Entre la pasión y las letras: Mary Shelley I

Mary Wollstonecraft Godwin

Mary Wollstonecraft Godwin

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

La juventud tiene el temperamento vivo y el juicio débil”.

Homero

Producto del azar es muchas veces la popularidad de un escritor. Ya sea por haber tenido una epifanía que les revela una historia magnífica o por meros caprichos del destino, algunos escritores logran pasar a los registros históricos gracias a una obra determinada que no necesariamente es la mejor o la más concienzuda de su haber, como es el caso de Mary Shelley, quien es identificada hasta nuestros días por ser la autora de uno de los relatos de terror más famosos: Frankenstein.

Cuando William Godwin sostuvo por primera vez en sus brazos a su hija Mary Wollstonecraft Godwin, nunca hubiese imaginado que el nombre de aquella bebita sería conocido y celebrado a lo largo y ancho del orbe en la centuria venidera. El mencionado caballero era a finales del siglo XVIII un respetado escritor, filósofo radical inclinado por el anarquismo, librepensador por excelencia y autor entre otras cosas del tratado An Enquiry Concerning Political Justice and its Influence on Modern Morals and Manners[i] (1793) y algunas novelas como St. Leon: A Tale of the Sixteenth Century[ii] (1797) o Things as They Are; or The Adventures of Caleb Williams[iii] (1794); quien habíase casado con una dama de pensamiento progresista que defendía desde la trinchera literaria los derechos de la mujer, Mary Wollstonecraft, y que a su vez había escrito Vindication of the Rights of Woman[iv] (1792) y Education of Daughters[v] (1787).

El matrimonio formado por tan ilustrados personajes estaba conformado pues por dos individuos que, habiendo manifestado no creer en la unión conyugal, establecieron sagrado enlace cuando descubrieron que la joven se encontraba en estado de buena esperanza, en la capilla de St. Pancras, con la finalidad de evitar a Mary una situación similar a la que había enfrentado con el infame Gilbert Imlay, de quien ella había estado perdidamente enamorada, pero que a final de cuentas la abandonó cruelmente cuando ella quedó embarazada de su hija Fanny Imlay, sin haberse establecido entre ellos unión religiosa o legal.

Fue así como el 30 de agosto de 1797, en el condado de Somerset, llegó al mundo la mujer cuya imaginación aterraría a muchos lectores decimonónicos, y cuya vida estuvo marcada por la tragedia desde su inicio, pues su madre falleció once días después de nacida la niña, a causa de una infección ocasionada por la falta de limpieza del pretendido galeno que la atendió durante el parto.

Duro golpe sufrió entonces William Godwin, quien optó insensatamente por achacar a su pequeña la muerte de su amada esposa -a quien hizo un “homenaje” al escribir Memoirs of the Author of A Vindication of the Rights of Woman[vi] (1798), libro en que describía que la difunta escritora había tratado de suicidarse y que su hija Fanny era en realidad ilegítima, lo cual provocó el escándalo en la sociedad británica de la época, asociándose el nombre de Mary Wollstonecraft con la inmoralidad-.

Tras cuatro años de vivir en soledad con Fanny y Mary, William pensó que sería prudente contraer nupcias nuevamente, eligiendo para tal fin a la viuda Mary Jane Vial Clairmont, quien tenía dos hijos, Charles y Jane, llevándose a  cabo la ceremonia el 21 de diciembre de 1801.

Poca simpatía surgió entre Mary Godwin y su madrastra, pues la recién llegada dama detestaba ver a la chiquilla siempre con un libro en la mano y sus pensamientos en mundos más agradables; no obstante al parecer Mr. Godwin quería razonablemente a su nueva mujer, engendrando la pareja a William Godwin Jr., quien nació el 28 de marzo de 1803 –para celebrar el segundo año del pequeño, Godwin inauguró una librería de corte juvenil a la que llamó J.J. Godwin & Co.-.

Mary pasó pues una niñez poco feliz, ya que se encontraba sometida a la constante crítica de Mary Jane y los inacabables reproches tácitos de su progenitor, quien desoyendo los consejos de la finada Wollstonecraft, no le proporcionó a su hija la educación debida, por lo que la chiquilla adquirió los conocimientos por su cuenta, demostrando además tener una viva inteligencia al despertarse desde muy temprano en ella el afán por escribir, colaborando activamente a sus escasos once años en la realización del libro Mounseer Nongtongpow; or The Discoveries of John Bull on a trip to Paris[vii], que fue publicado en 1808 por la editorial de su padre.

