El genio de una estrella fugaz: Amadeus Mozart II

Wolfgang Amadeus Mozart

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

 “La belleza del genio consiste en esgrimir los dones naturales, y hacer así de una vida fácil una vida difícil”.

Emile Chartier Alain

La adolescencia es un periodo muy complicado en la vida de cualquier persona; sin embargo, cuando se habla de un genio musical, influyen muchos factores extraordinarios que generan dificultades desconocidas para la mayoría de los individuos.

De esta manera Joannes Wolfgang Amadeus Mozart entró en su adolescencia siendo reverenciado por las cortes más poderosas de la Europa del siglo XVIII, pero también dominado por un ambicioso padre –Leopold Mozart– cuyo único interés era que su prodigioso hijo no perdiera un solo instante pensando en otra cosa que no fueran sus elogiadas composiciones.

Ahora bien, antes de que un apasionado mozuelo como Amadeus conociese a la primera mujer de su vida, había ya logrado ser nombrado en 1770 miembro de la afamada Academia Filarmónica de Bolonia, un hecho sin precedentes para alguien de su edad; que nada tuvo que ver con su fama y por el contrario estuvo por entero relacionado con su maravilloso talento, ya que fue sometido a un riguroso examen en el que obtuvo destacadas calificaciones.

Fascinado por las ciudades italianas –habiendo llegado a tales territorios en 1769-, en este país Mozart siguió asombrando a sus contemporáneos con sus conciertos pero también con su portentosa memoria, ya que se cuenta que en Roma, tuvo la oportunidad de escuchar la obra Miserere de a Allegri, cuya copia estaba estrictamente prohibida por ser propiedad exclusiva de la Capilla Sixtina; de este modo, sin que el joven Joannes tuviese acceso a las partituras que escuchó, fue capaz de transcribirla y enviar el resultado de su inocente travesura a su amada hermana, Nannerl.

Para 1770 había encontrado a un excelente maestro y defensor en la persona de uno de los más destacados contrapuntistas de la época, Giovanni Battista Martini, quien observando las inusitadas capacidades de su pupilo, decidió entrenarlo en la técnica, para lo cual lo sometió a la realización de exhaustivos ejercicios de contrapunto1 y mostrándole también la estructuración de la fuga. Así, cuando Wolferl cumplió los 16 años, había logrado dejar atrás la etiqueta como Wunderkinder, para transformarse en el magnífico compositor cuya valía ha trascendido hasta nuestros días, de modo que tenía ya en su haber minuetos, sinfonías –más de dos docenas-, sonatas y conciertos.

Por otra parte, por muy genio que fuese, Mozart era también un hombre como cualquier otro, y como tal, hubo un momento en el cual tuvo que dejar de lado sus juegos y preocupaciones infantiles, empleando su escaso tiempo de recreo en otras actividades que poco tenían que ver con el cultivo de sus facultades intelectuales o incluso emocionales, ya que encontraba descanso en las mesas de billar y las partidas de cartas; a la vez que gustaba de hacer juegos complicados de palabras –e inventar algunas-, combinar varios idiomas en la misma frase y gastar bromas –en ocasiones, pesadas- a sus allegados.

Siendo Wolfgang un jovenzuelo de baja estatura, con nariz prominente y unos grandes y vivos ojos que dejaban entrever su ingenioso y alegre carácter, este conjunto no parecía congraciarse con la idea de la belleza masculina de la época; no obstante, estas características no hacían mella en la impresión que causaba en las mujeres, hecho que provocaba la ira inconmensurable de su severo progenitor.

En este sentido, el primer roce con el sexo femenino que tuvo el compositor se dio con su prima Maria Anna Thekla Mozart, a quien conocía con el afectuoso sobrenombre de Bäsle (primita), cuando el joven tenía 21 años; la dama en cuestión era una chica alegre y poco refinada, a quien tomó solo unos pocos días desarrollar una apasionada relación con su pariente. Como buen novato, Wolferl se convenció a sí mismo de que amaba a aquella vulgar criaturita, quien gustaba del igualmente vulgar ingenio del músico austriaco –característica que marcó siempre su aspecto personal pero jamás el profesional-.

