Amor de hielo y fuego: Parejas en los Siete Reinos II

danydrogo

Khal Drogo (Jason Momoa) y Daenerys Targaryen (Emilia Clarke)

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

“Las cosas que hago por amor”.

George R. R. Martin

El amor platónico es uno de los más difíciles de sobrellevar para uno de los involucrados, el enamorado, y George R. R. Martin en su saga literaria Canción de hielo y fuego nos plantea dos ejemplos bastante desgarradores del mismo. Continuando con la secuencia familiar presentada en el artículo anterior, tenemos que seguir con la familia Baratheon, estando relacionado en el caso que nos ocupa el hermano menor del rey Robert, Renly.

Tras la misteriosa muerte de Robert, la cual podemos suponer con bastante certeza que ha sido obra de su magnífica esposa Cercei Lannister, los Siete Reinos se sumen en un caos de guerras en el cual surgen varios pretendientes al Trono de Hierro ocupado ahora por el desalmado Joffrey Baratheon. De esta manera, Renly, tras haberse autonombrado rey[1], se dirige hacia la capital, Desembarco del Rey, al mando de su ejército que es complementado por los hombres de la familia de su esposa, Margaery Tyrell. Así, vemos cómo este atractivo y sensible caballero es custodiado por una mujer que dista mucho de ser una damisela en peligro, ya que la Doncella de Tarth, Brienne, es una fémina guerrera que es capaz de derrotar a los mejores caballeros de la guardia de Baratheon, hecho que le gana un puesto como guardaespaldas personal del pretenso soberano.

De lo que Renly parece no estar consciente -pues sus pensamientos están puestos en el Trono y su corazón probablemente en el despampanante Loras Tyrell-, es que su fidelísima custodia está perdidamente enamorada de él, teniendo conocimiento la chica de que la consumación de tal amor es absolutamente imposible. Tal certeza, provoca que la dama sea capaz de enfrentar cualquier peligro por su amo, sin ser recompensada nada más que con una esporádica sonrisa o alguna palabra atenta del objeto de su afecto. Por muy frustrante que pudiera ser la situación para ella, Brienne decide jamás declararle su amor, pero sí defenderlo hasta la muerte, aceptando ella con honor su destino.

Caso diferente es el del desterrado caballero Sir Jorah Mormont, quien acaba siendo el consejero de la hermosa y valiente Daenerys Targaryen más allá del Mar Angosto en las lejanas tierras de Vaes Dothrak, donde la damita ha contraído matrimonio con el monumental guerrero llamado Khal Drogo[2]. Habiendo caído Mormont bajo el hechizo de la dulzura y belleza de su ama, el hombre, sabiendo también que su amor es imposible, decide cuidar a Dany de los peligros que la acechan por ser la verdadera y legítima heredera del Trono de Hierro tras la muerte de su padre Aerys II el “rey loco” y su hermano mayor Rhaegar. Sin embargo, tras la muerte de Drogo[3], Jorah se autodenomina protector absoluto de Daenerys, cosa que a ella no le agrada en absoluto. Animándose el veterano varón a declararle su apasionado amor, no recibe de su dulcinea otra cosa que un portazo en la nariz, puesto que ella le deja claro que no tiene intenciones de corresponder jamás a sus sentimientos, considerándolo su mejor amigo y consejero. Esto, una vez asimilado por el rechazado enamorado, lo lleva a aceptar cualquier reto con tal de asegurarle a su dama el tan ansiado ascenso al poder.

Nos hemos topado así con los matrimonios por conveniencia, los cuales aparecen con mucha frecuencia en los libros de Martin. Y siguiendo con la línea propuesta en el párrafo anterior comencemos con Daenerys y Khal Drogo. Cuando Viserys Targaryen, hermano mayor de Dany, optó por vender a su hermana al líder de los temibles Dothraki, su intención era que su nuevo cuñado le proporcionase un ejército tremendo para “reconquistar” el Trono de Hierro, sin haber calculado primero que estos valerosos jinetes le tenían pavor al mar, lo cual hacía punto menos que imposible la utilización del Khalasar[4] como legión conquistadora. Pero esto no le importó al momento de entregar a su pequeña hermana al fiero guerrero, entrando la niña con un temor reverencial en la obligada unión.

El destino sonríe y Dany y Drogo se enamoran cuando ella le demuestra que más que una chiquilla, es una dama guerrera con la sangre del dragón, con pasión, ternura e inteligencia, elementos que conquistan irremediablemente al que ahora considera su “Sol y estrellas”. De este modo George Martin nos muestra un amor legendario con su ineludible final trágico, que lleva a los amantes a ser separados por la muerte, para postergar la promesa del reencuentro hasta la siguiente vida.

