Macabra locura: Aleister Crowley IV

Aleister Crowley

Parte IV

Por: Patricia Díaz Terés

“El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freír un huevo”.

Sir Francis Bacon

 De verdades e ilusiones está compuesta muchas veces la reputación de un hombre, pero cuando este se hace ver como la encarnación misma de la Bestia que aparece en el Apocalipsis y firma sus cartas con un “decorativo” 666 podríamos pensar, no sin razón, que la maléfica fama de tal individuo era más de índole imaginativa que real.

Aleister Crowley era ciertamente un ser despiadado, pero más allá de su intervención en místicos rituales en los que convocaba a las fuerzas del Averno, lo verdaderamente aterrador de este individuo era su desmedido egoísmo, con el cual destruyó la vida de muchos que llegaron a admirarlo e incluso a amarlo. Habiéndose ya dado cuenta de ello –aunque demasiado tarde- su primera esposa Rose Kelly, el segundo en percatarse fue el querido discípulo de Perdurabo[i], Victor Neuburg quien huyó despavorido cuando su otrora maestro retornó a Inglaterra en 1919 tras una larga estancia en los Estados Unidos; sin embargo, para esta época Crowley había ya encontrado a su siguiente “víctima”, Leah Hirsig a quien le fue concedido el título de Babuino de Toth y con quien engendró una hija a la que llamaron Anne Leah y todos conocían como Pouppé.

Leah resultó para Aleister una invaluable ayuda en su intención de cumplir su destino que consistía en llevar a la humanidad hacia una nueva era. Para tal efecto la estrambótica pareja, junto con “simpática” mascota de nombre “Satán”, erigió la Abadía del Haz lo que Quieras, ubicada en Cefalú, Sicilia, y cuyo rimbombante apelativo no correspondía en absoluto con las condiciones del edificio, el cual era poco más que un cuchitril sin servicios sanitarios -características que llegaron a cobrar la vida de uno de los fieles alumnos de la Bestia, Frederick Charles Loveday, conocido como Raoul-, ya que no había agua corriente, a la vez que todos se paseaban de un lado para otro, ya fuese con o sin ropa encima, tratando de alcanzar magníficos trances místicos que más bien eran espléndidos “viajes” ocasionados por las numerosas y variadísimas drogas de que disponían en el pretendido templo.

Ahora bien, Crowley era patológicamente incapaz de ser fiel a nadie, de modo que en muchas ocasiones colocó a Alostrael[ii] en situaciones complejas. Sabiendo ella la calaña de su adorado amante, no solían molestarle en demasía las conquistas en las que se involucraba; sin embargo, el colmo del descaro llegó cuando Aleister tuvo a bien entablar romántica relación con la niñera de Pouppé, Ninette Shumway, también conocida como Cypris. La “estabilidad” se quebró con la muerte de la pequeña –el 14 de octubre 1920-, hecho que le provocó a Hirsig un aborto. De esta manera y como cabía esperar, la pérdida prácticamente simultánea de sus dos hijos desequilibró a la dama atrapándola en un estado de depresión y desesperación, el cual no causaba demasiada preocupación al ilustre Maestro Thérion[iii].

Para 1921 Aleister Crowley era un hombre con una fama atroz, adicto a muchas drogas –consumía éter, hachís, opio, morfina, cocaína y heroína (particularmente esta última), sin contar las grandes cantidades de mezcal que bebía- y perdido en la miseria, ya que había derrochado la fortuna que le había heredado su madre. Viéndose en complicada situación trató de sacar provecho de la moderada habilidad como escritor que tenía, ofreciéndole al editor William Collins un libro titulado The Diary of a Drug Fiend, para cuya ejecución recibió ayuda de la atribulada Leah. No obstante, el escrito no fue recibido como seguramente había imaginado su autor, es decir por masas vociferantes que clamarían por un trozo de su sabiduría, sino que fue más bien ignorado por el público.

Al año siguiente conoció a Raoul Loveday a quien logró embaucar como había hecho antes con Victor Neuburg, no así a su esposa Betty May a quien la parafernalia de la Abadía del Haz lo que Quieras -en donde las mujeres iban con el cabello teñido de rojo o rubio mientras que los varones lucían la cabeza afeitada, portando tanto unas como otros una holgada túnica- no impresionaba en absoluto, llegando a odiar en tal medida a Crowley que cuando las imprudencias de su marido en su afán por seguir al satanista le provocaron la muerte –ocasionada por un ataque cardiaco posiblemente consecuencia de una severa infección estomacal-, la dama se dirigió de inmediato con la prensa británica para denunciar las indecibles depravaciones que se vivían en el mugriento santuario del “Mago de la Perversidad”[iv], acusándolo de llevar a cabo violaciones rituales.

