Solo existe una máquina del tiempo: la imaginación I

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas”.

José Saramago

Muchos son los misterios que han capturado la atención del hombre y que han sido explorados e incluso inventados o reinventados por cineastas y literatos como Julio Verne quien llevó a sus personajes al centro de la tierra, a la Luna –cuando aún se encontraba muy lejana la hazaña de Neil Armstrong– o al fondo del mar; mientras que otros autores como Orson Scott Card han creado mundos completos poblados por extraños seres con los cuales los humanos deben aprender a convivir.

De este modo, uno de los temas que ha cautivado durante muchas décadas la imaginación y parte de la ciencia humanas es el viaje a través del tiempo, al cual se han dedicado ríos de tinta, metros de celuloide y miles de cálculos científicos.

Habiéndose probado recientemente y de manera definitiva por el profesor Shengwang Du de la Hong Kong University of Science and Technology[i], que el viaje por el tiempo está absolutamente vedado para el ser humano, para poder experimentar tan apasionante como peligrosa hazaña debemos remitirnos forzosamente a los libros y las películas, siendo estas últimas las que aquí abordaremos, no sin antes mencionar que la selección de filmes ha sido absolutamente arbitraria, sin que esta refleje la calidad o la cronología de las cintas. Para esta revisión tomaremos como factor de categorización el medio con el cual los personajes se desplazan temporalmente, iniciando con aquellos que han empleado algún medio mecánico para lograr la travesía temporal, de las cuales la primera que mencionaremos será La máquina del tiempo (The Time Machine, 1960) dirigida por George Pal.

Basada en la novela homónima (1895) escrita por H.G. Wells -quien además “presta” su nombre al protagonista de la cinta Rod Taylor, ya que en el texto únicamente es nombrado como el Viajero a través del Tiempo-, en la película se puede observar cómo en medio de una amistosa reunión en la que se celebra la llegada del siglo XX en el invierno londinense, irrumpe en la habitación donde se encuentran reunidos varios caballeros, el anfitrión que aparece en un estado alterado y lamentable. Tras recuperar el aliento, el recién llegado explica a sus amigos cómo ha logrado construir una máquina capaz de trasladarlo tantos siglos hacia adelante como él prefiera, siendo el artilugio una suerte de trineo con una palanca, varias bombillas y un gran disco en la parte posterior que gira durante el viaje. El valiente protagonista, ha sido entonces llevado por su invención muchas decenas de miles de años hacia el futuro en donde se encuentra con los terribles Morlocks –unos bajitos y feroces seres azules con brillantes ojos amarillos y cabello blanco-, los cuales al parecer son una “evolución” del ser humano que se ha desarrollado bajo tierra conservando el dominio de la industria; y que se alimentan de los ingenuos Eloi, unos alegres, egoístas y despreocupados individuos que únicamente se ocupan en satisfacer sus más básicas necesidades, habiendo detenido por completo su desarrollo intelectual y emocional, hecho que conmociona al pobre viajero decimonónico.

La película se ha convertido en un clásico en toda la extensión de la palabra, pero como muchos de ellos, ha sido objeto en 2002 de una malograda “adaptación” perpetrada por el cineasta Simon Wells, en la que un profesor de la Universidad de Columbia, Alex Hartdegen (Guy Pearce), tras un espantoso suceso que marca su vida intenta viajar hacia atrás en el tiempo con una máquina que él había construido. Sin haber logrado remediar la funesta situación, el artilugio lo lleva cientos de miles de años al futuro en donde se encuentra a una nueva e imponente versión de los Morlocks que son dirigidos por el Über-Morlock (Jeremy Irons) y pelean contra unos Eloi mucho más inteligentes que no desean caer bajo el dominio de esta especie de monstruos.

La diferencia entre ambos filmes radica en que mientras en la primera H.G. Wells se limita a viajar al futuro con fines meramente científicos, en la segunda Alex intenta utilizar la máquina para corregir un hecho pasado, encontrándose con que únicamente podía ver ocurrir el mismo fatal desenlace una y otra vez, pero con diferentes causas.

Continuando con las máquinas que nos llevan a través del tiempo, encontramos el famoso Delorian utilizado por Marty McFly (Michael J. Fox) en la trilogía Volver al futuro (Back to the Future,1985-1990) dirigida por Robert Zemeckis, siendo en el argumento la finalidad principal del automóvil ayudar al Dr. Emmett Brown (Christopher Lloyd) a trasladarse en el tiempo con fines de investigación. Viajando a lo largo de la trilogía tanto al pasado como al futuro, a diferencia de la cinta de Simon Wells, aquí los protagonistas sí pueden modificar los sucesos anteriores, pero ahora ocasionando graves alteraciones en el futuro poniendo en riesgo incluso su misma existencia cuando Lorraine (Lea Thompson) la futura señora McFly se enamora de su hijo que por accidente a llegado a la década de los 50s. Así todos estos “pequeños contratiempos” preocupan grandemente al Dr. Brown, quien insiste a Marty en que cualquier cambio en el pasado podría provocar prácticamente la destrucción del universo o bien dar lugar a un terrorífico porvenir.

Otra película que emplea la tecnología para el desplazamiento temporal es Rescate en el tiempo (Timeline, 2003) –basada en la novela homónima de Michael Crichton- de Richard Donner, en la cual tres arqueólogos, Marek (Gerard Butler), Kate (Frances O’Connor) y Françoise (Rossif Sutherland), acompañados por Chris (Paul Walker) y tres exmilitares, se trasladan al siglo XIV para rescatar al líder de su expedición, el Dr. Edward Johnston (Billy Connolly), que ha quedado atrapado en medio de la Guerra de los Cien Años. Para trasladarse utilizan una extraña máquina que ha inventado la compañía ITC dirigida por Robert Doniger (David Thewlis), la cual había tenido como propósito original trasladar objetos de un lugar a otro de manera instantánea, generando sin embargo un agujero de gusano que tiene un destino específico: Francia en el año 1357, descubriéndose accidentalmente un arbitrario viaje en el tiempo. Aquí, al igual que en la segunda entrega de Volver al futuro, uno de los personajes emplea un mensaje que perdura a través de los años para comunicarse con sus compañeros en el futuro, en el caso del Dr. Johnston son sus anteojos y una nota que deja en una tumba; mientras que el “Doc” Brown escribe a Marty una carta desde el viejo oeste.

Por su parte el director Terry Gilliam hace de los viajes en el tiempo una cuestión tan compleja como fascinante en su cinta 12 monos (12 Monkeys, 1995) –inspirada en el cortometraje La Jetée (1962) de Chris Marker– cuya trama gira alrededor de James Cole (Bruce Willis), un convicto a quien un grupo de científicos de un futuro post-apocalíptico envían al pasado para descubrir el origen de una epidemia que mató a la mayor parte de los seres humanos. Así, Cole es introducido en una complicada maquinaria que, tras impulsarlo por una especie de túnel, le permite viajar a través del tiempo, pero eso sí sin poder llevar con él objeto alguno, incluida la vestimenta. Sin que se hubiese perfeccionado aún el artefacto, podemos observar al protagonista errar por equivocación en diferentes décadas del siglo XX, siendo retornado por los sabios a través de un desconocido procedimiento. En esta película el juego que hacen el director y los guionistas David y Janet Peoples, logran tejer una trama en la que el espectador debe colocar toda su atención para poder seguirla. En esta cinta la coexistencia de un mismo individuo en dos “personas” diferentes de distinta edad es posible, al igual que en la segunda cinta de la trilogía dirigida por Zemeckis; sin dejar igualmente claro si el viaje en el tiempo tiene o no alguna repercusión en el futuro, Gilliam permite que sea su público quien decida el verdadero final de la historia.  

Pero todavía faltan varias cintas que revisaremos en la próxima entrega de esta columna.

Para conocer:

The Time Machine (1960): http://www.youtube.com/watch?v=A9miqKm0aB0

The Time Machine (2002): http://www.youtube.com/watch?v=Ry_s2Pk1DHI

Back to the Future (1985-1990): http://www.youtube.com/watch?v=gGeEbDTNzos

Timeline (2003): http://www.youtube.com/watch?v=kB4aG0JLzD8

12 Monkeys (1995): http://www.youtube.com/watch?v=15s4Y9ffW_o

 

FUENTES:

 “HKUST Professors Prove Single Photons Do Not Exceed the Speed of Light”. 19 de julio 2011. http://www.ust.hk

http://www.filmaffinity.com 

http://www.imdb.com   


[i] En sus investigaciones el profesor Shengwang Du demostró que no es posible, ni aun a nivel de un fotón, viajar a mayor velocidad que la de la luz. Dicho estudio fue publicado en la Physical Review Letters

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