La diva de las mil caras: Marilyn Monroe I

Boda de Norma Jeane Baker y Jim Dougherty

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

Estoy solo y no hay nadie en el espejo”.

Jorge Luis Borges

¿Qué tienen en común un obrero, un beisbolista, un dramaturgo y un presidente de los Estados Unidos?… Si una hermosa bebita a la que bautizaron como Norma Jeane Baker –algunas veces aparece también como Mortenson (¿Mortensen?) e incluso Monroe– no hubiese nacido un 1º de junio de 1926 en el Hospital General de Los Ángeles, la respuesta probablemente sería: nada. Y es que tal pequeñita creció para convertirse en la inigualable e inolvidable Marilyn Monroe, cuyo corazón fue conquistado “oficialmente” por Jim Dougherty, Joe DiMaggio, Arthur Miller y John Fitzgerald Kennedy, cuyas profesiones fueron respectivamente las que al principio se mencionan.

Tratar de dilucidar la verdad sobre Marilyn Monroe no es tarea fácil, ya que dependiendo de la pluma que relate su existencia encontraremos: idealizaciones de ella como una inocente damisela en peligro, arrastrada por una marea implacable de maldad y concupiscencia; otros la describen únicamente como el ícono sexual más famoso de toda la historia, bella, sensual, atractiva y despiadadamente encantadora; otros más la refieren como una auténtica devoradora de hombres, fría, calculadora, sumamente astuta y carente por completo de escrúpulos; algunos más la señalan como una pobre mujer atribulada por una enfermedad mental que era manipulada por todos aquellos que la rodeaban y finalmente nos topamos con una versión que la retrata como una mujer culta, inteligente, poetisa, cuyo autor favorito era nada más y nada menos que el complejísimo irlandés James Joyce (?).

Pero antes de adentrarnos en las diferentes “versiones marilynescas”, revisemos primero algunos hechos en su vida –la cual cabe destacar que era relatada por la diva con ciertas variaciones conforme pasaban los años y su fama aumentaba-. Con una madre desequilibrada y un padre “anónimo” vino al mundo la pequeña Norma Jeane, ya que Gladys Baker era una mujer que había presentado siempre severos problemas mentales que fueron enfrentados por sus maridos, habiendo sido el primero de estos un hombre llamado Jack Baker con quien engendró a dos vástagos Jack y Berenice. Hartándose de los violentos vaivenes emocionales de su mujer, Baker tomó a sus hijos y puso pies en polvorosa, siendo su lugar ocupado poco tiempo después por Edward Mortensen, con quien Gladys contrajo matrimonio en 1924, obteniéndose idénticos resultados que con el primer enlace.

Así, con la necesidad de procurarse sustento, Gladys tomó un empleo en la Consolidated Film Industries, donde conoció al atractivo Stanley Gifford, un donjuán divorciado de treinta años que no tardó en hacer de las suyas con la ex señora Baker-Mortensen, dejándola presuntamente embarazada de Norma Jeane –al menos eso creía la diva-. Sin apoyo de su madre –Della Monroe Grainger, quien también sufría de padecimientos mentales-, la perturbada mujer buscó refugio en casa de Ida y Albert Wayne Bolender, quienes comprendiendo el estado de su amiga decidieron ofrecerle todo el apoyo necesario, el cual se extendió al cuidado de la recién nacida.

Sus primeros años Norma Jeane los pasó entre la casa de los Bolender y la de su abuela; con su madre se iría tan solo después de que un cruel vecino de Ida y Albert matara de un balazo a su mascota, un perrito callejero llamado Tippy hecho que ocasionó una severa crisis nerviosa a la niña de siete años. En octubre de ese mismo año, la madre logró reunir el dinero necesario para dar el enganche de una pequeña casita, cuyos pagos fueron sufragados mediante la renta de parte del inmueble a una anciana pareja británica.

Norma crece así en un ambiente complicado, del cual escapa cada sábado cuando su madre le proporciona diez centavos que emplea para asistir a las funciones de cine en el Grauman Egyptian Theater donde observa embelesada las cintas de directores como Cecil Blount DeMille y actrices como Claudette Colbert. Mientras tanto el estado mental de su progenitora se deteriora rápidamente, de modo que tiene que ser internada en el hospital psiquiátrico de Norwalk.