En 1812 Mary fue liberada de sus domésticas cadenas y enviada a Dundee, Escocia, donde se instalaría en casa de un amigo William Godwin, William Baxter, cuya hija más pequeña, Isabel, pronto se hizo íntima amiga de la señorita Godwin. Así, siendo una adolescente impresionable de tan solo quince primaveras, durante un viaje a Londres ese mismo año conoció al célebre poeta Percy Bysshe Shelley, quien a la sazón estaba casado con Harriet Westbook -la hija de un posadero con quien él había huido a la edad de diecinueve años-.

Casi dos años pasaron para que Mary y Percy volviesen a encontrarse y, como dijo el gran filósofo Aristótelesla juventud se engaña fácilmente porque la esperanza hace presa en ella”, pues la   doncella depositó sus sueños en un hombre nada confiable, quien habíale declarado una desenfrenada pasión amenazándola presuntamente con suicidarse si ella no correspondía a tan ardiente afecto. Mary cayó pues en la trampa y se fugó con Shelley en julio de 1814, abandonando a su vez el poeta a una Harriet embarazada de cinco meses. Partieron entonces los amantes en compañía de Jane Clairmont -quien cambió su nombre por el de Claire– con rumbo al continente, estableciéndose un tiempo en Francia y viajando posteriormente a Suiza, Alemania y Holanda, viéndose obligados a regresar a suelo británico debido a la falta de solvencia económica.

Establecióse entonces el trío en el número 2 de Nelson Square en Blackfriars Road, ante la atónita mirada de la familia Godwin, cuyo jefe canceló toda relación con su impetuosa hija tras el escándalo suscitado por su relación con un hombre que no gozaba de la condición de la soltería –la aventura le costó también a Mary la amistad con Isabel, ya que el marido de esta consideraba inapropiado mantener un lazo de cualquier naturaleza con una mujer tan casquivana-.

No obstante, al parecer a Shelley resultábale ajeno el concepto de fidelidad, pues al poco se involucró en una relación nada menos que con Claire Clairmont, tratando de distraer a Mary con la presencia de su amigo de Oxford, Thomas Jefferson Hogg, quien perdió de inmediato la cabeza por la señorita Godwin declarándole así su amor animado por el propio Percy. Se dice aquí que a Mary el joven no le disgustaba, pero que no pudo sin embargo corresponder a su amor puesto que ya se encontraba embarazada de su amante poeta.

Nació entonces prematuramente la pequeña Clara el 22 de febrero de 1815, falleciendo el 6 de marzo del mismo año, hecho que causó una profunda pena a la escritora, que a su vez tenía que lidiar con el hecho de que su “flamante caballero” tenía un hijo recién nacido con su legítima esposa. Con grandes problemas económicos y acosado sin descanso por sus acreedores Percy Shelley se tuvo que esconder, alejándose entonces de Mary, ya que su padre, Sir Timothy Shelley, tampoco lo apoyaba demasiado en este sentido pues hallábase del todo decepcionado por la disoluta conducta de su hijo.

Con grandes esfuerzos el trío superó las dificultades financieras, haciendo en 1816 su aparición en este círculo el legendario Lord Byron, quien había tomado a la irreflexiva Claire como amante. Muchas penas le esperarían todavía a Mary Shelley, pero de todo ello hablaremos con más detenimiento en la próxima entrega de esta columna.

FUENTES:

“Frankenstein. La fantasía de Mary W. Shelley”. Aut. Mar Abella. Revista Historia y vida no. 389.

“Mary W. Shelley; o la mujer que fabricó al monstruo”. Aut. Denis Montejo. www.pasadizo.com

 “Mary Shelley”. www.ccgediciones.com

“Women and Empire – Mary Shelley”. Aut. Allegra Geller. Abril 2012. http://britishscholar.org


[i] Conocida en español con el título abreviado de Justicia política.

[ii] St. Leon: Una historia del siglo dieciséis.

[iii] Las cosas como son; o Las aventuras de Caleb Williams.

[iv] Vindicación de los derechos de la mujer.

[v] Reflexiones sobre la educación de las hijas.

[vi] Memorias de la autora de la Vindicación de los derechos de la mujer.

[vii] Mounseer Nongtongpow; o Los descubrimientos de John Bull en un viaje a París.

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