Celuloide con mal de ojo: Cuando Hollywood explora el Averno

Por: Patricia Díaz Terés

 “El infierno es la imposibilidad de la razón”.

Oliver Stone

La elaboración de cualquier película implica un proceso de impresionante magnitud que abarca desde la preproducción –es decir, la preparación de la cinta que incluye la elaboración del guión, la elección de las locaciones, actores y staff, diseño y elaboración de escenarios, entre otras cosas-, la producción que implica la filmación propiamente dicha y la postproducción –en la cual se incluyen la edición, mezcla de sonido, musicalización y efectos especiales, por mencionar algunas de sus etapas-; de este modo al intervenir tantos factores e individuos, los accidentes se presentan en prácticamente todas las realizaciones fílmicas, variando únicamente en su gravedad y frecuencia.

En este sentido, puede mencionarse como ejemplo la filmación de la segunda entrega de la trilogía El Señor de los Anillos: Las dos torres (2002), dirigida por Peter Jackson, en donde hubo escenas en que los actores principales Viggo Mortensen (Aragorn), Sir John Rhys Davis (Gimli) y Orlando Bloom (Legolas) se encontraban severamente lastimados por algunos contratiempos sufridos en el rodaje –Mortensen tenía un dedo del pie roto, por patear el casco de un orco-; de igual manera, numerosos extras que interpretaban a los soldados orcos que atacan el Abismo de Helm durante la Batalla de Cuernavilla, terminaron en el hospital a causa de una neumonía provocada por los trajes húmedos que empleaban día tras día –recordemos que esta épica lucha se lleva a cabo bajo un torrencial aguacero, y el equipo de producción nunca encontró la manera de secar por completo los vestuarios-.

Pero aunque seguramente aún las películas de Disney Pictures han sufrido percances, la cantidad de estos se ve anormalmente aumentada cuando la película en cuestión tiene como protagonistas a los habitantes de los avernos.

Veamos algunos ejemplos, comenzando por la cinta La profecía (The Omen, 1976) dirigida por Richard Donner. Resulta que el argumento aquí se basó en el nacimiento del Anticristo –en la figura de un tenebroso niño de nombre Damien, interpretado en esta versión por Harvey Stephens– y cómo este logra introducirse en el mundo de la política –gracias a su terrible intromisión en la familia del embajador norteamericano en Londres, Robert Thorn (Gregory Peck)- con la finalidad de dominar al mundo.

Basado en la novela homónima escrita por David Seltzer, el guión describe una serie de trágicas y violentas muertes ocasionadas precisamente por el diabólico protagonista, quien al parecer tuvo a bien extender su influencia fuera de los sets de filmación. De este modo el primero en sufrir un accidente fue el consultor de efectos especiales John Richardson, quien se estrelló en su automóvil y salió gravemente herido, resultando muerta su asistente Liz Moore; la leyenda de la maléfica intervención inicia aquí, al notar que el suceso aconteció a poca distancia de un letrero que rezaba: Ommen 66.6 km.

El protagonista Gregory Peck también fue víctima de terribles hechos: dos meses antes de que iniciara la filmación su hijo se disparó y falleció, cuando el actor viajaba hacia Londres en septiembre para comenzar el trabajo un rayo cayó en su avión, salvándose de puro milagro. Pero lo extraordinario no acaba aquí, sino que el avión en el que viajaba el productor ejecutivo Mace Neufeld fue blanco de un evento climático igual; al tocar tierra este hombre no tuvo mejor suerte, ya que el hotel donde se alojaba con su esposa fue blanco de un bombazo por parte del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Y como si no fuera ya suficiente de accidentes aéreos, todo el equipo de producción se salvó de morir cuando al último momento fue cambiado el avión en el cual se trasladarían, ya que el vehículo original tuvo un impacto inesperado que terminó con la vida de todos sus ocupantes.

No obstante son El exorcista (1973) y Poltergeist: Juegos diabólicos (1982) las que tal vez han tenido los rodajes con peor suerte. El primer caso se trata de una película dirigida por William Friedkin –que incluye el escalofriante tema musical Campanas tubulares, compuesto por Mike Oldfield-, basada en la novela de igual nombre creada por Peter Blatty –quien a su vez se basó en una posesión demoníaca reportada en Maryland a finales de los años 40-, la cual relata la tortura que vivió la pequeña Regan MacNeil (Linda Blair) al ser poseída por un maléfico espíritu, del cual es liberada por el esfuerzo exhaustivo y conjunto de los sacerdotes católicos Merrin (Max von Sydow) y Karras (Jason Miller). Según Friedkin se trataba de una filmación fácil y corta, que duraría como máximo 95 días y costaría 4 millones de dólares, pero la realidad fue muy diferente.

Para comenzar, justo al iniciar la filmación el hermano de Max von Sydow falleció en Suecia y el propio actor padeció una enfermedad importante aunque no grave; el actor Jack MacGowran -en la película Burke Dennings– falleció a causa de una extraña gripa; mientras que el hijo de Jason Miller fue arrollado por un misterioso motorista en una playa completamente desierta, el abuelo de Linda Blair murió y para rematar, encontraron el cadáver de un conserje quien fuera presuntamente asesinado en el set. Por otra parte, en un terreno menos trágico varios rollos de película se velaron y se incendió la casa que utilizaban como set. Todos estos acontecimientos dieron como resultado que Friedkin terminara la película un año y medio después de lo planeado y gastara más del doble de la cantidad presupuestada al principio –circula una leyenda urbana que indica que el director tuvo a bien llamar al sacerdote jesuita Thomas V. Bermingham para que bendijera los lugares de la filmación, a petición de los actores y demás participantes; la historia concluye especificando que la residencia de los jesuitas donde vivía Bermingham se incendió-.

Esta experiencia tuvo como resultado que William Friedkin se alejara del séptimo arte por cuatro años; sin embargo su película fue la más taquillera de 1973, aterrorizando al público en las salas de cine y provocando la indignación –y reprobación- de los sectores más conservadores de la sociedad.

Poltergeist, dirigida por Tobe Hooper, por su lado tuvo aún más accidentes –la mayoría sucedidos en las dos secuelas-, comenzando por el asesinato de la actriz Dominique Dunn –quien fuese acuchillada por su novio John Sweeney– quien interpretaba a la hija mayor de la familia Freeling –protagonistas de la película-, falleciendo después el también actor Julian Beck en 1985 e incluso la pequeña actriz principal Heather O’Rourke –la pequeña rubia a quienes muchos recuerdan por su célebre línea “they’re here” (ellos están aquí)- murió a causa de un ataque cardiaco a los 12 años.

Por último mencionaremos el no menos horripilante caso de El bebé de Rosemary (1968), dirigida por Roman Polanski, en la cual el cineasta aborda el tema de las sectas satánicas –y nuevamente el nacimiento del Anticristo, como en el caso de La profecía-; la diferencia con las otras historias radica en que no fue precisamente el rodaje el afectado, sino el propio Polanski, ya que su esposa, la actriz Sharon Tate –y algunos amigos suyos- fue brutalmente asesinada por Charles “Tex” Watson, Susan D. Atkins, Patricia Krenwinkle y Linda Kasabian, quienes pertenecían a la retorcida pandilla de Charles Manson.

Casualidades o verdadera maldición, lo cierto es que todos aquellos que intervinieron en estas cintas se vieron afectados directa o indirectamente por los terribles acontecimientos que marcaron a las películas, mismos que en algunos casos como El exorcista, fueron utilizados para la promoción de las producciones, las cuales eventualmente se convirtieron en leyenda y aún en nuestros días siguen asustando a jóvenes y adultos quienes parecen asistir a las salas cinematográficas con la idea del filósofo griego Epicteto en la mente: “¿Qué es la muerte, sino un espantajo?”. 

Para conocer:

Tubular Bells de Mike Oldfield: http://www.youtube.com/watch?v=RNgyVliUM3c

El exorcista (1973): http://www.youtube.com/watch?v=YDGw1MTEe9k

The Omen (1976): http://www.youtube.com/watch?v=3PuIBNLOeEU

The Omen (2006): http://www.youtube.com/watch?v=_wfEziDWLj0

Poltergeist (1982): http://www.youtube.com/watch?v=vR7Zc2fSnHI

Rosemary’s Baby (1968): http://www.youtube.com/watch?v=Ri6uUmEhN40  

FUENTES:

“El Cine”. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

 “Cine y música malditos”. Aut. Antonio Luis de Moyano. Ed. EDAF. España, 2003.  

 “Roman Polanski: un genio maldito”. Aut. Hugo Lara. Revista Cinemanía No. 66. Marzo 2002.   

“Curse of the Omen and other Hollywood hexes”. Aut. Barry Didcock. Periódico Sunday. 2005.

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