Una estrella velada: Fanny Mendelssohn II

Fanny y Wilhelm

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

“Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz”.

Lord Byron

Las artes fueron durante muchas centurias un mundo vedado para el común de los mortales, reservándose las musas el derecho de admisión, cediendo el paso únicamente a seres casi sobrehumanos -o al menos eso es lo que parecen revelar las páginas de la historia-; no obstante, resulta que las protectoras de las artes han sido mucho menos selectivas de lo que a algunos humanos les hubiese gustado, de modo que han arrastrado a su fascinante entorno a todo tipo de personas, sin importar su sexo, religión, ideología o posición económica.

Ahora bien, el urgente llamado que el artista siente en el corazón –en caso de que este no contase con la protección de acaudalados o poderosos mecenas-, se ha visto amenazado por criterios estrechos cuyo afán de imponer roles específicos a cuanto sujeto habita el planeta, imponiéndosele el castigo de la marginación y la condena a una vida plagada de carencias, a cualquiera que optase por seguir su ineludible vocación;  asimismo si el sujeto en cuestión era una mujer debía, además, vencer a todos aquellos canallas que se atrevían a espetarle que debido a su sexo su inteligencia estaba atrofiada (!), y por tanto no podía demostrar verdadero talento ni habilidad técnica.

Así, en una Alemania decimonónica donde las señoritas únicamente empleaban las artes para anexarlas a la gama de mediocres habilidades ornamentales que podían “ofrecerle” a su marido, vivió la extraordinaria Fanny Mendelssohn, quien aparece como la mezcla perfecta de la dama correcta y la artista virtuosa. Habiendo tenido el apoyo de sus padres para conseguir una excelente formación musical, un buen día, su padre “se dio cuenta” de que su hija era una jovencita en edad casadera, por lo que de manera cruel y tajante le negó oportunidad de desempeñarse profesionalmente en aquella arte en la cual se había desarrollado desde niña: la música.

Con el corazón acongojado, Fanny decidió obedecer a su padre, eligiendo como prospecto a otro artista, Wilhelm Hensel –once años mayor que ella e hijo de un ministro protestante de humilde origen-, quien trabajaba a la sazón como pintor de la corte –Hofmaler– para horror de la madre de la chica. Surgiendo así un nuevo obstáculo para nuestra talentosa protagonista, se le rehusó el permiso para contraer matrimonio con su amado, por lo que Hensel partió en 1821 hacia Roma para perfeccionar su disciplina –y trabajar- en la Academia de Bellas Artes en Roma, continuando entre ellos una comunicación a través de cartas que eran estrictamente supervisadas por la señora Mendelssohn.

Mientras tanto, Fanny continuó con sus tareas de composición y ensayos de piano, siendo incondicionalmente apoyada por su hermano, a la vez que logró tomar lecciones con el maestro Ignaz Moscheles. Para 1825 Félix partió hacia París, desde donde escribía constantemente a su hermana, incluyéndose en estas misivas un interesante juego creativo en el cual ambos se enviaban piezas inconclusas que el otro debía terminar; esta dinámica favoreció el crecimiento de los jóvenes como compositores. Pero mientras el caballero podía ver en cualquier momento sus obras publicadas, la señorita debía permanecer en el anonimato para evitar las críticas de la sociedad.

En 1828 Wilhelm regresó por Fanny, habiendo madurado tanto en su arte como en su carácter, consiguió el beneplácito de los Mendelssohn para contraer matrimonio con su novia, pero para este entonces ella ya no estaba tan segura de que él fuese el hombre de su vida. Habiendo modificado la madre su actitud y considerando que su hija estaba ya llegando al límite de edad aceptable para casarse –tenía entonces 23 años-, la convenció de aceptar al joven pintor.

De este modo el enlace se llevó a cabo el 3 de octubre de 1829, mismo año en el que Félix viajó a Londres, cambiando así radicalmente la vida de Fanny –cabe mencionar que para este momento había conseguido publicar algunas obras bajo el nombre de su hermano-, quien además tuvo un hijo –Sebastian Ludwig Félix– al año siguiente, sucediéndose después una serie de embarazos malogrados y un ataque de cólera que deprimieron terriblemente a la muchacha.

Por otra parte, Hensel era un hombre enamorado y sensato, que comprendía perfectamente el amor por la música que sentía su esposa, en este sentido decidió apoyarla para reanudar en su propio domicilio los Sonnstagmusiken que tanto agradaban a Fanny y en los cuales se interpretaba música de Bach, Mozart, Beethoven, Weber y por supuesto de Félix Mendelssohn, incluyéndose a la vez en los programas piezas escritas por ella misma, como solos para piano, duetos y canciones corales; incluso una de sus obras -overtura orquestal- fue estrenada por la orquesta del Königstädter Theater, evento al que acudieron renombrados personajes de la época como los hermanos Humboldt, Franz Liszt, Clara Wieck-Shcumann, Johanna Kinkel y Heinrich Heine, entre muchos otros.

Todos reconocían su talento –se cuenta de hecho que cuando Félix visitó a la reina Victoria en Inglaterra (1846), ella le solicitó que interpretase una canción titulada “Italien”, sin saber que era obra de su hermana, hecho que el compositor sí aclaró al final-, pero ella era una compositora insegura y dudaba de sus capacidades, buscando en todo momento la aprobación de su hermano, quien a veces tuvo a bien recriminarle su actividad artística, recordándole que ella gozaba de la dicha inigualable de tener un hijo a quien debía dedicarse en cuerpo y alma. Félix no la entendía. Fanny amaba por supuesto a Sebastian y a Wilhelm, pero su persona estaba incompleta sin la música. Sufriendo por la indiferencia y los regaños de su hermano, la fémina no se amilanó y estructuró sus tertulias de manera que se convirtieron en las más famosas y prestigiadas de Berlín.

A los 32 años por fin consiguió tocar en público, en un concierto de beneficencia perfectamente aprobado por sus familiares y amigos, en el cual decidió interpretar no su obra sino la de Félix; y en 1839 vio cumplido otro sueño al viajar con su esposo a Italia –lo cual significó un respiro de los reproches de su cuñada, Louise Hensel, una católica que desaprobaba la forma de vivir de Wilhelm y Fanny-, en donde conoció a grandes músicos y compositores –sobre todo el francés Charles Gounod-, quienes elogiaron y criticaron constructivamente su trabajo, ayudándola a mejorar; parte de esta retroalimentación se realizaba en las reuniones ubicadas en la villa del pintor francés Jean-August-Dominique Ingres, director de la Académie Française. Poco a poco la felicidad retornaba a los Hensel.

De regreso a Berlín, Fanny escribió su mejor obra a la que tituló Das Jahr (1841) –cuya edición impresa fue ilustrada por Wilhelm-, un trabajo lleno de texturas en el que describió musicalmente cada uno de los meses del año; al mismo tiempo su amigo Robert von Keudell la persuadió para publicar sus obras. Ella ya no consultó con su hermano, sino le informó –con un temor rayano en el pánico- su decisión; esta actitud seguramente impresionó a Félix, quien después de un mes, decidió expresar su aprobación. Así en 1846 aparecieron las primeras obras de Fanny Mendelssohn Hensel: piezas para piano con los opus numerados del 1 al 7 –completando esta tarea su esposo en 1850-.

Poco tiempo le duró esta satisfacción, ya que la muerte la sorprendió repentinamente el 14 de mayo de 1847, mientras ensayaba una obra compuesta por su hermano –Walpurgisnacht– que se interpretaría en el siguiente Sonnstagsmusiken, sufriendo un repentino ataque.  Artista, madre, esposa y dama, Fanny Mendelssohn fue una mujer asombrosa que logró sortear grácilmente todas las dificultades, demostrando que Friedrich von Shciller tenía razón cuando dijo: “Los frutos del destino caen por su propio peso, cuando están maduros”.  

FUENTES:

“Fanny Mendelssohn: Her Life and Music”. Aut. Dr. Jill Halstead. Programa de concierto de la Royal Philharmonic Hall. Liverpool, marzo 1998. www.musicforpianos.com

“Portraits of Anomaly: Nannerl Mozart, Fanny Mendelssohn, Clara Schumann”.  Aut. C.M. Sunday. http://beststudentviolins.com. 2010.

 “Como prueba de mi talento”. Aut. Lucas Carbonell Cerezo. Revista Siglo XIX. Universidad de Rioja. www.campusvirtual.unirioja.es Marzo, 2005.

“Fanny Mendelssohn Was Audacious Too”. Aut. Allan Kazinn. www.nytimes.com. Marzo, 1996.

“The Roman Holiday of Fanny Mendelssohn Hensel”. Aut. Michael Bar-Shany www.biu.ac.il

“Los hermanos Mendelssohn”. Aut. Beatriz C. Montes. www.orfeoed.com

“Se celebrant los 200 años del natalicio de Fanny Mendelssohn”. El Siglo de Durango. 28 feb. 2005.

“Fanny Hensel born Mendelssohn”. www.fannyhensel.de. 14 de nov. 2005.

3 respuestas a Una estrella velada: Fanny Mendelssohn II

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