No llores por Evita, Argentina II

Evita Perón

Por: Patricia Díaz Terés

 “El carácter es la fuerza sorda y constante de la voluntad”.

Henri-Dominique Lacordaire

Madre, compañera, esposa, política… Muchos fueron los roles desempeñados a lo largo de su vida por María Eva Duarte, mejor conocida por el mundo como Evita Perón, quien durante toda su existencia sintió un llamado irresistible para trabajar en favor de los más necesitados.

Pero siempre, en toda historia, existe un punto en el cual el protagonista abandona sus intenciones iniciales para dar un giro a sus acciones y encontrar de frente al destino, que lo espera con los brazos abiertos. Este momento en la historia de Eva se dio en 1944 al conocer al político Juan Domingo Perón.

Ahora bien, acerca de este mítico encuentro ubicamos varias versiones. La más sencilla explica que Eva y Juan se conocieron en un evento de beneficencia realizado aquel 22 de enero en el salón Luna Park, cuyo propósito era reunir fondos para todos los argentinos perjudicados por el gran terremoto sucedido en la provincia de San Juan –donde murieron 7 mil personas- algunos días antes. En este sentido hallamos otros dos relatos, uno de los cuales especifica que Duarte y Perón se encontraron en la fiesta, sin dar mayores especificaciones al respecto; mientras que, otra historia un poco más “escandalosa” indica que el coronel iba acompañado por la bella actriz Libertad Lamarque, pero siendo poderosamente llamada su atención por la hermosa Eva; de esta manera Lamarque dejó un momento su asiento, instante que Perón aprovechó para llamar a Duarte a su mesa. Al querer regresar la primera dama a su lugar y observar lo sucedido, prefirió marcharse del evento, eso sí, echa una verdadera furia ante el desprecio del militar.

Pero también hay otra versión mucho más conservadora del acontecimiento –presuntamente narrada por el propio Perón-, de acuerdo con la cual el coronel invitó a varios artistas para obtener ideas y ayudar a los damnificados de San Juan; entre el grupo se encontraba Eva Duarte, siendo ella la única con la opinión de que no era necesario ofrecer un espectáculo para poder recaudar fondos, sino que la gente debía dar el donativo sin recibir nada a cambio. Al militar le agradó la idea y pidió a la dama que fuera ella quien se encargase de la organización del festival en el Luna Park. Al concluir la reunión Juan Domingo, le ofreció que colaborara también en la Secretaría de Trabajo y Previsión –ella aceptó una semana más tarde-.

Sea como fuere, lo cierto es que tras la fiesta, Perón y Duarte se unieron cada vez más hasta transformarse en amantes, ante la indignación creciente de los compañeros de milicia del político; sin embargo, no fue una gran pasión lo que unió a estas dos almas, sino su firme intención de ayudar a la gente más necesitada de Argentina.

Ahora bien, mientras esto sucedía, Eva no dejaba su trabajo ante las cámaras, habiendo obtenido un buen papel –se dice que por intervención de Perón– en la cinta La cabalgata del circo (1945) que tenía a Libertad Lamarque como protagonista; esta filmación estuvo llena de inconvenientes generados por Duarte ya que siempre llegaba tarde a las grabaciones, hecho que crispaba los nervios de la actriz principal, quien un día llegó a disponerse a abandonar el set en el momento en que Eva entraba por la puerta, esto generó una discusión descomunal, tras la cual el odio entre las dos quedó grabado en piedra.

No obstante, la verdadera batalla no estaba en el medio del séptimo arte, sino en el complejo e intrincado mundo político, donde Eva era odiada por la mayoría de los colegas de Juan Domingo –quien era a la sazón viudo-; poco hubiese importado sin embargo la opinión de todo el país, ya que el coronel –con gran visión- captó en su flamante novia un potencial para su causa social, de la cual ambos estaban absolutamente convencidos… y no se equivocó.

En ese entonces Perón ya tenía la vicepresidencia del país, junto con otros cargos en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y en el Ministerio de Guerra; mientras Eva fungía como presidenta de la Agrupación Radial Argentina, que tenía fines solidarios. Habiendo comenzado a “salir oficialmente” como pareja el 9 de julio de 1945, Eva y Juan se casaron por la iglesia el 10 de diciembre de 1945 –después de que el 17 de octubre Duarte tuviese una activa participación en la marcha que clamó por la liberación de Perón, quien había sido encerrado en la isla Martín García– en Ciudad de la Plata. Así, tras un breve descanso, juntos emprendieron la Marcha del Descamisado, un acto proselitista en el cual por primera vez la esposa de un candidato acompañaba a su marido.

