El capullo que floreció en el choque de dos civilizaciones: Tecuixpo

Palacio Toledo-Moctezuma en Cáceres.

Por: Patricia Díaz Terés

Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias, y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte”.

Louis-Antoine Caraccioli

De magníficos pero relativamente ignotos personajes se encuentran llenas las historias de todos los reinos, imperios o estados que se han conformado en este ancho mundo a través de los siglos, sin que constituya México la excepción. Así, siendo la Malinche o Malintzin el personaje mexica femenino más conocido del periodo de la Conquista, existió otra mujer que fue testigo del encuentro de las civilizaciones, al tiempo que tuvo que afrontar sus cambiantes circunstancias para poder sobrevivir. Me refiero a Tecuixpo, la hija mayor del emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin.

Tecuixpo Ixtlixóchitl (Itlaxóchitl), también conocida en la historia como Tecuichpoch o Tecuichpotzin -cuyo nombre significa Copo de Algodón-Flor Blanca o hija del señor, según las raíces etimológicas que se acepten- fue el retoño preferido de su padre, quien la había engendrado con su esposa Teyhualco –a quien encontramos también referida como Teizalco, Tezalco, Tayhualcán e incluso Miahuaxóchitl y cuyo padre se menciona tanto como Totoquihuaztli, señor de Tlacopan como Ahuitzol, lo que la convertiría en prima hermana de su marido Moctezuma-, habiéndola esta dado a luz el 11 de julio de 1509 –también se encuentra la fecha del 20 de junio del mismo año-, acontecimiento que fue acompañado con maravillosas celebraciones.

Así, perteneciendo a la clase privilegiada de la cultura mexica y teniendo como único hermano legítimo a Axayácatl, la pequeña fue educada con todo el esmero requerido, disfrutando ella grandemente las escasas ocasiones en las que le era permitido ver a su admirado progenitor. Tenía apenas diez años la pequeña Tecuixpo cuando tuvo que enfrentarse a la venida de esos extraños seres barbados que aniquilaron –directa o indirectamente- a toda su familia.

Seguramente la chiquilla vio con horror cómo los españoles apresaban a su amado padre para trasladarlo al palacio de Axayácatl –que servía por entonces como cuartel a Hernán Cortés y a donde el tlatoani pidió que lo acompañase su hija predilecta-, para enterarse luego de la terrible muerte que se le había dado al otrora monarca el 29 de junio de 1520.

Constituyendo este hecho posiblemente el primer gran golpe en la vida de Tecuichpoch, tras salvarse en la Noche Triste (30 de junio de 1520) gracias a un grupo de valientes guerreros que la rescataron, tuvo que demostrar la fortaleza que le otorgaba la sangre de Acamapichtli al ser “utilizada” por su familia para tratar de conservar el linaje y poder aztecas, legitimando por vía nupcial –aunque los matrimonios quedaron sin consumar por la escasa edad de la novia- el gobierno de su tío Cuitláhuac –quien falleció a causa de la viruela- y luego de su primo Cuauhtémoc, con quien intentó escapar del sitio de Tenochtitlán a través del lago de Texcoco el 13 de agosto de 1521, pero siendo la pareja imperial finalmente apresada por el Conquistador[i] y trasladada a su casa de Coyoacán, donde el guerrero gobernante fue torturado y después separado por la fuerza de su cónyuge para acompañar al peninsular en una fatídica expedición a Las Hibueras –Honduras-, en cuyo transcurso fue ahorcado en Campeche por Cortés bajo sospecha de traición.

Dos años tardó Cortés en regresar de la terrible caravana, encontrando a una adolescente Tecuixpo, hermosa, inteligente y piadosa, quien transformada ahora en Isabel de Moctezuma ayudaba cuanto podía a los misioneros franciscanos en la tarea de evangelizar a su pueblo y proporcionarle condiciones de vida más dignas.

Habiéndole encargado Moctezuma a Hernán el especial cuidado de cuatro de sus hijas: Doña Ana, doña María, doña Mariana y la propia Isabel, este le procuró a Copo de Algodón además de un esposo adecuado en la persona de su capitán Alonso de Grado -quien había sido nombrado visitador general de la Nueva España- a quien desposó el 27 de junio de 1526, el pueblo de Tacuba –con 1240 casas y varios miles de vasallos indígenas- en encomienda perpetua.

Tan solo unos meses habían pasado desde los esponsales cuando Alonso falleció, hecho que llevó a Isabel de nuevo a casa de Cortés, en donde este descubrió en la recién llegada a una adorable y joven mujer de profundos ojos negros, a la cual convirtió –no se sabe con certeza si con o sin el consentimiento de la dama- en su concubina, engendrando la pareja un hijo. Tan escandalosa situación tuvo que ser remediada por el libertino español casando a su anterior amante con otro de sus capitanes, Pedro Gallego de Andrada (o Andrade), quien si bien no se distinguía por su valentía o habilidad en el campo de batalla, sí era un buen hombre.

Pedro atestiguó entonces el nacimiento de Leonor, la hija ilegítima de su mujer y Cortés. Una característica particular de este hecho es que la madre nunca reconoció a la niña como suya, hecho que lleva a pensar que su concepción había sido forzada por el varón europeo; no obstante, el padre de la criatura decidió encargarla a su primo Juan Altamirano, quien cuidó de ella hasta que la señorita encontró un esposo conveniente.

Tiempo después Doña Isabel encontró felicidad en la maternidad al nacer su hijo Juan Gallego de Andrada Moctezuma, pero fue visitada nuevamente por el infortunio cuando un fatal y desconocido acontecimiento se llevó a su marido al otro mundo alrededor de 1531. Para este tiempo nuestra valiente fémina había ya aprendido el tipo de hombre que necesitaba a su lado. Dispuesta a pelear por la herencia de su padre, decidió contraer nuevo matrimonio en 1532 con Juan Cano de Saavedra, hidalgo extremeño originario de la ciudad de Cáceres y poco amigo de Cortés, que tenía un carácter enérgico y activo el cual era acompañado de una inteligencia vivaz, un espíritu cultivado y una ambición razonable. Juntos formaron así una familia con cinco vástagos: Juan, Pedro, Gonzalo, Isabel y Catalina Cano de MoctezumaJuan se convirtió en destacado personaje al casarse en España con Doña Elvira de Toledo, dejando como legado el Palacio de Toledo y Moctezuma en Cáceres-.

Feliz matrimonio constituyeron entonces Isabel y Juan ya que sus propósitos eran iguales. Haciendo el esposo cuanto podía por su amada, viajó incluso a España en 1542 para interceder ante la corte española para que le fuesen restituidos sus bienes a Isabel. Así, sorteando toda clase de obstáculos -incluidas las intrigas urdidas por los medios hermanos de Tecuixpo, Don Martín Nezahualtecolotl, Don pedro de Moctezuma Tlacahuepantli, Doña Leonor y Doña María de Moctezuma-, los Cano de Moctezuma lograron que se reconociese formalmente a Isabel como heredera legítima del emperador mexica –aunque hubo un tiempo en que la dama fue despojada de sus propiedades, que le fueron restituidos en corto plazo- en 1556, aunque la Real Audiencia decretó la imposibilidad de llevar a cabo la devolución práctica de los bienes debido a que estos habían pasado ya a otras manos.

Mujer de gran corazón, Doña Isabel de Moctezuma dedicó su vida a auxiliar a su pueblo a través de la gestión de hospitales, escuelas y otras ayudas –intervino incluso en la creación de la Universidad- ante las autoridades españolas; asimismo, permaneciendo iletrada hasta el día de su muerte el 9 de diciembre de 1550 (según el Archivo General de Indias[ii]) –existe otro registro que la sitúa el 8 de abril de 1551– fue incapaz de firmar su generoso testamento en el cual liberó a todos los siervos indígenas de su encomienda, a la vez que repartió el resto de su fortuna entre sus hijos –ignorando sin embargo a la hija de Cortés-. Sus restos mortales descansaron en la iglesia de San Agustín hasta que un incendio acabó con el convento en 1678, desconociéndose hasta la fecha el sitio final de descanso de Tecuixpo Ixtlixóchitl.

*Este artículo lo dedico con toda humildad, respeto, admiración y amor a mi padre, Don Manuel Díaz Cid, quien además de haberme dado junto con todo su cariño, el inigualable regalo del gusto por la lectura, hace poco me obsequió el libro “Las Revoltosas” (Ed. Selector, 2010), en cuyo cuento “Los puntos rojos” de Erma Cárdenas,  conocí la fascinante figura de Tecuixpo.

 

FUENTES:

“La alfabetización familiar y la diversidad cultural en las Indias Occidentales”. Aut. Iciar Alonso Araguás y Nuria Rodríguez Manso. Universidad de Salamanca. En el libro “Familia, educación y diversidad cultural. Antropología en Castilla y León e Iberoamérica VI”. Ángel B. Espina Barrio (Ed.) Ediciones Universidad de Salamanca. España, 2004.  

“Los Brizuela condes de Fuenrubia y familias enlazadas”. Aut. Fernando de Alós y Dolores Duque de Estrada. Ed. Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Madrid, España 2009. 

 “Testamento de Isabel Moctezuma”. Aut. Raquel Sagaón Infante. Anuario Mexicano de Historia del Derecho no. 10. 1998.

 “Tecuixpo”. Aut. Bertha Balestra. Toluca portal cultura y deporte. 21 enero 2008. 

“¿Quién es Tecuixpo?”. Aut. María García Esperón. 22 de febrero 2010. http://mx.globedia.com

“Tecuichpo-Isabel Moctezuma”. Aut. Maru Herrera. http://palabradeclio.blogspot.mx. 30 agosto 2011. 

“Doña Isabel de Moctezuma: the emperor’s favourite daughter?”. Aut. Anastasia Kalyuta. http://www.mexicolore.co.uk

“Un encuentro de dos culturas: Tecuixpo”. Aut. Abraham Díaz. Canal 22 Noticias. 

 

 

 


[i] Sobrenombre con el que se conoce también a Hernán Cortés.

[ii] “La alfabetización familiar y la diversidad cultural en las Indias Occidentales” por Iciar Alonso Araguás y Nuria Rodríguez Manso. Universidad de Salamanca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: