Una discretísima leyenda: Carlos Gardel

Carlos Gardel

Por: Patricia Díaz Terés

“El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”.

Ernesto Sabato

Cuando nos enfrentamos a las biografías de célebres personajes, normalmente resulta un tanto “sencillo” describir la existencia del personaje en cuestión, es decir, una persona debe forzosamente haber nacido en un lugar y tiempo determinado, encauzándose posteriormente su vida de acuerdo a los caprichos e intenciones del tan temido –y para algunos dudoso- destino.

Pero sin duda nos encontramos con una personalidad interesante, cuando sobre el famoso en cuestión ni siquiera pueden establecerse con absoluta certeza hechos tan básicos como sitio y fecha de nacimiento; y es por eso que he decidido adentrarme en tan resbaladizo terreno para hablar sobre un hombre que se transformó en la encarnación misma de un tipo de música, el maravilloso tango, me refiero por supuesto al gran Carlos Gardel –también conocido como Zorzal Criollo, Francesito, Morocho del Abasto o Mudo-.

Toulouse (Francia), Tacuarembó y Montevideo (Uruguay) o alguna indeterminada ciudad de Argentina –e incluso Italia– se han citado como los lugares de nacimiento del Zorzal Criollo, estableciéndose su venida al mundo tanto en 1887, 1890 o entre 1881 y 1887; de igual forma los nombres de sus padres son casi tan variados como las condiciones geográficas y temporales de su alumbramiento, de modo que pudo o no haber sido hijo de una mujer llamada Berthe Gardés –aunque este nombre se repite casi siempre en la historia, tanto como madre biológica como “adoptiva”, también han aparecido otros como Manuela Bentos de Mora, María Leila Oliva (en este caso específico su padre sería el coronel Carlos Escayola) o Tomasa Leguisamo– y un hombre tal vez un médico –o viajante de comercio, según la versión- de Toulouse de nombre Paul Laserre –o Lasarre-.

Como hasta para los más avezados investigadores el esfuerzo por clarificar tan elementales hechos ha sido infructuoso, elegiremos para nuestro propósito inmediato la versión que establece a Gardel como hijo de una humilde mujer francesa –Berthe– dedicada a los quehaceres domésticos ajenos, quien en circunstancias desconocidas tuvo un hijo al que nombró como Charles Romuald Gardés; y quien viéndose en penosas condiciones decidió emigrar hacia Argentina en 1893, declarándose al entrar en el país americano como viuda y no como madre soltera.

De esta manera, llegó a trabajar con el matrimonio formado por Anaix Beaux y Fortunato Muñiz, quienes habían establecido un taller de lavado y planchado donde la inmigrante podría trabajar para dar de comer a su hijo. Sin contar con medios económicos que le permitiesen una vida tranquila, la trabajadora madre consiguió vivienda en los barrios pobres de Buenos Aires, inscribiendo a su pequeño en el Colegio Salesiano de Artes y Oficios Pio IX, para que posteriormente concluyera sus estudios en el colegio San Estanislao. Se reconoce por ese entonces a Carlos por ser un muchachito simpático y alegre –aunque a veces irascible-, quien huía despavorido ante el trabajo pesado y que prefería ganarse unas cuantas monedas cantando en las esquinas –también el historiador Tabaré de Paula (quien asegura que Gardel nació en Argentina y se crió en un orfelinato) menciona que pasó parte de su juventud en la cárcel de Ushuaia, versión que no dista de aquella que explica una detención del entonces Gardés, en Florencia Varela, por hallarse en un prostíbulo siendo menor de edad-.

No obstante, su tortuosa adolescencia no se contrapone con lo que aquí nos compete, el Gardel cantor, amante del tango y de la música; como tal, el chico comenzó a cantar en algunos cafés pequeños como el O’Rondemman o el bar Anchorena, aprendiendo las bases de la expresión vocal y la ejecución de la guitarra de los llamados payadores -que eran una especie de juglares que rondaban por los circos y los escenarios de dudosa fama-, mientras se ganaba el sustento con cuanto oficio podía desempeñar como relojero, tipógrafo o utilero y escenógrafo en teatros –como el Victoria-, trabajo este último que le fue procurado por Luis GiglionePatasanta”.

Fue con este escenario cuando su vida dio un giro al cantar con José Razzano en el café El Pelado, presentándose después como dueto en varios lugares hasta que alguien los contactó para que actuaran en el cabaret Armenonville (1913), donde se reunían intelectuales y artistas, cuyo dueño les ofreció contrato en cuanto concluyó el concierto, siendo esto probablemente lo que les permitiese realizar una gira en 1915 por varias localidades argentinas, así como la capital uruguaya y Río de Janeiro. Al concluir estos viajes, Razzano consideró oportuno unir al grupo al guitarrista José Ricardo.

