El genio de una estrella fugaz: Amadeus Mozart III

Tom Hulce como W.A. Mozart en la película Amadeus

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

 “En su propio país un genio es como el oro en la mina”.

Benjamín Franklin

Fama y fortuna no siempre van de la mano cuando una de ellas toca a la puerta de ciertos personajes; o al menos no llegan en la medida que el individuo bendecido hubiese querido. De genio sin igual, Joannes W. Amadeus Mozart gozó durante su existencia de tanta fama como cualquier ser humano puede llegar a imaginar en sus más ambiciosas fantasías; sin embargo, aun cuando la fortuna le otorgó sus dones a manos llenas, estos parecían nunca satisfacer al insaciable compositor.

Así, ambición y orgullo caracterizaron al Wolfgang adulto, provocando el segundo estrepitosas y terribles peleas con muchas personas, entre ellas su patrón el príncipe-arzobispo de Salzburgo Gerónimo Colloredo –Hieronymus Joseph Franz de Paula Graf Colloredo von Wallsee und Melz-, quien consideraba como imprescindible enseñar a su “sirviente” su lugar “correcto” en la jerarquía, hecho que lo llevó a designarlo al no tan destacado puesto de primer violín suplente –también se habla de que fungió como organista de la corte- e incluso a obligarle a comer con los criados, donde era ubicado en un lugar de menor importancia al que ocupaban por ejemplo los mayordomos.

De igual manera, Colloredo tenía conocimiento de que Mozart renegaba a diestra y siniestra sobre el trato que recibía por parte del eclesiástico, así como de las intenciones del músico por abandonar Salzburgo. En una ruin estratagema para obstaculizar al genio, Gerónimo decidió ocupar a su empleado para dar presentaciones ante diversos nobles, actividad que le impedía a Wolfg organizar conciertos o recitales que le pudiesen proporcionar alguna oportunidad para huir de la odiada ciudad.

La situación se tornó entonces insostenible, de manera que Wolferl renunció a su puesto en 1781 tras una monumental discusión con el príncipe, en la cual el compositor recibió toda clase de vituperios –la leyenda ha llegado a describir cómo el chambelán del noble, el conde Karl Felix Arco, se deshizo del orgulloso vienés dándole una patada en el trasero- y así –con el orgullo un tanto magullado- Mozart se vio libre en Viena, a pesar de las apasionadas réplicas por parte de su escandalizado padre.

Pero la suerte le volvió a sonreír tan solo al siguiente año, cuando se estrenó en Munich su ópera Idomeneo, que le había sido encargada en 1780 por el elector de Baviera, Karl Theodor, misma que fue recibida con grandes elogios tanto por el público como por la crítica aquel 29 de enero de 1781. Unos meses más tarde, en mayo, el destino quiso unir a nuestro insigne protagonista nuevamente con la familia Weber y esta vez de manera definitiva. Habiendo olvidado ya sus anteriores pretensiones para con Aloysia –quien además ya se encontraba casada para entonces con Johann Joseph Lange-, Wolfgang descubrió la singular belleza –muchas fuentes registran que la dama no era físicamente agraciada- y encanto de la hermana menor –de 19 años- quien respondía al nombre de Constanze, con quien inició un romance apasionado que desembocó en el enlace nupcial de la pareja, mismo que tuvo lugar el 4 de agosto de 1782 en la catedral de San Esteban; cabe mencionar que tanto Leopold como Nannerl mostraron su franco desacuerdo en este casamiento –ya que consideraban a los Weber como gente vulgar, interesada (sobre todo a la madre, Cecilia) e inculta-, por lo cual no acudieron a la ceremonia.

El mismo año de su boda, Mozart gozó de otro triunfo profesional al estrenar la ópera El rapto del Serrallo; sin embargo esta obra dividió los juicios, ya que mientras algunos quedaron arrebatados por el talento del vienés, otros como el emperador externaron su desencanto. Se cuenta que José II dijo a Mozart “demasiadas notas mi querido Mozart”; sin ser la costumbre de la época contradecir al soberano, existe la versión mostrada en la película Amadeus (1984) de Milos Forman –donde Mozart es encarnado por Tom Hulce– según la cual el compositor preguntó al gobernante cuántas notas le hubiesen parecido pertinentes.

Sea como fuere, Wolfgang continuó desarrollando su música, llegando a componer en el ámbito de la ópera magníficas obras como Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787) o Così fan tutte (1790) siendo en el periodo comprendido entre 1782 y 1786 cuando su música adquirió profundidad, cambio al que el estudioso y político norteamericano Lyndon H. LaRouche Jr. denominó como “la revolución de Mozart”.