No obstante, tras este incidente el matrimonio inglés la cuidó durante un año, mudándose después la chica con otra pareja de apellido Griffen, quienes se encariñaron con ella a tal grado que propusieron a Gladys la adopción. La enferma dama no quiso oír hablar del asunto y negó su consentimiento. Esta situación arrojó a su hija al orfanato Los Angeles Orphan’s Home Society, donde si bien no recibió malos tratos, tampoco logró conseguir la dosis de cariño que necesitaba. Durante su estancia en este lugar recibía con frecuencia las visitas de Grace McKee, una amiga de su madre a la que Norma llamaba “tía Grace”. Esta dama solía prometer a la chiquilla que algún día la llevaría a vivir con ella, cosa que se convirtió en un sueño para la próxima estrella de cine.

Sin embargo cuando Grace contrajo matrimonio en 1938 con Erwin Goddard tardó un poco de tiempo en decidirse a cumplir su promesa, pero lo hizo. Así Norma fue retirada del orfanatorio e inscrita en la Emerson Junior High School, la cual quedaba un poco retirada por lo que Grace hizo algunas gestiones con sus vecinos los Dougherty para que uno de los hijos, James, la llevara a la escuela.

Norma Jeane tenía entonces doce años, pero su cuerpo habíase desarrollado de tal forma que fácilmente aparentaba diecisiete, comenzando así a captar las miradas de cuanto caballero se cruzaba en su camino. Se dice que por aquellos entonces –aunque no resulta totalmente claro en las fuentes- fue violada por un esposo de su madre –pero algunos autores explican que se trató únicamente de una tentativa la cual achacan a algún pariente indeterminado-. Lo cierto es que otra mujer importante apareció en su vida cuando comenzó una amistad con una tía de Grace, Ana Lower, le dio a conocer el Cristianismo Científico, a pesar de que la religión no era un tema de interés para la jovencita.

Pero a diferencia de los temas religiosos, el cine cautivaba la imaginación de la adolescente, siendo por estas épocas Jezabel con Bette Davis y María Antonieta con Norma Schearer sus cintas favoritas. Fue viendo estos filmes donde Norma decidió que algún día se vería en la pantalla de plata.

Solitaria y triste era sin embargo la existencia de la señorita, hecho que amenazó con agravarse cuando Grace y Erwin se vieron forzados a mudarse debido al trabajo del caballero. Pensando en una solución adecuada para el “problema” de Norma, Grace tuvo la “brillante” idea de confabularse con la madre de Jim para que este contrajera nupcias con su protegida, quien a la sazón tenía dieciséis años.

Al chico le gustaba la atractiva joven, por lo que aceptó la propuesta hecha por su madre llevándose a cabo el enlace en sencilla ceremonia el 19 de mayo de 1942, teniendo el flamante novio tan solo veinte años. A Norma su tía y su suegra habían tenido a bien regalarle un librillo que hablaba sobre los deberes de una mujer en el matrimonio, aleccionándola sobre lo bien planchadas que debían estar las camisas, y lo sabrosos y baratos que debían ser los platillos que cocinaría para su “dueño” (!).

El joven matrimonio se llevaba bien, Jim procuraba a Norma y la quería; ella, aunque se aburría mortalmente teniendo por tareas únicamente la limpieza de la casa y la elaboración de alimentos, todavía no tenía los arranques de melancolía que la acompañarían en las décadas posteriores. Así James hizo todo lo posible con su sueldo de obrero –trabajo en el que tuvo por compañero a Robert Mitchum-, por trasladar a su esposa a una residencia grande, con un jardín que la alegrara. No obstante el país estaba en guerra y Dougherty sentía la necesidad de hacer algo, por lo que se enroló en el ejército partiendo con rumbo a Australia y encargando a su mujer con sus padres.

Hasta aquí termina la parte “normal” de la vida de ese ícono del siglo XX llamado Marilyn Monroe, ya que a partir de aquí su existencia se transforma en una montaña rusa, de la cual hablaremos en la próxima entrega.

 

FUENTES:

“El Cine”. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

 “Marilyn Monroe”. Colección: Los Grandes.  Aut. María Eustolia Samaniego. Grupo Editorial Tomo S.A. de C.V. México, 2005.  

“Marilyn y JFK”. Aut. François Forestier. Ed. Aguilar. México, 2010.    

 “Marilyn oculta”. Aut. Elsa Fernández Santos. 3 de octubre 2010. www.elpais.com

 “El sexo sentido de Marilyn Monroe”. Aut. Hugo Chaparro Valderrama. 4 de agosto 2012. www.elespectador.com

Una respuesta a La diva de las mil caras: Marilyn Monroe I

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