Ojo por ojo, héroe o asesino: Gerónimo II

Gerónimo

Gerónimo

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

Una persona que quiere venganza guarda todas sus heridas abiertas”.

Francis Barón de Verulam Bacon

A veces, los golpes que la vida propina a los hombres son de tal magnitud, que crean en el alma del individuo profundas heridas que solo pueden enfrentarse con los extremos del perdón o la venganza. Así, mientras aquellos que optan por lo primero alcanzan la paz, los segundos arrastran su dolor durante largos periodos o en ocasiones, por el resto de sus vidas.

Cuando las tropas mexicanas asesinaron a la familia de Gerónimo, tales soldados no pudieron imaginar que estaban desencadenando una furia inconmensurable, que únicamente generaría una mayor cantidad de muertes en ambos bandos, ya que Go-Hhla-Ye[i] y sus compañeros realizaron diversas campañas en las que el robo y la sangre derramada eran elementos comunes.

Aun cuando los compañeros apaches del guerrero podían llegar a imaginar la tristeza que embargaba el corazón de Gerónimo al haber perdido a su amadísima Alope y a sus pequeños, no todos veían con buenos ojos las acciones del joven, por lo que en diversas oportunidades lo conminaron para eliminar la violencia, consejos a los que aquel atendió con oídos sordos.

No obstante Go-Hhla-Ye no puede calificarse como un personaje irracional, por lo que quiso dar una oportunidad a los blancos (norteamericanos) cuando se topó con ellos por primera vez por ahí del año 1861, momento en que inició con ellos algunos intercambios de productos. Pero nuevamente la traición se hizo presente, aunque esta vez en la persona del teniente George Nicholas Bascom, quien acusó al compañero y amigo de Gerónimo, el jefe Cochise[ii], por el presunto rapto de un pequeño blanco y el robo de ganado. El líder de los chokonen ciertamente había abierto sus puertas a un niño, pero este era hijo de una india y un blanco de apellido Ward, quien golpeaba al chiquillo. Huyendo de su agresivo progenitor, el chico buscó y encontró refugio con la tribu de su madre.

La verdad fue exhibida ante Bascom, quien decidió erigirse como juez absoluto del caso, dictaminando que Cochise era culpable, procediendo al arresto tanto de este como de sus acompañantes. Rápido de pensamiento, el jefe indio rasgó con su cuchillo de caza la tienda del teniente y escapó, dejando sin embargo atrás a sus amigos. Teniendo la lealtad en gran estima y sin ser un asesino despiadado, Cochise trató de hacer un canje de cautivos, que fue orgullosa e imprudentemente rechazado por el militar, quien únicamente provocó con ello la muerte de sus hombres. Haciéndose presente nuevamente el espíritu de la venganza, Bascom eliminó también a sus prisioneros, suscitándose entonces una violenta guerra a la cual pronto se unieron los chiricahuas –cuyo jefe, Mangas Colorado fue asesinado en 1863-.

Para 1871 el gobierno de los Estados Unidos deseaba tranquilizar la situación con los indios, en este caso con los apaches en Nuevo México y Arizona, estableciendo un sistema de “reservaciones”, es decir espacios previamente designados, a los cuales debían trasladarse las diversas tribus tras abandonar su hogar. Cochise había sido víctima de una nueva y sangrienta vileza, tras la matanza de cien mujeres y niños indios afuera del fuerte dirigido por el teniente Royal E. Whitman, por lo que se sentía francamente inclinado a bloquear cualquier negociación posterior con los blancos.

Habiendo llegado el problema a las más altas esferas del gobierno norteamericano, Ulysses S. Grant dio la orden de que tanto el ejército como la Oficina de Asuntos Indios debían lograr el entendimiento con los indios. La titánica tarea fue pues encomendada al general George R. Crook –conocido también como Nantan Lupan (Lobo Gris)-, quien de inmediato se trasladó hacia el territorio afectado con la intención de parlamentar con Cochise, que a la sazón se encontraba en México. Finalmente los dos líderes lograron un convenio, según el cual los indios accedieron a establecerse en las reservaciones, pasando así las tribus por Almasa, Tularosa y San Carlos. Sin haberse logrado una continuidad, los chiricahuas optaron por huir hacia México, posicionándose en las montañas de Candelaria, aliándose con los mescaleros y su líder Vittorio (o Victorio).