Por esos entonces, el tango era una música instrumental, pero ya varios compositores habían vislumbrado la posibilidad de incluir letras a tan hermosas melodías, como fue el caso de Pascual Contursi, quien elaboró un texto para el tango Lita de Samuel Castriota. De este modo el escritor se acercó al dueto logrando interesar a Gardel –quien ya para entonces había modificado su apellido- pero sin que este se atreviese aún a llevar a cabo la incursión en el tango cantado; en este sentido Carlos y José decidieron probar suerte con la canción en pequeñas reuniones y, observando el entusiasmo de su auditorio, la incluyeron en el programa que presentaron en el teatro Esmeralda de Buenos Aires en 1917, bajo el nombre de Mi noche triste, con la cual conquistaron al público de inmediato, por lo que optaron por componer una obra propia a la cual titularon Mon Bijoi o Medallita de la suerte.

Sin querer encasillarse en una sola rama artística, el Zorzal Criollo decidió incursionar en el séptimo arte con la cinta Flor de durazno (1917) –con el paso del tiempo recibiría una oferta de la Paramount Pictures Corporation y filmaría Luces de Buenos Aires, Espérame, La casa es seria y Melodías de arrabal, El tango en Broadway y Cazadores de estrellas, entre otras-, encontrando un lugar cada vez más estable en el gusto de la gente.

Para mediados de la década de los 20 marchó con rumbo a Europa solo, teniendo que dejar en su tierra a Razzano porque este sufría una grave enfermedad en la garganta que le impedía cantar y que le obligó a truncar su carrera. Las actuaciones de Gardel en el Viejo Continente fueron todo un éxito, pudiéndose mencionar su intervención en el teatro Apolo de Madrid y el teatro Goya en Barcelona; lanzándose en 1934 a la conquista de Norteamérica, consiguiendo presentaciones en ciudades tan importantes como Nueva York. Consolidado ya como uno de los más grandes artistas argentinos del momento –aunque después su leyenda ganó su merecido lugar junto a personajes como Enrico Caruso-, decidió realizar una gira por Centroamérica visitando Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curaçao y Colombia, donde falleció en un accidente aéreo en Medellín el 24 de junio de 1935.

Siendo muy variadas las cualidades –y defectos- del Francesito, una característica que lo acompaña inseparablemente es su “desconcertante” soltería –la cual más bien se explica con una extraordinaria discreción del caballero con respecto a sus relaciones con las féminas, cuyos constantes acercamientos (y a veces acosos) le aburrían sobremanera-, achacándosele muchos romances con damas como Sally de Wakefield o Mona Marís y distinguiéndose de entre todas ellas Isabel del Valle –veinte años menor que él-, quien siempre juró y perjuró haber sido el único amor en la vida de Carlos –aunque curiosamente él escribió varias cartas refiriéndole a sus amigos más allegados su intención de concluir aquella relación por cualquier medio posible-.

Hombre discreto y misterioso, centro de una leyenda que no tiene parangón en toda Sudamérica, Carlos Gardel ha encontrado un sitio en el corazón de millones de personas quienes al escuchar un tango, aún cuando no sea su intérprete el Morocho de Alabastro, llega a su mente la imagen de ese artista de amable sonrisa cuya vida tuvo un poco de lo que Rainer Maria Rilke expresó con estas palabras: “La fama es la suma de los malentendidos que se reúnen alrededor de un hombre”.

PARA CONOCER:

Por una cabeza: http://www.youtube.com/watch?v=8dStp5hq294

Mi noche triste: http://www.youtube.com/watch?v=unCNiSctk7A&feature=related

 

FUENTES:

“Carlos Gardel: Misterio por desentrañar”. Aut. Mariana Vilnitzky. Revista Historia y vida no. 447.

“Cómo fue la vida amorosa de Carlos Gardel”. Aut. Ricardo Ostuni. Revista Club de tango no. 7 y 8. Septiembre 1993 y marzo 1994.

“Un artículo sobre la ascendencia italiana de Carlos Gardel reabra la polémica sobre sus orígenes”.  EFE. www.elmundo.es 22 de Julio 2003

“Carlos Gardel”. Aut. Pablo Taboada. www.investigaciontango.com  

“Carlos Gardel en imágenes”. Aut. Roberto Daus. www.gardelweb.com

“Carlos Gardel”. http://www.argentina.ar

“Carlos Gardel”. www.biografiasyvidas.com

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