Además el mismo año de la muerte de Loveday Italia vio partir a Crowley y a Hirsig cuando Benito Mussolini llegó al poder y prohibió las sociedades secretas, incluyendo a la A.A. La pareja se trasladó entonces a Túnez en donde nuevamente los sueños megalómanos de Aleister le hicieron concebir un plan para restablecer su abadía en una isla –en la que él sería amo y señor- que sería accesible únicamente por mar o aire, y en cuya comunidad únicamente recibiría de buen grado a aquellos individuos que tuviesen abundantes recursos económicos, físicos o místicos. Lejos de cumplir tal ambición lo que hizo fue abandonar a Leah a su suerte en un hotelucho mientras él se acomodaba en el exclusivo Tunisia Palace, en donde gracias a las generosas e ingenuas donaciones de sus seguidores pudo darse vida de rey, evaluando incluso la posibilidad de mandar a hacer la Joya de la Orden, un anillo con una portentosa gema. Más aún, el hombre tuvo la osadía de trasladarse a París abandonando en África a su Mujer Escarlata (Leah) que a la sazón estaba acompañada por otro discípulo de Crowley, Norman Mudd quien estaba perdidamente enamorado de la chica.

Mudd se atrevió a comunicar a su maestro su intención de casarse con Alostrael –probablemente por la forma como Crowley trataba a Hirsig– a lo cual el egoísta individuo respondió que más que planes de matrimonio lo que debía hacer el muchacho era adquirir un cuantioso seguro de vida para posteriormente suicidarse, habiendo predispuesto antes el legado del dinero al jefe de la Astrum Argentinum (!). Continuando con este egocentrista impulso abandonó definitivamente a Leah –quien acabó prostituyéndose en las calles de París para conseguir algo de dinero y poder sobrevivir- y se fue con Dorothy Olsen en 1924, a quien designó como Astrid y con quien no se entendió del todo ya que la ilusa mujer le exigía a la Bestia abandonara a todas sus amantes.

Para 1923 Mudd se dio cuenta de la verdadera esencia de su antiguo maestro, a quien acabó por llamar “un cobarde y un falsario [que] deja a los demás el trabajo sucio”; y en 1925 Crowley recibió a Thomas Driberg un discípulo que resultó demasiado rebelde y fue sustituido por Gerald Joseph Yorke en 1928 quien contaba además de una gran habilidad de raciocinio –que rápidamente lo llevó a descubrir las tretas de Aleister– una nutrida cuenta de banco, parte de la cual puso a disposición de el Maestro Thérion. De igual manera Dorothy fue remplazada por Kasimira Bass y luego por María Teresa Ferrari de Miramar, con quien contrajo matrimonio -16 de agosto 1929- y compartió la suerte de ser designados personae non gratae en Francia, junto con un nuevo aprendiz, Israel Regardie. Solamente un año había pasado cuando el mago abandonó a Ferrari –que acabó internada en un hospital psiquiátrico- por una chiquilla de 19 años llamada Hanni Larissa Jaeger a quien cariñosamente llamaba El Monstruo (!) y a quien rechazó a su vez para involucrarse con Bertha Busch.

Finalmente, abatido por la enfermedad y despreciado por casi todos los que lo conocían –excepto por Kathleen y Vernon Symonds en cuya casa vivió hasta su muerte, y unos cuantos seguidores incondicionales-, aquel que incluso ha sido responsabilizado por la muerte de varios de los integrantes de la expedición que abrió la tumba de Tutankhamón[v], murió el 1 de diciembre de 1947 a los 72 años para ser incinerado tras una ceremonia fúnebre bastante normal, dejando tras de sí una serie de vidas destruidas, almas atribuladas e innumerables estafados.

 

FUENTE:

“La gran bestia”. Aut. John Symonds. Ed. Siruela. Madrid, 1990.

Devil’s Disciple”. Aut. Glenys Roberts. Daily Mail. 5 de diciembre 1998. 

Where six deaths attributed to the Curse of Tutankhamon actually muders by archsatanist Aleister Crowley?”. www.dailymail.co.uk. 9 noviembre 2011.

The Last Days of Aleister Crowley. The Great Beast at Hastings”. Aut. Rodney Davies. www.21stcenturyradio.com

 

 


[i] Nombre con el que se conoce a Aleister Crowley.

[ii] Nombre mágico de Leah Hirsig.

[iii] Nombre con el que se conocía a Crowley.

[iv] Nombre con el que ya entonces se conocía a Crowley en la prensa británica.

[v] Fue el historiador Mark Beynon quien lanzó la hipótesis de que Aleister Crowley pudo haber sido responsable por la muerte de seis miembros de la expedición entre los que se encontrarían el capitán Richard Bethell, Lord Westbury y Sir Ernest Budge. (“Where six deaths attributed to the Curse of Tutankhamon actually murders by archsatanist Aleister Crowley?”. http://www.dailymail.co.uk).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: