Una estrella velada: Fanny Mendelssohn I

Fanny Mendelssohn

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

“La vocación es la fuerza interior que arrastra al hombre a cumplir su destino”.

Manuel M. Ponce

Las convenciones sociales, a través de la historia, han tenido en buena parte la intención de regular la conducta de los individuos, estableciendo así lo que se considera correcto e incorrecto, “premiando” a los sujetos que se apegan a las normas, mientras se desacredita e incluso margina a quienes optan por ir en contra de los tácitos acuerdos. Caracterizando a los artistas un espíritu por lo general rebelde e independiente, con frecuencia han sido recluidos de manera implacable en el segundo grupo –aunque ciertamente si estas personas lograban cautivar los sentidos de algún monarca, noble o similar pasaban a ser protegidos en lugar de proscritos-, teniendo ellos que luchar por su propio arte.

Así, pintores, actores, músicos, poetas, etc., han sufrido el rechazo de la sociedad a la espera de que esta evalúe de manera correcta sus obras o ejecuciones; pero la incredulidad sobre el talento de un hombre o una mujer no ha sido el único factor para la marginación de estos personajes, en el caso de las mujeres, durante muchos siglos sus simples características sexuales sirvieron para dejarla a un lado en el desarrollo intelectual y cultural, lográndose destacar en estos ámbitos solo algunas féminas valientes y admirables que enfrentaron al mundo y salieron avante a pesar de la sociedad.

No obstante, en el punto intermedio entre la sumisión absoluta del ama de casa tradicional y la soltura temeraria de mujeres como Veronica Franco, existieron varias damas quienes sintiendo en su interior el fuego del ansia por el descubrimiento de la verdad y la pasión por la belleza, tuvieron que aprender a “domar” esa flama, para que no fueran obligadas a extinguirla.

Hablemos entonces de una dama que nació con el nombre de Fanny Cäcilie Mendelssohn el 14 de noviembre de 1805 en la ciudad de Hamburgo, Alemania, miembro de una familia ciertamente conservadora aunque altamente adaptable a las circunstancias que el medio exigía; en este sentido, el abuelo de la niña, Moses Mendelssohn había sido un intelectual y filósofo judío de renombre, que albergaba en su casa reuniones durante las que individuos de todas las razas e ideologías se sentaban para discutir tanto los temas culturales y políticos del momento, como sus propias ideas o propuestas.

En tal ambiente creció entonces Abraham Mendelssohn Bartholdy quien se casó a su vez con Lea Salomon teniendo así la pareja cuatro hijos: Fanny, Félix, Rebecca y Paul. Siendo muy compleja la situación para las familias judías en la Europa del siglo XIX, el matrimonio decidió convertirse al protestantismo en 1822, religión en la que educaron a sus vástagos.

Banquero de profesión, Abraham –que había fundado el banco Mendelssohn Brothers and Company– también poseía una sensibilidad artística que le permitió advertir los talentos especiales que comenzaron a vislumbrarse en su familia, particularmente en Fanny y Félix –quienes además habían desarrollado entre ellos un vínculo afectivo muy intenso- que demostraron un talento musical descomunal desde muy temprana edad. De esta manera el padre de los Mendelssohn decidió contratar a los mejores maestros que estuviesen disponibles para enseñar a los niños. Este proceso se vio favorecido por el hecho de debían cambiar constantemente de residencia, debido a los negocios de Abraham, de tal suerte que durante su estancia en París los chiquillos recibieron lecciones de piano de Marie Bigot de Morogues, una brillante pianista amiga de Beethoven y Haydn.

Cuando regresaron a Berlín fueron pupilos de Ludwig Berger, para posteriormente continuar con su educación musical con Carl Friedrich Zelter, director de la Berliner Singakademie y amigo de Goethe; este hombre no se limitó a la instrucción en la ejecución de los instrumentos, sino que los introdujo en el fascinante y complejo estudio de la teoría musical y la composición. Asimismo, deseando una educación completa, Abraham contrató también a Karl Hayse, un filósofo que se encargó de instruir a los chicos Mendelssohn en todas las materias restantes.

Teniendo las mismas bases que su hoy famoso hermano, Fanny pronto se destacó en la interpretación de las piezas para piano, sabiéndose de memoria las veinticuatro fugas del primer libro de Johann Sebastian Bach, Well-Tempered Clavier, a la escasa edad de trece años; de igual manera, y como regalo de cumpleaños para su padre, elaboró en 1819 su primera composición que tituló Ihr Töne, Schwingt Euch Frölich!

