Aciertos y hecatombes: Personajes reinventados I

Los Tres Mosqueteros (2011)

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

“En este mundo que habitamos, todo está sujeto a cambios continuos e inevitables”.

Jean De Monet

Características específicas poseen para su autor, los personajes e historias que crea, de manera que cuando elabora una novela o un guion cinematográfico conoce a la perfección cada uno de los recovecos de todo aquello que sale de su pluma.

De igual manera, al momento de la creación, el escritor no tiene idea del alcance que tendrá su invención, es decir, de la aceptación que tendrá entre el público y si este a su vez decidirá hacer de su historia un clásico o de su personaje un ícono –literario o cinematográfico-. Cuando esto sucede la creación parece rebasar al creador, quedando este únicamente con el orgullo de haber sido el originador de la idea, pero sin que detente la capacidad para controlar el curso que seguirán los elementos surgidos de su imaginación. En esta azarosa travesía personajes que vivían en el siglo XV bien pueden ser transportados al siglo XXIII si el adaptador lo considera conveniente, o una recatada princesa puede convertirse en una fiera guerrera, sin ser estas las intenciones de sus primarios artífices.

Pero antes de dar inicio formalmente con el tema que nos compete, he de aclarar que lo que se lee a continuación constituye en su totalidad una opinión personal de la autora de esta columna, sin dejar de lado que como “en gustos se rompen géneros” tal cual reza el dicho popular, seguramente habrá puntos de vista distintos al mío. Comencemos entonces con los clásicos –el orden en que son citados no es cronológico-, tomando primeramente La Isla del Tesoro (1883), escrita por Robert Louis Stevenson; siendo una historia de piratas situada en altamar los estudios Disney en 2002 decidieron dar un giro a la historia transportándola al espacio en la película animada El Planeta del Tesoro[i], siendo el protagonista Jim Hawkins quien es un chiquillo rebelde, aficionado a andar de aquí para allá en un deslizador aéreo, que desea desentenderse de los deberes que implica el negocio familiar. De igual manera Long John Silver –apareciendo como un imponente cyborg[ii]-, no posee en esta versión un curioso perico –como normalmente se visualiza-, sino que tiene como mascota a una criaturita voladora y gelatinosa –Morph– que tiene la habilidad para cambiar de forma, mientras que Ben Gunn se convierte en B.E.N (Bio Electrónico Navegador) un robot que ha quedado un poco trastornado tras haber sido abandonado en el lejano Planeta del Tesoro. Siendo para muchos una película bastante deficiente, el guion no se aleja de forma tan radical del original –sin ser adaptación estricta- en cuanto a la historia –, sino que introduce elementos distintos, particularmente en la forma y carácter de los personajes.  

Un clásico que ha padecido por las extravagantes ideas de ciertos guionistas[iii] es Los tres mosqueteros (1844) de Alejandro Dumas, particularmente en la versión homónima dirigida en 2011 por Paul W.S. Anderson, en la que D’Artagnan (Logan Lerman) es un jovenzuelo insolente y conquistador, mientras que sus compañeros Athos (Matthew Macfayden), Porthos (Ray Stevenson) y Aramis (Luke Evans) poseen habilidades más dignas de James Bond que de un mosquetero descrito por Dumas; asimismo Milady de Winter (Milla Jovovich) rivaliza con las agentes secretas Evelyn Salt o Jane Smith –ambos personajes de acción interpretados por Angelina Jolie-, antes de acercarse su interpretación a la astuta mujer que se aprecia en la novela, y cuya esencia fue captada con bastante justicia por la versión dirigida por Stephen Herek en 1993, en la cual el rol fue asumido por la actriz Rebecca de Mornay. Con secuencias de acción más propias de una película como Misión Imposible (en cualquiera de sus entregas) o La emboscada (1999), en la cinta de Anderson podemos ver cómo nuestros héroes cruzan los aires en sendos dirigibles (!), mientras son perseguidos por el malvado Duque de Buckingham (Orlando Bloom), al tiempo que Milady utiliza sofisticados artilugios para trepar paredes y sortear las trampas que protegen las joyas de la reina, en una escena que hizo que me preguntara si no estaba viendo en realidad una cinta de la serie Resident Evil –protagonizada por Jovovich-.

