Amor de hielo y fuego: Parejas en los Siete Reinos I

Robb Stark (Richard Madden) y Talisa Maegyr (Oona Chaplin)

Robb Stark (Richard Madden) y Talisa Maegyr (Oona Chaplin)

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

“Solo somos humanos, y los dioses nos hicieron para el amor”.

George R. R. Martin

En su saga fantástica Canción de hielo y fuego, el autor George Raymond Richard Martin ha planteado toda una gama de relaciones de pareja que se basan en la estructura medieval, principalmente, encontrándose entre sus personajes situaciones reales, en las cuales se destacan los sentimientos y emociones de los involucrados. Antes de continuar, he de hacer la advertencia de que en este artículo abordaré únicamente la trama de los libros Juego de tronos, Choque de reyes y la primera mitad de Tormenta de espadas, con la intención de no arruinar, para los aficionados a la serie que se transmite por HBO (Game of Thrones), las temporadas que aún están por estrenarse. Sin embargo he de destacar que este artículo contiene spoilers.

Dividir en categorías las relaciones que aparecen en Canción de hielo y fuego[1] puede ser tarea titánica, debido a la cantidad de personajes que ha creado Martin, de modo que iremos abordándolas por familias[2] –en este caso elegiremos a los Stark, Baratheon, Lannister, Tyrell y Targaryen-, siendo la primera de ellas los Stark, encabezados por el matrimonio de Eddard (Ned) Stark y Catelyn Tully.

Siendo el noble, justo y siempre honesto Ned Stark el heredero de Invernalia (el castillo y feudo familiar) al morir su hermano mayor Brandon, él debió tomar todos los compromisos del difunto, incluyéndose la promesa de matrimonio con los señores de Aguasdulces, los Tully, hecho que lo lleva a desposarse con una mujer a la que apenas conoce, Cat; ella, por su parte, acepta amablemente su destino, aun cuando su nuevo prometido no es tan vistoso como el original. En este sentido, ambos acuden al lecho matrimonial, a la vista de todo aquel que deseara ser testigo de una temible –al menos para la novia- ceremonia a la que llaman “encamamiento”, como un par de perfectos desconocidos que, a lo sumo, sienten respeto el uno por el otro al consumar el enlace.

La guerra desencadenada por el belicoso Robert Baratheon para recuperar a su amadísima Lyanna Stark (hermana de Ned) de las garras del atractivo dragón[3] Rhaegar Targaryen –que la ha secuestrado, protagonizando estos personajes el único y fundamental episodio[4] que es conducido por un amor legítimo y una pasión arrebatadora-, arranca a Eddard de las tierras del norte y lo arrastran en diversas aventuras hasta la capital de los Siete Reinos, Desembarco del Rey. En alguno de los lugares que él visita con su amigo Robert, encuentra a una mujer –de la que se entiende que se enamora- con quien engendra a su bastardo Jon Snow. Cuando al cabo del tiempo, y tras ganar el Trono de Hierro para Robert eliminando a Rhaegar y a su padre el rey Aerys II –pero muriendo Lyanna-, Ned regresa a Invernalia con el niño en brazos. Catelyn recibe amorosamente a su marido, aunque no hace otro tanto con el niño, a quien desprecia.

Poco a poco, Eddard y Cat van consolidando su relación hasta encontrar el amor verdadero, conformando una de las parejas más estables que aparecen en la saga, respaldándose siempre el uno al otro, a pesar de las acciones irreflexivas de ambos cuando Ned es llamado por el rey Robert para tomar el puesto de Mano –una suerte de primer ministro-.

Otra relación que aparece en la familia Stark es la de Rob con Jeyne Westerling -planteada con mayor empuje en la serie, pues ahí se muestra que la dama que captura el corazón del Joven Lobo[5], Talisa Maegyr, es una dama inteligente e independiente, procedente de la exótica tierra de Volantis, que ha acudido a la guerra en Poniente para fungir como enfermera-. Habiéndose el primogénito de Eddard, comprometido con una hija de los ambiciosos y traicioneros Frey, el chico acaba rompiendo su promesa para casarse con Westerling tras una noche de pasión, con el objetivo de hacer de ella una mujer honorable. Tal decisión acarrea un funesto destino tanto para él como para su madre, quienes acaban siendo asesinados por Walder Frey, el señor de Los Gemelos, durante lo que se conoció como la Boda Roja –el que se casaba era Edmure Tully, hermano de Cat, con Roslin Frey-. Mostrándose en la serie la relación de Rob con Talisa como un amor inconmensurable que no escucha razones, en el libro aparece como un tanto incomprensible que el Joven Lobo arriesgue todo su futuro –y su cabeza- por una muchachita que se describe más bien como simplona y sumisa.

Para terminar con los Stark, mencionaremos la relación que surge entre Jon Snow, miembro de la menguada Guardia de la Noche[6], y una mujer libre de nombre Ygritte. Consciente de su juramento, Jon se embarca sin querer en una relación con la voluntariosa pelirroja. Mientras él está cumpliendo las órdenes que le diera un superior, para infiltrarse entre los salvajes y así ayudar a la Guardia, la chica se enamora de él y lo “obliga” a romper sus votos de celibato, debatiéndose él constantemente entre el deber y el amor. En esta relación, el joven se muestra reticente, mientras que su compañera se empeña en enseñarle las realidades de la vida, regañándolo constantemente y diciéndole “no sabes nada, Jon Snow”. Esta pasión se forja en las aventuras y batallas que sobreviven, teniendo ambos el mutuo deseo de que el otro comprenda un mundo –los Siete Reinos de donde proviene Jon y las tierras salvajes donde nació Ygritte– ajeno y extraño.

Comenzaremos ahora con las relaciones entre las casas destacadas, tomando a Sansa Stark como el hilo que nos llevará a los Lannister con su compromiso con el odioso y terrible Joffrey Baratheon. El amor inocente, utópico y caballeresco es lo que la jovencita Sansa añora para su vida. Teniendo en su padre el ejemplo de un guerrero amoroso y preocupado por su familia, la damita espera que del cielo le caiga su príncipe encantado, un caballero que debe ser hermoso, valiente, galante, amable e inteligente, que sea capaz de enfrentarse a los mismísimos dragones por ella. Lamentablemente para ella, en lugar de tan fantástico varón, consigue caer en las garras del primogénito del rey Robert Baratheon y su esposa Cercei Lannister –aunque en realidad el rubio muchachito es fruto de la incestuosa relación entre Cercei y su hermano Jaime, de la cual hablaremos más adelante-, debido a que el monarca ha forzado a su amigo Ned a aceptar el compromiso.

Con más ilusiones que neuronas en la cabeza, Sansa trata desesperadamente de pasar por alto los abominables defectos de su flamante prometido, quien desde el inicio se exhibe como un ser –tiene solo doce años- cobarde, cruel, mentiroso, prepotente, caprichoso y voluntarioso, envolviendo a este dechado de “virtudes” el atractivo exterior que le había sido heredado por su madre, pues el muchachito tenía un brillante cabello rubio que enmarcaba unas finas y hermosas facciones. Aferrándose a su sueño –la chica Stark incluso le da la espalda a su familia-, no es sino hasta que Joffrey –habiendo sido coronado como rey de los Siete Reinos tras la muerte de Robert– manda a matar a su futuro suegro, cuando ella cae en la cuenta de que sus deseos no son nada más que eso, teniendo la chiquilla que madurar de la noche a la mañana para salvar su vida, pues debe casarse con el niño rey.

Entra aquí entonces, otro tipo de relación, aquella que se centra en el poder, el “amor pragmático”, cuando aparece la figura de Margaery Tyrell. Esta damisela que tiene solamente dieciséis primaveras, es la esposa de Renly Baratheon, hermano menor de Robert que tiene la intención de arrebatar el trono a Joffrey. Describiéndosele como una muchachita alegre y vivaz, Margaery tiene una difícil relación con su guapo marido, pues  es homosexual –se implica en el libro y se explicita en la serie que el hombre tiene una relación con su cuñado, Loras Tyrell-, permaneciendo a su lado con el afán de ser reina, sin importarle un comino el amor verdadero.

Faltan aún varias tipologías amorosas por describir, pero con el resto de las peculiares parejas escritas por George R. R. Martin, continuaremos en la próxima entrega de esta columna.

FUENTES:

“Juego de tronos: Canción de hielo y fuego I”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2011.

  “Choque de reyes: Canción de hielo y fuego II”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2012.

  “Tormenta de espadas: Canción de hielo y fuego III”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2012.


[1] Esta saga tiene lugar en Poniente, continente donde se ubican los Siete Reinos (el Norte de los Stark; el Valle de los Arryn; las Islas y los Ríos de los Greyjoy y los Baelish, respectivamente; la Roca de los Lannister; el Dominio de los Tyrell; el Reino de las Tormentas de los Baratheon; y Dorne de los Martell), gobernados por un solo rey que ocupa el Trono de Hierro. También aparecen las tierras de más allá del Mar Angosto, donde se desarrolla la historia de Daenerys Targaryen y las tierras salvajes más allá del Muro.

[2] Para dar mayor referencia a los lectores se hace aquí un compendio de los nombres que serán utilizados.

Stark: Eddard (Ned), Catelyn y sus hijos Rob (primogenitor), Sansa, Bran y Arya.

Targaryen: Rhaegar, Daenerys (Dany) y Viserys (todos hermanos).

Lannister: Tywyn y sus hijos Jaime, Cercei y Tyrion.

Baratheon: Robert, Stannis y Renly (todos hermanos).

Tyrell: Margaery y Loras (hermanos).

[3] Cada casa o familia tiene un animal u objeto que la representa: el dragón de los Targaryen, el ciervo de los Baratheon, el lobo de los Stark, la trucha de los Tully, la flor de los Tyrell y el león de los Lannister, son los más importantes.

[4] Entiéndase por episodio una parte de la historia, no un capítulo de la serie televisiva.

[5] Rob Stark, quien tras la muerte de su padre, se convierte en heredero de Invernalia y eventualmente en el Rey en el Norte (Choque de reyes).

[6] En el libro el mundo civilizado se separa de las tierras salvajes con un muro de hielo monumental que es vigilado por la Guardia de la Noche, cuyos miembros hacen un juramento de celibato y perpetuo servicio, y que se dedican a proteger al Reino de los salvajes (hombres y mujeres libres que obedecen por decisión propia al Rey de Más Allá del Muro) y de los Otros (creaturas malvadas que lideran un ejército de cadáveres errantes).

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