Posteriormente, entre 1820 y 1821 escribió once piezas para piano, treinta y ocho canciones y cuatro arreglos corales para cuatro voces y coro, además de algunas arias; con tan asombroso desempeño, logró eclipsar en estos primeros años a Félix.

Seguramente esta inusual producción musical –sobre todo para una señorita- provocó zozobra en los conservadores padres de Fanny, de modo que señor Mendelssohn decidió escribir una severa carta –aunque es posible que este llamado de atención lo hiciera varias veces- a su hija en la que la conminaba a mantener la música como un pasatiempo, ya que debía enfocarse en preparar su “verdadera” vocación que, a ojos del caballero, era la de ser una buena esposa y madre, de modo que debía utilizar su energía en aprender las labores del hogar y la conducta de una digna señora.

Podemos entonces imaginar a la sorprendida joven leyendo la carta de su padre mientras veía todo aquél fascinante mundo musical que se abría para su hermano, cerrarse para ella. Aquí hemos de recordar que la época decimonónica se caracterizó, entre otras cosas, por el establecimiento de rígidos estereotipos –tanto para hombres como para mujeres-, en los cuales se tenían claramente especificadas las tareas y actividades propias de cada sexo, viendo con horror la sociedad a cualquier individuo que osara infringir estas normas. En tal sentido, la música era un ámbito puramente masculino, ya que no era bien visto que una chica de buena familia se presentase en público para demostrar sus habilidades y ni hablar de viajar sola hacia otros países para llevar a cabo estudios o conocer a otros compositores.

La familia de Fanny había sido siempre muy apegada a las reglas sociales y tenía grabados a fuego los prejuicios habituales –el abuelo de Fanny decía incluso que cualquier mujer que hubiese leído más de la cuenta merecía que se burlasen de ella (!)-, si a esto se une su condición de judíos conversos –quienes si bien sufrían menos discriminaciones que los judíos practicantes, no eran del todo parte de la “sociedad convencional”-, resulta más o menos lógico que Abraham quisiera ahorrarse problemas y críticas dirigiendo a los miembros de su familia hacia los roles que “legítimamente les correspondían”.

Sin embargo, Mendelssohn no era un hombre intransigente. Observando que la música hacía feliz a su hija, si bien no consentiría jamás su desempeño profesional de esta en tal disciplina, sí le permitía presentar sus composiciones y realizar conciertos privados durante las reuniones musicales que sostenían cada domingo en su residencia, las Sonntagsmusiken, para las cuales se contrataba a músicos de Hofkapelle quienes interpretarían las piezas más destacadas del momento, así como las composiciones de Fanny y Félix.

Siendo una dama de ejemplar paciencia, Fanny pudo enfrentar su inamovible destino con gran entereza; sin tener ese espíritu indómito que le hubiese empujado a rebelarse contra su padre, la chica decidió obedecer a su progenitor. No obstante, el llamado ineludible de su propia naturaleza le llevaría a realizar “inapropiadas” hazañas, como lo podremos leer en la próxima entrega.  

FUENTES:

“Fanny Mendelssohn: Her Life and Music”. Aut. Dr. Jill Halstead. Programa de concierto de la Royal Philharmonic Hall. Liverpool, marzo 1998. www.musicforpianos.com

“Portraits of Anomaly: Nannerl Mozart, Fanny Mendelssohn, Clara Schumann”.  Aut. C.M. Sunday. http://beststudentviolins.com. 2010.

“Fanny Hensel born Mendelssohn”. www.fannyhensel.de. 14 de nov. 2005.

“Romanticismo: Fanny Hensel”. www.radiovdec.cl  

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6 Responses to Una estrella velada: Fanny Mendelssohn I

  1. Che, interesante dato sobre la hermanita del Félix. Y si, creo que con Clara Schumann paso algo similar ¿no?. Creo que hay algunas obras de Clara dando vueltas, yo recuerdo un concierto para piano en La Menor excelente, incluso, según mi gusto, mas profundo que los del Propio Schumann. Bueno un abrazo, y saludarte por el interesantísimo aporte…

    • Paty Díaz dice:

      Hola, muchas gracias por tu comentario, efectivamente, con Clara fue algo similar aunque en su caso tuvo otros problemas con su marido y su situación económica, más adelante tengo planeado escribir un par de artículos sobre ella. Saludos y nuevamente mil gracias.

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    • Paty Díaz dice:

      Hi! I don’t know if I understand your question in the right way, but I think you are asking me about how many times do I have to write the post before I publish it. If I’m correct, the answer is that I write everything once and I check it also once and that’s it. If that wasn’t your point, please forgive me, just let me know and I’ll try to answer correctly this time. Regards!

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