De esta manera, los nuevos amantes trataron de construir un mundo propio y exclusivo, meta que los llevó incluso a crear un lenguaje codificado, que resultaba indescifrable a las indiscretas revisiones del jefe de la familia Mozart, quien no veía con buenos ojos la relación de su hijo y su sobrina. Pero fue sin embargo el cambiante temperamento de Joannes lo que ocasionó el fin del romance, ya que si bien en noviembre de 1777 declaraba por escrito un desenfrenado amor por Maria Anna, para diciembre se le olvidaron convenientemente tales aseveraciones, para afirmar que su afecto tenía a otra mujer como destinataria.

La rival de Thekla era Aloysia Weber, una cantante de ópera que había cautivado los sentidos del impresionable Wolfg, pero cuya familia era poco educada y bastante ordinaria, hecho que llevó al Sr. Mozart a tomar cartas en el asunto, empleando así el chantaje sentimental para separar a su hijo de tan inconveniente compañía; no obstante fue el desprecio de la propia Aloysia lo que repelió eventualmente a Wolfgang; ahora bien, ambas relaciones tuvieron como contexto el viaje que realizaban el músico y su madre Anna Maria hacia París, donde debían permanecer seis meses.

Sin embargo, no fueron los éxitos sino las catástrofes y las desazones las que marcaron la estadía de Amadeus y su madre en la ciudad francesa, ya que se toparon con groseros aristócratas que trataron al compositor como a un sirviente, de manera que al llegar a la residencia de la duquesa de Chabot, fue obligado a esperar largo tiempo para verla, en una helada y solitaria estancial; cuando finalmente fue admitido en la presencia de la dama, esta le obligó cortésmente a sentarse a un clavecín, interpretando él sus maravillosas piezas mientras la noble y sus amigos dedicaban su atención al pasatiempo de la pintura, tomando la ejecución del muchacho como una simple música de fondo. Mozart declaró que se había sentido terrible al ser escuchado únicamente por las sillas y las paredes.

A pesar de lo duro que esto pudiese ser para el orgullo del músico, la verdadera desgracia fue cuando su enferma madre falleció a principios de julio. El suceso impactó y asustó tanto a Wolferl que no se atrevió a comunicar la funesta noticia a su padre y hermana inmediatamente, informándoles entretanto que la salud de la Sra. Mozart había decaído gravemente. Finalmente cuando se dio valor para decir la verdad, el padre no tardó un segundo en achacar la culpa del fallecimiento de su esposa a su hijo, a quien acusó de haber descuidado a Anna Maria para colocar su atención en otras cosas.

Otro revés que tuvo que soportar Amadeus fue el frío reencuentro con Aloysia en la ciudad de Mannheim, ya que la cantante había obtenido para entonces un puesto fijo en la Ópera de Munich, por lo que no sentía especial interés por su enamorado, lo que la llevó a tratarlo con cruel desdén. Ni tardo ni perezoso, el muchacho optó por consolarse nuevamente en los brazos de su prima, acordando un furtivo encuentro en Munich, acompañándole ella después hasta Salzburgo, en donde afrontó el desprecio de Leopold y finalmente partió dejando solo al músico para que se dedicase en cuerpo y alma a su arte.

De esta manera, Wolfgang Amadeus Mozart ha llegado ya a la madurez, tanto emocional como profesional, por lo que en la siguiente entrega veremos por qué este asombroso hombre austriaco ha permanecido en su pedestal a lo largo de cientos de años, siendo reconocido todavía a lo largo y ancho del mundo como uno de los genios musicales más grandes de todos los tiempos.

FUENTES:

 “Mozart, amado de los dioses”. Aut. Michel Parouty. Ed. Aguilar Universal. Madrid, 1990.  

“Mozart”. Aut. Peter Gay. Ed. ABC. 2004.

“Las tribulaciones de un niño prodigio”. Aut. Marina Alfonso Mola. Revista Aventura de la Historia No. 88. Junio, 2008.

 “Mozart, un genio enamorado”. Aut. Guadalupe Loaeza. Periódico Reforma. México, 5 de junio 2005.

Anuncios

2 Responses to El genio de una estrella fugaz: Amadeus Mozart II

  1. From the other comments which are on this web page it can be clear that you’ll find quite a few distinctive opinions on this matter, but I like the way you view the circumstances. Personally , i didn’t take a look at it like that, so I value you bringing this out. Thank you for this, it was an incredibly good piece of writing. I appear ahead to your long term posts.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: