Más allá de lo evidente: Piet Mondrian I

mondrian

Piet Mondrian

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”.

Aristóteles

Las corrientes artísticas pueden ser definidas y explicadas, pero un poco más complicado resulta definir a los propios artistas, ya que, aun cuando puedan unirse en una suerte de comunidad al adoptar determinado estilo, su concepción del mundo, del pensamiento y del propio arte, hace que cada uno de ellos sea único e irrepetible.

No obstante, también es cierto que de vez en cuando, aparecen en la historia del arte ciertos individuos que rompen esquemas y marcan pautas, mismas que son tomadas como referencia por las generaciones subsiguientes, siendo uno de estos notables personajes Peter Cornelis Mondriaan, mejor conocido como Piet Mondrian.

Este hombre nació en la localidad de Amersfoort en Holanda, el 7 de marzo de 1872, en el seno de una familia –su madre Johanna Christian Kok dio a luz también a Carel, Johanna Christina, Willem Frederik y Louis– ya de por sí artística, ya que el padre Pieter Cornelis Mondriaan sr., era un maestro que se había especializado en la enseñanza del dibujo, llegando a dirigir la Escuela Reformista Cristiana, una primaria ubicada en la ciudad de Winterswijk, lugar al que la familia se mudó en 1880.

Pero fue en realidad obra su tío Fritz Mondriaan, un destacado artista de su época, la iniciación de Pieter en el arte de la pintura -siendo sus primeras obras, datadas hasta 1907, algunos paisajes en los que utilizaba delicados colores como el gris, el malva o el verde-, saliendo los dos en excursiones durante las cuales captaban los hermosos paisajes que rodean al río Gein. De este modo, la influencia de Fritz –quien había sido alumno de Willem Maris[i]– fue crucial para el desarrollo y consolidación de la vocación pictórica de Piet –quien ya a sus 20 años tenía un diploma como profesor de dibujo-, ya que lo ayudó a tener una amplia y moderna perspectiva del arte, la cual se veía seriamente restringida en el estricto hogar calivinista que dirigía –posiblemente con férrea mano- Pieter Cornelis sr.

Ahora bien, nuestro artista tenía muy clara su vocación, por lo que decidió consagrarse a ella de manera formal, ingresando en la Real Academia de Arte de Ámsterdam en 1892, a pesar de la franca oposición de su familia, quienes a pesar de estar inmersos en el mismo ámbito, no creían que el joven pudiese forjarse un buen futuro ejerciendo tan poco ortodoxa profesión.

Por otra parte, para poder comprender de manera más o menos cabal el trabajo sucesivo de Mondriaan, haremos aquí una breve pausa en la evolución de la relación de Piet con su arte, para mencionar un hecho importante que con el tiempo se vincularía directamente con el quehacer de nuestro pintor: su primer acercamiento con la teosofía[ii], mismo que tuvo lugar en 1899 a través del libro “Grandes Iniciados” de Édouard Schuré[iii] -y luego de las conferencias impartidas por Rudolf Steiner[iv] (1908)-; radicando la relevancia de tal evento en que a partir de este momento, y de manera gradual, el trabajo de Mondriaan se vio seriamente influido por el misticismo. De esta forma en 1904 –según relata su amigo Albert van den BrielPiet tuvo una “crisis existencial”[v] que lo llevó, por sugerencia de Van den Briel, al poblado de Uden en Brabante, donde se encontró en un círculo de espíritus afines que comprendieron su interés en la abstracción y los principios teosóficos. Al mismo tiempo, durante su estancia en tal lugar –que se alargó casi todo el año-, se dio tiempo para estudiar la Biblia, encontrando en el catolicismo belleza y profundidad, pero no tanto solaz para su alma; interesándose sin embargo en figuras como Juan el Bautista, dándose también a la tarea de explorar las filosofías orientales, acercándose al “Tao Te King” de Lao Tsé.

Por otro lado, continuando con la maduración de Pieter como artista, tras su ingreso en la prestigiada academia, comenzó a realizar obras que se acercaron poco a poco al art noveau y el simbolismo, fascinándole de manera especial las flores y particularmente los crisantemos orientales –que presentaba regularmente aislados (jamás en ramo), y abiertos hacia el espectador-, los cuales en el lejano imperio del Sol Naciente[vi] representaban al emperador. Para 1907, decidió abandonar los colores naturales, adoptando los puros, ya que según su perspectiva, los verdaderos colores de la naturaleza no podían ser captados, por lo que era necesario encontrar una nueva manera de “retratarla”.

Buen amigo y colega encontró entonces Mondriaan en Cornelis Spoor –quien le facilitó varios contactos en el mundo artístico al invitarlo a Domburgo, en la costa de Zelanda, a pasar el verano de 1908, sitio al que el holandés regresó con frecuencia en los años venideros-, pintor simbolista y teósofo –se sabe que tanto Cornelis como su hermana Josephine impulsaron la relación de Mondriaan con los círculos teosóficos-, con quien realizó su primera exposición en 1909 -en 1908 trabajó con el pintor Jan Toorop, iniciando con esta colaboración un cambio de perspectiva, en la cual el pupilo comenzó a vislumbrar un arte que trascendía a la propia naturaleza-, uniéndose a ellos Jan Sluijters, en el Stedelijk Museum de Ámsterdam. Sin embargo, si bien 1909 le trajo a Piet la alegría de ver por primera vez su obra montada en una exposición formal, también le trajo la amarga experiencia de perder a su madre, uniéndose el caballero poco tiempo después, y oficialmente, a la Sociedad Teosófica.

De intelecto inquieto y creatividad desbordante, Mondriaan se acercó a las más diversas técnicas y estilos, coqueteando con el expresionismo de Edvard Munch e incursionando en el luminismo –del cual él mismo, Toorop y Sluijters serían los principales exponentes en Holanda-, variante del puntillismo creado por Georges Pierre Seurat, que colocaba especial énfasis en el uso de la luminosidad, aplicando puntos de colores puros que, vistos en conjunto y a la distancia, daban al lienzo los tonos imaginados por el artista.

A pesar de que los Países Bajos eran tierra fértil para el arte, Pieter sabía que era el momento de trasladarse a la capital mundial de tales menesteres: París, llegando el muchacho a la Ciudad de la Luz en 1911, encontrando rápidamente su lugar entre maestros como Pablo Picasso o Georges Bracque, produciendo entonces series de obras como Árboles (1912-1913) y Andamios (1912-1914), desde su pequeño estudio ubicado en la rue Départ, momento que eligió para modificar su nombre por Piet Mondrian.

Fascinado por el cubismo, Piet tiene sin embargo una concepción filosófica sobre la fragmentación de la realidad, plasmando esta y otras ideas en un artículo que escribió en 1913, con la intención de que fuese publicado en el periódico Teosofía, rechazándolo los editores por ser excesivamente revolucionario.

Granja cerca de Duivendrecht, 1916

Granja cerca de Duivendrecht, 1916

Estando ya Europa amagada por un clima político de gran tensión, el estallido de la Primera Guerra Mundial (28 de julio 1914), sorprendió a Mondrian en la casa de su familia en Holanda, obligándolo el conflicto bélico a abandonar sus pretensiones de volver a la capital francesa. Decide así trasladarse a Laren, una colonia de artistas ubicada en un área rural, no lejos de Ámsterdam, en Het Gooi. Es en tal sitio donde conoce a un par de artistas que compartían sus aficiones, inclinaciones y, en cierto modo, sus metas: Bart van der Leck y Theo van Doesburg, con quienes seguramente sostuvo largas discusiones debatiendo sus diferentes técnicas e ideas, cautivando la personalidad y trabajo de estos hombres al  recién llegado.

Muchas son las experiencias de Piet Mondrian que faltan por relatar, pero de tales cuestiones y sus trabajos definitivos hablaremos con más detenimiento en la próxima entrega de esta columna.

FUENTES:

 “La iconografía floral teosófica de Piet Mondrian”. Aut. Iñigo Sarriugarte Gómez. Quintana. Revista de Estudios do Departamento de Historia da Arte no. 10. 2011. Universidade de Santiago de Compostela. España.

“Artist Piet Mondrian in London: the forgotten years”. Aut. Simon Grant. 25 junio 2010. Theguardian.com

“Piet Mondrian: El artista teosófico”. Aut. Sergio Altesor. Montevideo, Uruguay. 25 julio 2008. http://www.elpais.uy

 “Piet Mondrian”. www.biografiasyvidas.com

“Piet Mondrian”. www.epdlp.com

“Piet Mondrian”. www.holland.com

“Piet Mondrian”. www.theartstory.org


[i] Pintor holandés de la Escuela de La Haya, misma que  abandonó “el academicismo de motivos míticos y literarios para abordar el realismo naturalista”. Tomado del artículo “Piet Mondrian: El artista teosófico”. Aut. Sergio Altesor. www.elpais.com.uy

[ii] Denominación que se da a diversas doctrinas religiosas y místicas, que creen estar iluminadas por la divinidad e íntimamente unidas con ella. Tomado del DRAE. Fue impulsada principalmente por la Sociedad Teosófica desde 1875.

[iii] Escritor, musicólogo y filósofo francés (1841-1929), que abordó en su libro mencionado a personajes como  Rama, Krishna, Hermes Trismegisto, Moisés, Orfeo, Pitágoras, Platón, Zoroastro, Jesucristo y Buda.

[iv] Filósofo, erudito y esoterista austriaco (1861-1925), creador, entre otras cosas, de la antroposofía.

[v] “Piet Mondrian: El artista teosófico”. Aut. Sergio Altesor. www.elpais.com.uy

[vi] Japón.

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