Esponsales forzados también fueron los de Sansa Stark y Tyrion Lannister. Tras haber sido la hermosa norteña pelirroja repudiada –afortunadamente- por Joffrey al preferir este a Margaery Tyrell[5], la recatada damita debe ser prudentemente colocada en matrimonio para que el norte regrese a estar bajo el control de Desembarco del Rey, cosa que el implacable Tywin Lannister pretende lograr casándola con su brillante –aunque despreciado- hijo. Habiendo Sansa toda su vida soñado que se casaría con un gallardo y hermoso caballero, gran desilusión se lleva al conocer la decisión que para su vida se ha tomado, aceptándola sin embargo en su afán de supervivencia. Resulta así, que nada mejor ha podido pasarle a Stark, pues es precisamente su feo marido el único capaz de mantener a raya la crueldad del nuevo niño rey –por su parte Tyrion ha tenido que sacrificar su amor por la prostituta Shae-; a la vez que el caballero, que dignamente puede llamarse tal, respeta a su esposa y sus deseos, dejando de lado la consumación del matrimonio, a pesar de las posibles consecuencias[6].

Pero el premio al más terrible matrimonio arreglado en Canción de hielo y fuego bien podría entregársele a Cercei Lannister y Robert Baratheon. Habiendo sido ella educada como una dama arrogante y caprichosa, aunque razonablemente inteligente, a la leona[7] se le había prometido que se casaría con un dragón[8], de modo que se sintió levemente decepcionada al tener que desposar al ciervo[9]. No obstante, cuando los Targaryen son derrocados precisamente por Robert Baratheon, a Cercei se le abre la puerta al poder que siempre ha ansiado. Siendo aún una chiquilla soñadora, está encantada al desposarse con aquel fiero y guapo caballero que ha vencido a todos sus oponentes, sin darse cuenta de que su flamante marido ha entregado ya su corazón a otra mujer –Lyanna Stark-, quien desde la tumba[10], se interpone entre ellos –sumado a la desmedida afición del monarca por la bebida y las mujeres-. La desazón de ambos provoca que se enrolen en una relación de odio mutuo que los lleva a cometer las peores atrocidades el uno en contra del otro, con el único objetivo de lastimarse.

No obstante -y con esto terminaremos-, Cercei era una mujer apasionada que de alguna manera necesitaba compensar sus necesidades afectivas -y otras un tanto más prosaicas- absolutamente descuidadas por su cónyuge, teniendo a bien desafiar para ello a los Siete Dioses[11] al aceptar una incestuosa e ígnea relación con su hermano Jaime, a quien ama por sobre todas las cosas, engendrando estos particulares amantes a los tres herederos al trono: Joffrey, Myrcella y Tommen Baratheon –evidentemente con el desconocimiento del dueño del Trono de Hierro-. Vemos pues, cómo Jaime y Cercei no miden las consecuencias de su amor y están dispuestos a llevar a cabo cualquier crimen –incluyendo el intento de asesinato de Bran Stark– con tal de mantener oculta y vigente su prohibida relación.

Amores pragmáticos, amores platónicos, amores sosegados y verdaderos, amores apasionados y amores prohibidos, todos ellos son tratados pues con maestría en la saga literaria Canción de hielo y fuego, donde George R. R. Martin ha mostrado un análisis del comportamiento de los seres humanos en sus relaciones de pareja en las que, a diferencia de Tolkien que exhibe damas angelicales y varones incorruptibles, exhibe que las personas tienen defectos y virtudes y que también, de vez en cuando, pueden cambiar su concepción del concepto “Amor”.

 

FUENTES:

“Juego de tronos: Canción de hielo y fuego I”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2011.

  “Choque de reyes: Canción de hielo y fuego II”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2012.

  “Tormenta de espadas: Canción de hielo y fuego III”. Aut. George R.R. Martin. Plaza & Janes Editores. México, 2012.


[1] Lo mismo hace su hermano mayor, el rígido Stannis Baratheon, quien es ayudado en su pretensión por su amante, la bruja roja Melissandre, adoradora del temible dios-demonio, Señor de la Luz, R’llhor.

[2] Líder más poderoso entre los Dothraki, los jinetes señores de los caballos, tribu que se dedica a la guerra y al saqueo.

[3] Khal Drogo muere a causa de la infección de una herida, después de haber sido agravada su condición por una maegi (bruja) que odiaba a los Dothraki, quien a su vez toma la vida del hijo de Drogo y Dany, Rhaego, al momento de nacer.

[4] Gran grupo dothraki nómada liderado por un jefe llamado Khal, cuyo poder se transfiere por herencia a su primer hijo varón.

[5] Que ahora es viuda de Renly, después de haber sido él asesinado por una criatura espantosa engendrada por su hermano Stannis y Melissandre.

[6] El plan de Tywin únicamente daría resultado si Sansa y Tyrion tienen un hijo.

[7] El león es el emblema de los Lannister.

[8] Rhaegar Targaryen.

[9] Robert Baratheon.

[10] Lyanna muere debido a las acciones de Rhaegar Targaryen, aunque no se ha detallado la situación en los libros.

[11] En una de las religiones que hay en los Siete Reinos, la Fe de los Siete que profesa Cercei, se cree en siete dioses: El Padre, la Madre, la Doncella, la Vieja, el Herrero, el Guerrero y el Desconocido.

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