De Bond a “Mother”: Los espías en el séptimo arte III

Matt Damon como Edward Wilson en El buen pastor (2006)

Matt Damon como Edward Wilson en El buen pastor (2006)

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

El cine no es un arte que filma vida, es cine está entre el arte y la vida”.

Jean Luc Godard

Variados son los tipos de agentes de inteligencia que se han podido ver en el séptimo arte a lo largo de las décadas, por lo que en este momento abordaremos la particular visión del mundo del espionaje que tuvo el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock.

En este sentido, encontramos en el haber hitchcockiano a El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much), de la cual el cineasta hizo dos versiones, la primera en 1934 protagonizada por Leslie Banks (Lawrence) y Edna Best (Jill), y la segunda en 1956 con James Stewart (Benjamin McKenna) y Doris Day (Josephine Conway), en cuya trama unos inocentes turistas se ven inmersos en un complot para asesinar a un alto dignatario, confabulación que había sido descubierta por el servicio secreto británico, cuyo agente Louis Bernard (Pierre Fresnay y Daniel Gelin, respectivamente), con su último aliento, proporciona pistas sobre el atentado a Lawrence (o Benjamin).

Asimismo, Hitchcock retoma el mundo del espionaje en Intriga internacional (North by Northwest, 1959), en la que Roger O. Thornhill (Cary Grant), un ejecutivo publicitario neoyorkino es confundido con un agente del gobierno por espías extranjeros, por lo que se da lugar a que el publicista tenga que correr por su vida, mientras trata inútilmente de convencer a sus perseguidores de que han cometido un error. En estas tres cintas del director inglés los protagonistas no son propiamente los espías, sino personas comunes que se ven envueltos en los tejemanejes de los servicios de inteligencia.

Por otra parte, en tiempos recientes, Hollywood ha utilizado la figura de los agentes retirados, como por ejemplo Bryan Mills (Liam Neeson), un exagente de la CIA que en la película Búsqueda implacable (Taken, Pierre Morel, 2008), hace uso de todas las habilidades adquiridas durante el tiempo en que sirvió al gobierno norteamericano, para rescatar a su hija Kim (Maggie Grace), quien ha sido secuestrada en París. De igual manera encontramos a Clyde Shelton (Gerard Butler) quien en la trama de la cinta El vengador (Law Abiding Citizen, F. Gary Gray, 2009) es un agente de la CIA retirado, cuya experiencia en asesinatos de máxima precisión se convierte en la pesadilla del abogado Nick Rice (Jamie Foxx), durante la cruzada que emprende Shelton para vengar la muerte de su esposa y de su hija, habiendo sido el asesino exculpado gracias a los arteros manejos de Rice en la corte.

Llegamos así a las películas que se encuentran un poco más cerca del verdadero quehacer de los espías, mencionando en primer lugar la cinta Juego de espías (Spy Game, Tony Scott, 2001) en la que aparece el esquema del maestro y el aprendiz, en este caso siendo ocupado el primer puesto por el experto agente de la CIA Nathan D. Muir (Robert Redford), y el segundo por Tom Bishop (Brad Pitt). Iniciando la relación entre ambos personajes durante la guerra de Vietnam –Bishop era francotirador del ejército-, se observa la labor de los espías durante la Guerra Fría, cuando estos hombres debían hacer a un lado cualquier rastro de humanidad al tratar con agentes dobles en Alemania Oriental, o arriesgar la vida para ayudar a un verdadero desertor a cruzar el terrible Muro de Berlín; continuando la acción en Beirut[i], cuando los agentes tienen la misión de asesinar a cierto jeque. El argumento muestra la estrecha amistad que con el tiempo une al guía y al aprendiz, quebrantando el primero infinidad de leyes para rescatar a Bishop, quien ha sido capturado en China durante un intento por rescatar a su amada Elizabeth (Catherine McCormack), dama sobre la cual Muir le ha advertido que se trata de una terrorista, más que de una mujer dedicada a la filantropía en los campos de refugiados. Finalmente Nathan gasta los ahorros de toda su vida en orden de salvar tanto a su joven amigo como a su novia.

