Entre la pasión y las letras: Mary Shelley III

Mary Wollstonecraft Godwin

Mary Shelley

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

Ordinariamente las dichas han venido sin desearse; ordinariamente, las desgracias han sucedido sin temerse”.

Francisco de Quevedo

Muy joven era Mary Shelley cuando escribió la obra que la colocó entre las celebridades literarias que son conocidas hasta el día de hoy, siendo tal historia el resultado de un reto lanzado por el legendario poeta Lord Byron en una lluviosa, y tal vez aburrida, tarde de verano.

Nunca se imaginó la chica de diecinueve años que el terrorífico relato que tal día escribiese, llamado Frankenstein o el moderno Prometeo, seguiría siendo vigente más de un siglo después, cautivando la imaginación de niños y adultos. Pero en muchos sentidos, la propia existencia de Shelley resultó mucho más escabrosa que aquella historia surgida de sus sueños.

Para 1822, Mary había ya tenido que soportar la muerte de cuatro hijos, Clara, Clara Everina, William y un pequeño nonato cuyo malogrado alumbramiento había tenido lugar más o menos en junio de tal año –salvándola de la muerte su indiferente cónyuge, al atenderla cuando se estaba desangrando-, hallándose la dama para el mes de julio en una profunda depresión que acompañaba a un precario estado de salud física, siendo aquella la condición que le impidiese acompañar a su marido, Percy Shelley y a su amigo Edward Williams, en una travesía marítima a bordo del Don Juan en el golfo de Spezia.

Un tanto inquieta vio entonces la melancólica literata cómo su esposo abandonaba la Villa Magni en San Terenzo y abordaba el navío, sin imaginarse entonces que poco después una terrible tormenta atraparía a la embarcación en altamar provocando la muerte de los dos caballeros, aterrorizando incomparablemente la desaparición a la dama -de acuerdo con las palabras de George Byron-, ya que los cuerpos sin vida fueron hallados más de dos semanas después, el 18 de julio.

Abatida y en compañía de sus más allegados amigos, Mary le dio el último adiós a su escritor bienamado el 14 de agosto, día en que fue incinerado en Via Reggio, encontrándose entonces la viuda con otra desagradable sorpresa, ya que siendo su intención que las cenizas del difunto fuesen enterradas junto a su hijo William, descubrieron en la tumba del niño los huesos de un adulto, por lo que ella decidió trasladar los restos mortales de su marido a un cementerio protestante en Roma.

Gran soledad tuvo que haber sufrido entonces nuestra protagonista, haciéndole sin embargo frente con valentía, pues aún tenía que velar por su hijo Percy Florence. Por él, Shelley, de tan solo 24 años, se volcó en la escritura por encargo, lo cual le permitía ganar lo suficiente como para poder mantenerse. Asimismo pudo ver publicada, en febrero de 1823, su obra Valperga o la vida y aventuras de Castruccio, príncipe de Lucca, tras lo cual decidió volver a su tierra natal.

Acompañada de su pequeño, llegó a tierras británicas, donde no cejó en sus intentos por obtener de su suegro una pensión, que le ayudase a dar una educación adecuada al pequeño Percy Florence, logrando finalmente que Sir Timothy Shelley le concediera cien libras al año.

Pero Mary no podía olvidar a su perdido poeta, por lo que decidió publicar los Poemas póstumos de Percy Bysshe Shelley (1824), en el cual incluyó gran cantidad de las obras inéditas del bardo, provocando esto la ira del noble padre de este, obligando entonces Sir Timothy a la viuda a prometer que abandonaría cualquier intento ulterior de publicar las obras de su libertino hijo, so pena de perder la pensión asignada a Percy Florence, ante lo cual la fémina se vio obligada a ceder.

Dedicóse entonces la autora de Frankenstein a estructurar y escribir diversas obras, a la vez que encontró nuevas y reconfortantes amistades, como la que estableció en 1825 con Mary Diana Dods, quien publicaba con el nombre de David Lindsay. De igual manera, siendo una chica bella e inteligente, todavía despertó varias pasiones, estando entre sus enamorados el actor, autor y director teatral John Howard Payne, quien llegó a proponerle matrimonio, declinando ella el ofrecimiento. Se dice también que conquistó el corazón de Washington Irving, autor –entre otras cosas- del célebre cuento La leyenda de Sleepy Hollow -aunque sobre esta historia, circula una versión en la que se indica que era realmente la señora quien estaba encandilada con el autor, y que si este hubiese correspondido a su afecto, habrían tal vez contraído matrimonio-.

