La historia del jazzista errante: Louis Armstrong II

Louis Armstrong

Parte II

Por: Patricia Díaz

“Somos más sociables y nos hacemos estimar más por nuestro corazón que por nuestro talento”.

Jean Baptiste Poquelin Molière

Estrella de cine, genial compositor, soberbio trompetista e incluso artista plástico –hacía collages en su tiempo libre-, todo ello reunido en un hombre cuya vida inició en los barrios bajos de Louisiana a principios del siglo XX, pero que terminó sobre los más renombrados escenarios del jazz, nos referimos por supuesto al inigualable Louis Armstrong, también conocido como Satchmo –siendo el sobrenombre completo Satchelmouth (boca de bolsa)-.

Increíble parece así la historia de ese chiquillo que habiendo iniciado su carrera musical cantando en las esquinas de Nueva Orleáns, llegó a constituirse en una verdadera leyenda del swing y del jazz, demostrando que poseía además de un talento prodigioso un carisma fascinante.

Para el principio de los años 30 Louis Armstrong había ya probado la ejecución de la corneta y la trompeta –eligiendo esta última como “su” instrumento-, compuesto varias piezas e incluso participado en una obra musical de Broadway; sin embargo, el inquieto músico decidió entonces probar suerte en el séptimo arte cuando en Hollywood le ofrecieron una pequeña intervención en el filme Ex-Flame (1930) dirigido por Victor Halperin, sucediendo a esta otras 22 cintas.

Ahora bien, algunas de estas cinematográficas participaciones fueron duramente criticadas por otros artistas de color, quienes vieron con desprecio cómo su colega aceptaba roles en los cuales se estampaba el estereotipo del “negrito simpático”, siempre sonriente y alegremente ajeno a la trama desarrollada –a tal grado que posteriormente le fue achacado el haber mantenido y aceptado la imagen de “Tío Tom[i] durante los años 50s y 60s-.

Pero en realidad Louis lo único que quería era hacer música, por lo que en todos los papeles que interpretó apareció siempre trompeta en mano –a diferencia por ejemplo de otro músico, Frank Sinatra, cuyas incursiones en el cine muchas veces nada tuvieron que ver con la música como en The Devil at 4 O’Clock (1961) o Von Ryan’s Express (1965), por mencionar solo un par de filmes-, resultando por ejemplo absolutamente memorable el maravilloso “duelo” musical que sostiene en la película Paris Blues (1961) con Paul Newman, donde el personaje de Satchmo, Wild Man Moore –cuyas condiciones eran muy similares a las del actor-músico- es retado por el trombonista Ram Bowen (Newman), quedando ambos en un amistoso “empate”, que costó mucho más esfuerzo a Bowen que a Moore.

Así Armstrong compartió créditos con grandes figuras cinematográficas como Sidney Poitier, Grace Kelly, Bing Crosby, James Stewart o Barbra Streisand, haciendo en ocasiones que películas perfectamente olvidables como New Orleans (1947), hayan perdurado gracias a la inclusión de Satch –y sus interpretaciones- en el filme.

Sin embargo, a la vez que el jazzista intentaba conjugar su trabajo en las bandas que dirigía, sus giras, presentaciones radiofónicas, grabaciones y participaciones en cine, su vida privada sufría uno que otro revés, de manera que se separó de Lil Hardin, para posteriormente casarse con Alpha Smith quien acabó por cansarse de las constantes ausencias de su marido, divorciándose la pareja cuatro años después; terminando él por encontrar a la mujer de su vida en Lucille Willson, con quien permaneció por el resto de su vida y quien constituyó un importante apoyo en la carrera del artista.

Haciendo giras por Europa, Asia y África, tuvo también la oportunidad de hacer grabaciones con grandes estrellas musicales del momento como Louis Jordan, Tommy Dorsey o Ella Fitzgerald; no obstante Armstrong no sentía demasiada debilidad por el glamour de los grandes hoteles donde se alojaba o la sofisticada gente con la que se codeaba, prefiriendo siempre volver a casa junto a Lucille a su modesta morada ubicada en Queens, Nueva York.

Tras concluir la Segunda Guerra Mundial, con las grandes bandas en franco declive, Joe Glasser –agente de Armstrong- formó el legendario grupo All Stars en el cual participaron, además de Armstrong, otros grandes jazzistas como Earl “Fatha” Hines; al mismo tiempo se enteró de que tenía un hijo y no precisamente con la Sra. Lucille Armstrong. Rodeado con un halo de mito urbano, se dice que un buen día, en la década de los 50 Satch escribió a su representante para que este destinara mensualmente a cierta mujer la cantidad de 40 dólares, sin dar más explicaciones sobre la identidad de la fémina, Louis se limitó a especificar que era “la madre del bebé de Satchmo”, con quien presuntamente sostuvo una fortuita relación durante una estancia en el Sands Hotel de Las Vegas.

Siendo innegablemente un músico excepcional, Armstrong tenía uno que otro talón de Aquiles, siendo el principal su orgullo –rayano en la soberbia- el cual hacía que despreciara, al sentirse “amenazado”, a colegas magníficos como fue el caso del pianista Earl Hines, a quien calificó como egocéntrico (!); mientras que al trompetista Henry Allen a quien contrató a finales de los 30 se negó a asignarle solo alguno, permaneciendo él como protagonista absoluto en las presentaciones; tal carácter hacía complicado escuchar una alabanza hacia otra persona (músico) en boca de Louis, excepto cuando el sujeto en cuestión ya había fallecido, como fue el caso con Bix Beiderbecke.

Habiendo encontrado la fórmula perfecta para conjugar espectáculo, arte y calidad interpretativa, Satch se convirtió en una estrella internacional y en cierto sentido en “embajador” de los Estados Unidos; tal papel se vio seriamente amenazado por cuestiones raciales –cabe mencionar que el trompetista prefería normalmente dejar de lado la política en las entrevistas que le hacían, sin que esto significara de manera alguna apatía, ya que apoyaba tanto con el corazón como con la cartera a la causa del Dr. Martin Luther King Jr.-. En este escabroso episodio cuyos protagonistas fueron 9 estudiantes de una escuela secundaria ubicada en el poblado de Little Rock en Arkansas, el asunto era que se había impedido que estos estudiantes asistiesen a la institución educativa, hecho que indignó a la comunidad afroamericana; la suerte quiso entonces que un muchachito que trabajaba para The Grand Forks Herald, Larry Lubenow, entrevistara sobre este asunto a Louis, quien lanzó una cantidad impresionante de vituperios en contra del presidente Dwight David Eisenhower, cancelando además inmediatamente la gira que tenía programada por la Unión Soviética.

El revuelo sobre sus expresiones no se dejó esperar, mientras muchos de sus colegas lo apoyaron sin reservas, del lado empresarial empezó a sufrir boicoteos y amenazas –hecho que no le preocupaba en gran medida-, las cuales únicamente cesaron cuando Eisenhower desplegó mil doscientos elementos del ejército para que resguardaran el orden en Little Rock y escoltaran a los 9 jóvenes de color a la escuela en donde serían admitidos sin restricciones. Ante tal acción Louis no pudo menos que alabar la actitud presidencial, deseándole bendiciones al Ejecutivo.

Tan fotografiado como Marilyn Monroe, Louis Armstrong se convirtió en un ícono retratado con frecuencia en el arte pop; sin haber dejado de trabajar un solo día, falleció de un paro cardiaco el 6 de julio de 1971, dejando atrás un legado de obras que se convirtieron en referente obligado para el jazz y constituyendo una leyenda tal que el aeropuerto de Nueva Orleáns fue nombrado en su honor en 2001, mientras su trompeta forma parte del contenido de una “cápsula del tiempo” enterrada por el expresidente norteamericano Bill Clinton en 1999, asimismo su casa fue convertida en el Louis Armstrong Home Museum. De este modo “el gran cronopio” –como lo describiese el escritor Julio Cortázar– hace honor a las palabras de Quinto Horacio Flaco: “Yo moriré, pero mi obra persistirá”.

Para conocer:

When the Saints Go Marching In: http://www.youtube.com/watch?v=wyLjbMBpGDA

Paris Blues (1961): http://www.youtube.com/watch?v=Y2QevSqwAE4&feature=related

What a Wonderful World en la película Good Morning Vietnam (1987): http://www.youtube.com/watch?v=1IvBfdq0BZQ

 FUENTES:

“Louis Armstrong”. Aut. Conti González Báez. En las redes del tiempo. Grupo Radio Centro. Nov. 2007.

“The Day Louis Armstrong Made Noise”. Aut. David Margolick. www.nytimes.com. 23 sep. 2007

“Louis Armstrong”. Aut. Peter Watrous. Topics.nytimes.com.

“Louis Armstrong: A Cultural Legacy”. Libro reseñado por Krin Gabbard. Stony Brook.

“Se cumplen 40 años de la muerte de Louis Armstrong”. Aut. Sergio Pujo. Revista Ñ. Diario Clarín de Argentina.

www.imdb.com    


[i] Personaje de la novela “La cabaña del tío Tom” de Harriet Beecher Stowe, publicada en 1852.

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