De esta forma Amadeus escribió siempre composiciones de calidad sin igual, siendo su cualidad que a pesar de que muchas de estas piezas no fueron realizadas por iniciativa propia, sino por encargo, jamás menguó el esfuerzo que colocaba en cada una de sus creaciones; en este sentido y demostrando su característico sentido del humor llegó a elaborar Una broma musical, catálogo que incluye los errores más catastróficos que pueden cometer los músicos, mismo que irónicamente fue estructurado con todo cuidado.

No obstante, no solo de música se alimenta el músico, por lo que los extravagantes gustos de la pareja Mozart –el caballero gustaba de vestir a la última moda, la dama era aficionada a costosos balnearios y ambos ocupaban lujosas viviendas que cambiaban continuamente (vivieron en 11 lugares diferentes en el lapso de un año)- y su vasta progenie –tuvieron seis hijos de los cuales únicamente sobrevivieron Carl Thomas y Franz Xaver Wolfgang– provocaban que los significativos ingresos que percibía el maestro musical por su trabajo como kapellmeister –se ubica también como kammermusicus– le resultaran insuficientes. Curiosamente Mozart jamás ocupó el cargo de compositor de la corte, el cual fue ocupado por Antonio Salieri con quien el genio siempre sostuvo una cordial relación –mas no de amistad-, a diferencia de lo que muestra Forman en su filme, según el cual el italiano y el vienés tuvieron una rivalidad que llevaría prácticamente a la locura al primero.

Ahora bien, las complicaciones económicas llevaron a Wolfgang a un estado de tensión constante que pronto minó su salud –misma que se veía también afectada por las graves depresiones en las que caía constantemente, al sentirse culpable por no haber alcanzado la reconciliación con Leopold, quien falleció en 1787, y por el prolongado distanciamiento de su amada hermana-; asimismo se ha considerado que tal vez fueron las tribulaciones financieras las que lo llevaron a unirse a la Francmasonería –aunque se sabe que estaba plenamente convencido de los principios de la misma-, más exactamente a la logia de la Beneficencia, escribiendo para sus adeptos gran cantidad de obras entre las que se encuentra la cantata La alegría masónica (1785), en honor de Ignaz von Born y siendo la más destacada su ópera La flauta mágica (1791) que contó con un libreto escrito por Emmanuel Schikaneder.

Llegando así a sus últimos años, en el verano de 1791 Mozart recibió un extraño encargo por parte de un misterioso mensajero –quien sería después descubierto como el conde de Walsegg zu Stuppach (y no como Antonio Salieri, como supone el filme Amadeus)- para escribir un Réquiem –el cual presuntamente el solicitante pretendía firmar él mismo, para presentarlo en memoria de su fallecida esposa-, el cual Wolfgang nunca llegó a concluir, siendo terminado por su discípulo Franz Xaver Süssmayr.

Así, en la pobreza y depresión absolutas Wolfgang Amadeus Mozart, quien había sido descrito por Joseph Haydn como “el más grande compositor” que había conocido, murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, víctima de fiebres reumatoides –aunque recientemente se mencionado una severa infección en la garganta-, siendo –según la leyenda- acompañado tan solo por 4 personas y arrojado en una fosa común –aunque se sabe que en esos tiempos se acostumbraban los sepelios modestos-, terminando así los 35 prolíficos años de un genio que, si bien vivió poco, trascendió con su música incomparable a la eternidad. 

Para conocer:

Las bodas de Fígaro: http://www.youtube.com/watch?v=9qQW6Bl1jWc&feature=related

Aria de Idomeneo con la soprano Anna Netrebko: http://www.youtube.com/watch?v=taOTV2UgYY0

El rapto del Serrallo en la película Amadeus: http://www.youtube.com/watch?v=IV-2T1-whdc

La flauta mágica: http://www.youtube.com/watch?v=5SkU5svFhAw&feature=related

FUENTES:

“Mozart”. Aut. Peter Gay. Ed. ABC. 2004.

“Las tribulaciones de un niño prodigio”. Aut. Marina Alfonso Mola. Revista Aventura de la Historia No. 88. Junio, 2008.

 “Una revolución musical”. Aut. José Luis Comellas. Revista La aventura de la historia. No. 88. Junio 2008.

“Mozart: Un músico revolucionario”. Aut. Isabel Margarit. Revista Historia y vida. No. 465.

 “Hallan nuevas pistas de la muerte de Mozart”. Periódico Reforma. 19 agosto 2009.  

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