El 23 de enero de 1826 se publicó la siguiente novela de Mary Shelley, El último hombre, en la cual plantea un mundo futurista con una perspectiva más bien pesimista. Por otra parte, en septiembre de aquel mismo año, su hijo Percy Florence se convirtió en el heredero legítimo del título nobiliario y las tierras del ilustre Sir Timothy Shelley, cuando el hijo de Harriet y Percy, Charles, falleció el 14 de septiembre.

Además, queriendo hacer de su vástago un caballero respetable, Mary lo inscribió en 1828 en la Edward Slater’s Gentlemen’s Academy en Kensington, aprovechando ella su nueva libertad para viajar a Francia, en donde conoció al arqueólogo y escritor Prosper Mérimêe[1] y al general La Fayette[2], acarreándole su estancia un contagio de viruela que la forzó a retornar pronto a Inglaterra y alojarse en casa de unos amigos, los Robinson, durante un año.

Con su salud bastante afectada por el ataque de la insidiosa enfermedad, publicó en los años sucesivos algunos títulos más como El destino de Perkin Warbeck (1830), Lodore (1835) y Falkner (1837), junto con un libro de viajes titulado Paseos por Alemania e Italia (1844), escribiendo a la par diversos artículos para la Lardner’s Cabinet Cyclopedia. Todo ello le proporcionó el dinero suficiente para vivir de manera más o menos holgada, con lo cual echó por tierra el mito de que una autora no podía subsistir gracias únicamente a su talento.

En 1836, Percy Florence fue retirado por su madre de la escuela y asignado a un tutor particular, para que al año siguiente se incorporase al muy prestigiado Trinity College de Cambridge. Por otro lado y después de mucha insistencia, Mary logró que su estricto suegro le concediese su venia para publicar los poemas del finado Percy Shelley, editando la viuda un libro que incluía varias notas biográficas de su autoría, y que vio la luz en 1839 con el nombre de Obras poéticas[3], siendo el volumen dedicado al único hijo sobreviviente de la pareja.

Pasaron algunos años y en 1844, Percy Florence pudo asumir el título nobiliario que le correspondía y tomar posesión de su herencia, cuando su abuelo Sir Timothy falleció el 24 de abril, contrayendo entonces matrimonio el joven, cuatro años más tarde, con una damisela de nombre Jane St. John. Tomando en cuenta los constantes esfuerzos y sacrificios de su madre, Percy la llevó a vivir con ellos a su nueva casa en Field Place.

Agotada por las secuelas de la viruela, Mary abandonó poco a poco su pasión literaria, encontrándose constantemente demasiado cansada como para tomar la pluma, por lo que tuvo que conformarse con recrearse en sus recuerdos, prefiriendo para ello felices memorias de tiempos compartidos con amigos, y no los tristes acontecimientos que también marcaron su existencia.

Falleció entonces nuestra valerosa y apasionada Mary Shelley el 1 de febrero de 1851 dejando como legado no solo su famosísimo libro de horror –del cual regaló una copia a Lord Byron, misma que fue encontrada recientemente en la biblioteca del economista inglés Lord Jay-, sino ediciones de buenas novelas, relatos de viajes y decentes ediciones de los escritos de su controversial marido.

FUENTES:

“Frankenstein. La fantasía de Mary W. Shelley”. Aut. Mar Abella. Revista Historia y vida no. 389.

“Mary W. Shelley; o la mujer que fabricó al monstruo”. Aut. Denis Montejo. www.pasadizo.com

 “Mary Shelley”. www.ccgediciones.com

“Women and Empire – Mary Shelley”. Aut. Allegra Geller. Abril 2012. http://britishscholar.org

“Lake Geneva as Shelley and Byron Knew It”. Aut. Tony Perrottet. Mayo 2011. www.nytimes.com

 “Discovered: Lord Byron’s Copy of Frankenstein, With Love From Mary Shelley.” Huffington Post. Junio 2012.


[1] Autor de la novela corta Carmen (1845) en la cual George Bizet basó su ópera homónima.

[2] General en la Guerra de Independencia Norteamericana y actor importante en la Revolución Francesa.

[3] Poetical Words of Percy Bysshe Shelley.

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