El Bardo, mejor conocido como William Shakespeare, tampoco se ha librado de las inventivas mentes de sus seguidores, siendo sus obras constante objeto de adaptación. Habiendo unas más afortunadas que otras, tal vez la mayor afrenta que el inmortal escritor haya sufrido sea el filme Romeo+Juliet (1996) –basada evidentemente en Romeo y Julieta (1597)- dirigida por Baz Luhrman quien utilizando el texto shakespeariano, decidió situar la obra en la época actual haciendo que Romeo, Benvolio, Teobaldo, Mercucio y compañía fuesen una suerte de pandilleros que se pelaban a punta de pistola (!); no obstante la cinta logró conquistar –principalmente- a muchas jovencitas que se emocionaron con el protagonista, un jovencísimo Leonardo Di Caprio y su Julieta, Claire Danes. Otra curiosa reinvención de la historia se dio en la película realizada por Robert Wise y Jerome Robbins, Amor sin Barreras (1961) –West Side Story-, la cual sin ser de mi particular predilección sí lo fue de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, que le otorgó el Óscar a Mejor Película; en su trama –ahora en Nueva York, no en Verona–  Romeo, renombrado como Tony (Richard Beymer) es un joven que había pertenecido a una pandilla conformado por descendientes de inmigrantes irlandeses conocida como Sharks, quien tiene a bien enamorarse de la hermana del líder de la banda contraria –Bernardo, interpretado por George Chakiris-, los Jets, procedentes de Puerto Rico, siendo la nueva Julieta una hermosa y virginal doncella que responde al nombre de MaríaNatalie Wood-. Así vemos cómo los “violentos” delincuentes juveniles, concebidos en la mente de Shakespeare como los miembros de las eminentes familias Montesco (los Sharks) los Capuleto (los Jets), resultan ser extraordinarios bailarines que se enfrentan en una fiesta escolar al ritmo de un mambo. Al final de la historia el argumento original se respeta, constituyendo un drama bastante efectivo.

Las leyendas tampoco han quedado exentas de ser la base de inventivos guiones. Mencionaremos así al ya muy famoso Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda; existiendo ya de por sí numerosas versiones literarias de la leyenda en la que se relata la vida y obra de Arturo de Camelot, su amada Ginebra, el mago Merlín, la perversa Morgana y demás personajes, las adaptaciones televisivas y cinematográficas han tendido a emplear un periodo específico de la vida del ficticio monarca para elaborar su argumento. De esta manera, existen aquellas visiones, presuntamente desmitificadoras, que ubican a Arturo como un romano –no como un caballero medieval-, como es el caso de la cinta La última legión (2007), donde el protagonista Rómulo Augústulo (Thomas Sangster) es un niño, el último descendiente vivo del César, correspondiéndole por derecho el trono; ni qué decir se tiene que esta situación es amenazada por sus enemigos –en esta ocasión los hérulos-, saliendo en su defensa un noble soldado de nombre Aurelio (Colin Firth), el hechicero Merlín rebautizado como Ambrosino (Ben Kingsley) y una misteriosa guerrera musulmana, Mira (Aishwarya Rai), quienes acompañan al joven monarca hasta Bretaña para encontrar aliados. Así este filme se puede percibir como una extraña mezcla de la película animada de Disney, La espada en la piedra (1963) y de la “desmitificadora” concepción del legendario soberano que el cineasta Antoine Fuqua muestra en el filme El rey Arturo (2004), protagonizada por Clive Owen, en donde Arturo es un soldado romano que junto con Lancelot (Ioan Gruffudd), Gawain (Joel Edgerton) y sus demás compañeros observan la necesidad que tendrá Bretaña de tener un rey una vez que haya sucumbido el Imperio Romano; toda vez que se enamora de una Ginebra (Keira Knightley) que lejos de ser una tierna damisela es una amazona experta en el tiro con arco y el combate cuerpo a cuerpo.

Habiendo abarcado solo unos cuantos ejemplos, dejaremos para la próxima entrega la apasionante literatura decimonónica, los cuentos infantiles y los comics, los cuales han sufrido reinvenciones un poco más drásticas pero, a veces, también mucho más afortunadas. 

Para conocer:

Treasure Planet (2002): http://www.youtube.com/watch?v=gxVlmXQoq9A

The Three Musketeers (2011): http://www.youtube.com/watch?v=38an1IAG1TA

Romeo+Juliet (1996): http://www.youtube.com/watch?v=6S6IJWilpx4

Mambo, West Side Story (1961): http://www.youtube.com/watch?v=kokbJvSEMUY&feature=fvwrel

The Last Legion (2007): http://www.youtube.com/watch?v=CzxYx-kweZo

King Arthur (2004): http://www.youtube.com/watch?v=g_jllFIpZHU  

FUENTES:

“Novel to film: An Introduction to the Theory of Adaptation”. Aut. Brian McFalane. Claredon Press, Oxford, 1966. 

www.decine21.com

www.filmaffinity.com   

www.imdb.com   


[i] Guion de: Ron Clements, John Musker, Ted Elliott, Terry Rossio, Rob Edwards, Ken Harsha

[ii] Un ente compuesto por elementos orgánicos y electrónicos, en este caso es un humano con partes de robot.

[iii] Los guionistas de The Three Musketeers (2011) son Alex Litvak y Andrew Davies.

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3 Responses to Aciertos y hecatombes: Personajes reinventados I

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