Y fue justamente con Victorio con quien Gerónimo se alió para llevar a cabo sus correrías en territorio mexicano, dando una brutal muestra de sus capacidades en El Carrizal en 1879, hecho que llevó a Joaquín Terrazas y Quezada “el azote de los indios” a perseguir sin tregua a los apaches rebeldes. Tras la muerte de Victorio (1880), fueron Go-Hhla-Ye y Jhú quienes tomaron el liderazgo, asolando el norte de Chihuahua durante 1881. En septiembre de tal año, el militar mexicano citó a los apaches para una conferencia de paz en Casas Grandes, justo en el momento en que los líderes indios fueron informados de la intención de Crook para colocar a sus pueblos en las reservaciones.

Inflamándose en ellos el indómito espíritu de sus antepasados, Jhú y Gerónimo cruzaron la frontera para hacerse con 710 indios que no deseaban establecerse en las reservaciones, por lo que guiaron a hombres, mujeres y niños por la Sierra Madre de Chihuahua. Tras algunas negociaciones fallidas con Terrazas, los jefes indígenas estaban ya un tanto desesperados por no haber encontrado un hogar adecuado para su gente, por lo que contemplaron la opción de dirigirse hacia Sonora, topándose con que el paso les era obstruido por Lorenzo García en el Cañón Alisos. Gerónimo tomó entonces algunas familias y escapó de una batalla que dejó cien bajas indias y cuarenta mexicanas.

Así, después de otros tantos vaivenes en los que se dieron violentos enfrentamientos, Jhú acabó muerto y Gerónimo constituido en jefe supremo. Preocupado como estaba por el bienestar de su pueblo, decidió que no podía huir más y accedió a instalarse en la reservación de San Carlos en julio de 1883, donde el guerrero permanecería hasta mayo de 1885, cuando escapó con Nachez, segundo hijo de Cochise y Chihuahua Mangas, dedicándose nuevamente a una vida de pillerías.

Este desenfrenado camino de Gerónimo fue detenido por el sucesor de Crook, Nelson Appleton Miles, ante quienes los apaches forajidos se rindieron en Skeleton Canyon, Arizona, el 4 de septiembre de 1886, siendo entonces Go-Hhla-Ye trasladado a San Antonio Texas y sometido a juicio. Condenado a trabajos forzados en Fort Pickens, Florida, en 1888, se le transfirió luego a Mount Vernon Barracks, Alabama en donde la tuberculosis se cobró la vida de varios prisioneros. Cuando llegó 1894, el guerrero apache fue llevado a Fort Sill, Oklahoma y se estableció en una reservación.

Los inicios del nuevo siglo reclamaron en Gerónimo a un personaje de leyenda, por lo que aquel que había sido perseguido sin descanso en las décadas anteriores, ahora era invitado especial en eventos a los cuales acudía el propio Presidente de los E.U., como la Feria Mundial de 1904 en St. Louis Missouri o el desfile celebrado por la elección de Theodore Roosevelt en 1905.

Habiendo ya abrazado el cristianismo en la Iglesia Reformada Holandesa –y expulsado de la misma por su desmedida afición a la bebida-, en 1906 Gerónimo publicó sus memorias, que dictó personalmente a Asa, el hijo de Jhú. Triste final deparó el destino para tan insigne y violenta figura, ya que acosado aún por el recuerdo de su amada y perdida familia, encontró en el alcohol un equivocado refugio que lo llevó a la muerte, pues se dice que una fría noche de invierno, estando ya muy ebrio, montó en su caballo e incapaz de mantener el equilibrio cayó al suelo, permaneciendo a la intemperie durante demasiado tiempo, enfermando entonces el antiguo guerrero de una mortal neumonía que lo ayudaría a encontrarse de frente por fin con la justicia de sus sus dioses el 17 de febrero de 1909.

 

FUENTES:

“Crónica de un país bárbaro”. Aut. Fernando Jordán. Ed. Centro Librero La Prensa S.A. de C.V. México, 1989.

 “Las guerras indias en la historia de Chihuahua. Primeras fases”. Aut. Víctor Orozco. Ed. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 1992.

“Gerónimo”. Aut. Robert J. Conley. Plaza & Janés Editores, S.A. España, 1994.

“Jerónimo: En busca de la paz”. Aut. Alan Maciver. 16 de febrero 2009. www.visionjournal.es

“Gerónimo, el guerrero apache”. 27 de marzo 2013. www.luzdelevante.com

“Gerónimo”. www.biografiasyvidas.com


[i] Nombre verdadero de Gerónimo.

[ii] Jefe de los chokonen.

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