A partir de entonces surge Evita y con las palabras de la propia señora Perón: “Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo”, fue entonces cuando comenzó a trabajar arduamente por mejorar las condiciones de empleo, salud y vivienda de su gente. El 4 de junio de 1946, Perón logró su cometido y se sentó en la silla presidencial, iniciando políticas gubernamentales de orden social apegadas a la Doctrina Social de la Iglesia; la Dama de la Esperanza se entrega entonces por completo a su pueblo, teniendo jornadas de 13 o 14 horas en las cuales a duras penas paraba un instante para comer algo.

Perón decidió entonces mandarla en una misión diplomática por Europa –en junio de 1947 y en la cual visitó España, Italia y Portugal, entre otros; concluyendo en Brasil y Uruguay-, en la que ella tenía como cometido personal aprender de las políticas sociales europeas –terminando decepcionada de ellas-, en este tiempo recibió un gran número de condecoraciones como la Gran Cruz de Isabel la Católica de manos del líder español Francisco Franco –con quien tenía una mutua antipatía-. Además en su visita al Vaticano tuvo a bien dejar esperando a S.S. Pío XII durante media hora, quejándose después del frío recibimiento que obtuvo –sin embargo el Papa le regaló un rosario de oro que Evita conservó hasta su muerte.

Habiendo fundado hospitales, hogares para enfermos, niños y madres solteras –todo esto a través de la Fundación Eva Perón-, luchó por los derechos de los ancianos logrando que se promulgase el Decálogo de los Derechos de la Ancianidad en 1948. De igual manera, convencida plenamente de la labor de su esposo, creó el Partido Peronista Femenil en 1949. Para este tiempo toda Argentina amaba a Evita, quien siendo una dama de carácter fuerte y franco, no temía enfrentarse con aquellos que continuamente atacaban o menospreciaban su labor. Su punto culminante llegó cuando el pueblo le pidió a gritos que aceptara la candidatura a la vicepresidencia, cuando Perón se propusiera nuevamente como jefe del Ejecutivo; sin embargo, después de un enternecedor discurso en el cual dejó a la gente –había 2 millones de personas presentes- convencida de que aceptaría, renunció a la perspectiva el 31 de agosto de 1951.

El país quedó atónito ante la declinación de la señora, lo que no sabían es que ella libraba ya una batalla imposible de ganar contra el cáncer. Así la que fuese nombrada en 1952 como Jefa Espiritual de la Nación –el peronismo se convirtió en una suerte de religión en la Argentina de esta época-, sucumbió a la enfermedad el 26 de julio de 1952. Tras su muerte el peronismo perdió a su principal figura, el pueblo perdió una madre y Perón perdió al amor de su vida; sin embargo, la lucha no concluyó aquí, ya que la importancia de Evita solo aumentó tras su deceso, hecho que enfureció a sus detractores, por lo que se orquestó el secuestro de los restos, los cuales fueron transportados de modo inclemente y en ultrajantes circunstancias por varios lugares, siendo incluso trasladados a Italia bajo un falso nombre. Evita solo pudo descansar en paz hasta 1976 –en 1974 había fallecido Juan Domingo-, cuando ambos encontraron juntos su eterno reposo en el Cementerio de la Recoleta en la ciudad de Buenos Aires, cumpliéndose en ellos las palabras José Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. 

Para conocer:

“Don’t cry for me Argentina” del filme Evita (1996): http://www.youtube.com/watch?v=OniIQSH66jw

FUENTES:

“Llamadme Evita” Aut. Carmen Llorca. Ed. Planeta. España, 1980.

“La razón de mi vida”. Aut. Eva Perón. Ed. Pax. S/A.   

“Eva Perón”. Aut. María Sáenz Quesada. Revista Viva las 10 Argentinas. La Argentina. Historia del país y su gente.

 “Eva Perón”. Aut. María Cecilia Alegre. www.webmujeractual.com   

“Ser Evita”. Aut. Noemí Castiñeiras. www.evitaperon.org  

“Eva Perón”. Aut. Pablo A. Vázquez. www.galeon.com  

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