Aciertos y hecatombes: Personajes reinventados II

Benedict Cumberbatch como Sherlock Holmes y Martin Freeman como John Watson en la serie de la BBC

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

“Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho”.

Oscar Wilde

Variados han sido los resultados en la historia del cine y la televisión cuando los personajes literarios han sido trasladados a las pantallas. Dependiendo tanto de la creatividad del guionista como de su respeto hacia los originales que manipula, los resultados de tales aventuras pueden ser terribles catástrofes o maravillosas propuestas.

De esta manera, ni siquiera los personajes infantiles que son conocidos por la mayoría de las personas desde muy tierna edad, han esquivado los intentos para hacerlos más “modernos” o “creíbles”. Así podemos encontrarnos con una inteligente Cenicienta llamada Danielle de BarbaracDrew Barrymore– que rescata a su caprichoso príncipe HenryDougray Scott– en la película Por siempre cenicienta (1998) dirigida por Andy Tennant; mientras que Blancanieves ha pasado de ser una dulce jovencita a una valiente guerrera en la reciente cinta del cineasta Rupert Sanders, Blancanieves y el cazador (2012) protagonizada por Kristen Stewart y Chris Hemsworth.

Por su parte, la literatura decimonónica parece haber sido un vasto campo de trabajo para los guionistas desde hace varias décadas, por lo que sus protagonistas han sido constantemente vapuleados por las creativas intenciones de revolucionarios sujetos. Así, uno de los intentos más interesantes –y posteriormente desastroso- fue el del creador de cómics Alan Moore cuando en su serie The League of Extraordinary Gentlemen (1999-2003) tuvo la idea de tomar a Mina Murray (Drácula de Bram Stoker), Alan Quatermain (Las minas del rey Salomón de Henry Rider Haggard), el Capitán Nemo (Julio Verne), el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde (El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson) y Hawley Griffin, (El hombre invisible de H.G. Wells), para constituir una suerte de liga heroica que se interpone en las nefastas intenciones de un misterioso enemigo conocido como M; hasta aquí Alan Moore y Kevin O’Neill se mostraron razonablemente respetuosos –hasta cierto punto- con los personajes, introduciendo algunas variaciones en su carácter o forma –como en el caso de Mr. Hyde quien aparece como un monstruoso y poderoso gigante-; cosa que no hicieron el guionista James Robinson y el director Stephen Norrington en la película La liga extraordinaria (2003), en donde Mina –interpretada por Peta Wilson– es una feminista mujer vampiro -que pasa de ser la líder en el cómic a un personaje secundario en la cinta- quien había sostenido una apasionada relación con el soberbio y narcisista personaje creado por Oscar Wilde, Dorian Gray (!) –personificado por Stuart Townsend-, mientras que QuatermainSean Connery– se convierte en “mentor” del norteamericano Tom Sawyer (Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain) –Shane West-, enseñándole cómo disparar un rifle. De esta manera, haciendo pedazos los personajes originales y transgrediendo el argumento del cómic, esta película puede bien catalogarse como un desastre mayúsculo en cuanto a reinvenciones se refiere.

De otro talante han sido los resultados obtenidos a través de las numerosas adaptaciones que ha tenido el detective más famoso de la literatura: Sherlock Holmes. Mientras dejamos de lado las adaptaciones cinematográficas y televisivas que en mayor o menor medida se han acoplado a las características originales tanto de Holmes como de su inseparable compañero John Watson, hablaremos sobre las películas y la serie más recientes. El director Guy Ritchie muestra así una muy particular visión de Sherlock en sus películas Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011), en las que el investigador británico se ha convertido en un héroe de acción encarnado por Robert Downey Jr., que comparte escena con un apuesto y valiente Watson personificado por Jude Law. Sin estar los argumentos ligados con las obras de Sir Arthur Conan Doyle -excepto en el nombre de sus personajes- la propuesta de Ritchie se basa en la reinvención de las características de estos, introduciendo así elementos que “humanizan” a Holmes, proporcionándole incluso un interés romántico en la persona de Irene AdlerRachel McAdams-, quien a su vez se ha transformado de una astuta cantante que aparece en el relato Un escándalo en Bohemia, a una experta ladrona y espía. En conjunto la fórmula ha funcionado –excepto para algunos puristas quienes amenazaron con rasgarse las vestiduras al ver a Sherlock Holmes saltando osadamente por una ve las ventanas del Parlamento-, logrando acercar el personaje clásico a los a los jóvenes actuales.