Todavía en el terreno de la ficción encontramos la película Al filo de la mentira (The Debt, John Madden, 2010) –remake norteamericano de la cinta israelí Ha-hov dirigida por Assaf Bernstein en 2007-, cuyos protagonistas son agentes del servicio de inteligencia israelí, el temido Mossad, que tienen la misión de encontrar y llevar ante la justicia a Dieter Vogel, el “cirujano de Birkenau” que había servido en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, Rachel Singer (Jessica Chastain/Helen Mirren), Stephan Gold (Marton Csokas/Tom Wilkinson) y David Peretz (Sam Worthington/Ciarán Hinds), fracasan en su misión -escapa el criminal-, pero mienten al llegar a Tel Aviv -dicen que ha sido asesinado-, regresando su engaño a atormentarlos treinta años más tarde, cuando en una institución para enfermos mentales aparece un hombre que dice ser Vogel. En esta cinta se presenta la dinámica de un grupo de espías de gran capacidad tanto física como intelectual, que se ven forzados a convivir durante mucho tiempo en un ambiente hostil, surgiendo una serie de situaciones emocionales que llevan al trío a vivir una existencia bastante miserable tras concluir su misión.

Entramos finalmente a las historias reales con la cinta Un enemigo en casa (Breach, Billy Ray, 2007), en la cual se muestra cómo un novato agente de la CIA, Eric O’Neill (Ryan Phillippe) fue quien colaboró como pieza clave para llevar ante la justicia a un agente doble, Robert Hanssen (Chris Cooper) que había vendido durante años información a la Unión Soviética. Nuevamente se establece el esquema del agente con experiencia, pero a diferencia de Juego de espías, Hanssen es un hombre reservado y desconfiado, que no tiene la menor intención de hacer de O’Neill su aprendiz, sino que por el contrario, se pasa el tiempo señalándole la gran cantidad de errores que comete. Habiendo participado en la cinta el verdadero O’Neill como asesor, en este filme se muestran los entresijos de las traiciones que se han presentado en los círculos más selectos de los servicios de inteligencia.

Pasamos ahora a la película que causó sensación en todas las entregas de premios cinematográficos de este año, 2013, Argo (2012), dirigida por Ben Affleck. En esta película, Affleck –quien también es protagonista personificando a Tony Mendez– recrea el plan llevado a cabo por la CIA a finales de la década de los 70 para rescatar a un grupo de funcionarios norteamericanos que habían quedado atrapados en Teherán tras haber sido tomada la embajada de E.U. por los seguidores del ayatolá Khomeini. Describiendo con gran fidelidad los acontecimientos, Affleck logró estampar en su película las extrañas labores que en ciertos momentos ha tenido que llevar a cabo el servicio de inteligencia con la finalidad de cumplir con sus objetivos, actividades que en este caso incluyeron la creación tanto de una película como de una productora cinematográfica ficticias.

Concluiremos nuestra revisión de los espías en el cine con la película El buen pastor (The Good Shepherd, Robert de Niro, 2006) en la que el actor Matt Damon da vida a Edward Wilson, quien en realidad es la figura del implacable jefe de contraespionaje de la CIA (1954-1975), James Jesus Angleton, mejor conocido como “Mother”. Retratándose en la cinta a un hombre frío y despiadado, consciente del valor de la información, se nos presenta una imagen del temido Angleton en su juventud, cuando era un agente tímido y brillante que trataba de descubrir a un traidor infiltrado en las más altas esferas del gobierno y el servicio secreto. Es en esta película donde nos damos cuenta de que el “gadget” más útil para un espía no es otra cosa que la información. Aunque el filme no lo muestra, Angleton se convirtió en uno de los hombres más poderosos de E.U. durante la Guerra Fría por la gran cantidad de registros que poseía, particularmente sobre los secretos inconfesables de muchos políticos de la época, sin quedar fuera de su “campo de estudio” actores de cine, empresarios o mafiosos.

Vemos así cómo los cineastas hollywoodenses han repasado todas las facetas de los espías, habiéndolo presentado en extremos tan brillantes, glamurosos e irreales como James Bond o tan retraídos, poderosos y verdaderos como Edward Wilson, “Mother”, cautivando todos ellos a los aficionados a este subgénero cinematográfico que tiene otro tanto de literario.

 

*Dedico esta serie de artículos con especial cariño a mi papá, quien me enseñó desde chiquilla cómo apreciar tanto el cine como la literatura de espías, mostrándome desatinos y aciertos de este subgénero cinematográfico.

FUENTES:

www.imdb.com

“’Good Shepherd’ Taps Into Blue-Blooded Vein of Secrecy”. Aut. Stephen Hunter. The Washington Post. 22 de diciembre 2006.


[i] Capital de Líbano.

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