla grande en la cinta ¡Segundos afuera!, dirigida por Chas de Cruz y Alberto Etchebehere.

Alternando el cine y la radio, en 1943 tuvo una importante participación en el programa Biografías de mujeres, de Radio Belgrano, en el cual tuvo la oportunidad de personificar a grandes damas de la historia como Catalina la Grande, Isabel I, Isadora Duncan o Margarita Weil de Paz; sin imaginar ni por un instante que pocos años después su propio nombre se plasmaría en tan eminente lista.

Pero no fue sino hasta 1944 cuando obtuvo por primera vez un papel importante en el séptimo arte con la película La cabalgata del circo (1945) dirigida por Mario Soffici y Eduardo Boneo; pero más aún, fue en este año cuando conoció al hombre que cambiaría no solo la vida de María Eva Duarte sino también la de toda Argentina al empujar a nuestra joven actriz a descubrir su verdadera y fascinante personalidad, conocida a lo largo y ancho del planeta como Evita, de cuyas experiencias e importante labor en el gobierno peronista hablaremos extensamente en la próxima entrega de esta columna. 

FUENTES:

“Llamadme Evita” Aut. Carmen Llorca. Ed. Planeta. España, 1980.

  “Juan Duarte, un antihéroe argentino”. Aut. Alvaro Abós. Periódico La Nación. Argentina, Noviembre 1997.

 “Hace 92 años, nacía Evita”. Aut. Daniel Alberto Chiarenza. www.reporteplatense.com.arg Mayo, 2011. 

“Eva se va”. Aut. Roberto Bardini. www.rodelu.net Julio, 2003.

“Eva Perón”. Aut. María Cecilia Alegre. www.webmujeractual.com   

“Ser Evita”. Aut. Noemí Castiñeiras. www.evitaperon.org  

 

 

 

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