Pero sin duda alguna la tentativa más acertada para reinventar a Holmes la tiene la cadena británica BBC con su serie Sherlock,(2011-2012) protagonizada por Benedict Cumberbatch como el brillante detective y Martin Freeman como el leal Watson. Siendo las actuaciones de estos hombres uno de los pilares de la producción, los guionistas como Steven Moffat, Steve Thompson y Mark Gatiss, han logrado –maravillosamente- a su vez emplear algunos elementos de las historias originales como Estudio en escarlata, Las cinco semillas de naranja, El tratado naval, El problema final y El sabueso de los Baskerville, entre otras, para elaborar capítulos en los que vemos a un Sherlock del siglo XXI, quien es consultor para Scotland Yard –particularmente del inspector LestradeRupert Graves– y que conserva la personalidad ideada por su autor original, mientras utiliza artilugios de la época actual -como los smartphones y el internet- para dar caza a los criminales. En ciertos aspectos, incluso esta versión supera a la original, como es el caso de la reinvención del némesis de Holmes, James Moriarty, quien en este caso es un magnífico psicópata –y no el personaje bastante secundario que fuera utilizado por Sir Arthur para eliminar al sujeto de sus pesadillas, ya que cuando el villano aparece en El problema final el autor odiaba ya a su creación, y deseaba eliminarlo a toda costa- interpretado magistralmente por Andrew Scott o la de Irene AdlerLara Pulver-, quien en esta ocasión no es una coqueta ladrona o una cantante de ópera, sino una singular “dominatrix” que logra cautivar –e intrigar- al arrogante detective. En fin, la extraordinaria utilización del conjunto de los recursos empleados para la elaboración de este programa le ha granjeado –justamente- gran cantidad de admiradores, quienes por otro lado se han manifestado considerablemente ofendidos por las intenciones de la cadena norteamericana CBS para lanzar su propia versión de la serie, eso sí con una “sorprendente” (?) innovación que consiste en hacer que John Watson sea Joan Watson, encarnada nada más y nada menos que por la actriz Lucy Liu (!).  

Sin embargo, no han sido solo los personajes clásicos quienes han sido reinventados, ya que incluso íconos de la cultura popular del siglo XX han pasado recientemente por ciertas transformaciones. Para ejemplificar lo anterior tomaremos al personaje de Superman -creado en 1932 por el escritor Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster-, el cual fue retomado a partir del año 2001 por Alfred Gough y Miles Millar en la serie Smallville de Warner Bros., cuya intención original parecía ser mostrar el lado puramente humano de Clark Kent antes de que se transformara en el legendario superhéroe; el éxito de la serie llevó a los productores a extenderla por diez temporadas, cumpliendo las primeras con el objetivo primario, pero luego desviándose terriblemente cuando se vieron obligados a intentar –que no lograr- que esta historia encajara con el argumento y los personajes originales del cómic, de modo que después de ver a un Kent atractivo, valiente y seguro de sí mismo, de la nada apareció el Clark original, presentándose entonces como un joven tímido, torpe y bastante miedoso (?).

Así hemos visto cómo los escritores del séptimo arte y de la pantalla chica han intervenido historias y personajes a conveniencia, teniendo mayor éxito en la empresa aquellos que, conociendo los originales, respetaron su esencia, adaptándola y no mutilándola, forzándola o aniquilándola, llegándose entonces a crear personajes e historias que bien quedarán en nuestra memoria como entrañables o como deleznables, según sea el caso.

Para conocer:

Por siempre Cenicienta (1998): http://www.youtube.com/watch?v=Hcj9fyx6DXI

Blancanieves y el cazador (2012): http://www.youtube.com/watch?v=SQaZRqlezG4&feature=fvst

La liga extraordinaria (2003): http://www.youtube.com/watch?v=JADCxdroMz8

Sherlock Holmes (2009): http://www.youtube.com/watch?v=PxeH-4BPf0E&feature=fvst

Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011): http://www.youtube.com/watch?v=QU0SEeQJy0c

Serie “Sherlock” BBC: http://www.youtube.com/watch?v=cSQq_bC5kIw

Smallville: http://www.youtube.com/watch?v=JungYQt0T6c  

FUENTES:

“Novel to film: An Introduction to the Theory of Adaptation”. Aut. Brian McFalane. Claredon Press, Oxford, 1966.

“De mito literario a héroe de acción”. Aut. Gabriella Campbell. 16 de marzo 2012. www.lecturalia.com

“Paramount Looking to Reinvent Tom Sawyer and Huckleberry Finn”. Aut. Ethan Anderton. 21 de marzo 2012. www.firstshowing.net

www.imdb.com   

  

2 respuestas a Aciertos y hecatombes: Personajes reinventados II

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