Cuando el futuro nos alcance: Cine futurista III

Soylent Green (1973)

Soylent Green (1973)

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un modo de preservar a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes”.

Napoleón I 

En el séptimo arte, el ser humano ha encontrado una manera de advertirse a sí mismo sobre los errores que está cometiendo y las posibles consecuencias de los mismos. De este modo, muchas son las películas que nos auguran un futuro bastante desalentador y, en ocasiones, aterrador.

Comenzaremos esta revisión (advirtiendo que en las líneas subsiguientes se encontrarán spoilers) con la cinta El día de la expiación (The Purge, James DeMonaco, 2013). En ella se muestra una sociedad casi utópica en el futuro, en la cual la violencia ha sido erradicada del ámbito social, encontrando los “instintos agresivos” una fuga en el Día de la Expiación, fecha en que los servicios de asistencia -bomberos, ambulancia y policía- son suspendidos durante una noche, teniendo los ciudadanos el derecho de cometer el crimen que les apetezca, siendo el más socorrido el asesinato, generándose cacerías de gente inocente cuyo propósito es servir de “punto de fuga” para los fuertes.

El panorama presentado en esta película es espeluznante, ya que se observa cómo las personas se deshacen de cualquier rastro de humanidad o piedad, “purgando” con el asesinato cualquier nimia afrenta recibida durante el año. La protagonista en tal argumento es la familia Sandin, en la que el padre, James (Ethan Hawke) es un exitoso empleado de la empresa que “asegura” las viviendas para el Día de la Expiación, instalando sistemas avanzados de seguridad y alarmas. La habilidad de Mr. Sandin como vendedor le ha permitido adquirir una lujosa residencia, objeto de la envidia de sus vecinos. Al mismo tiempo, el matrimonio –Mary (Lena Headey) es la madre- tiene dos hijos: Charlie (Max Burkholder) y Zoey (Adelaide Kane), siendo el primero un bondadoso muchachito que no tolera la idea de la “Purga”, y la segunda una rebelde y bella jovencita que se manifiesta en franco desacuerdo contra su padre, quien le ha prohibido ver a su actual novio. En este escenario, la familia entera es puesta en peligro por la piedad de Charlie, quien deja entrar en la casa asegurada a un desconocido que huye de un grupo de yupies locos que lo quieren matar sin razón alguna; al mismo tiempo James Sandin debe enfrentarse a Henry (Tony Oller), el galán de su hija quien sin miramientos se esconde en casa de su amada para aniquilar al intransigente suegro. Reflejándose en el filme la inconciencia de la gente sobre las consecuencias de sus acciones durante la Purga, al final el mensaje que se queda es que la violencia debe ser detenida por medio de la paz y el perdón –conclusión a la que llega Mary Sandin-, ya que de otra forma se genera una cadena infinita de agresiones y rencores, mismos que, al acumularse durante todo un año, provocan que el más civilizado de los individuos se convierta en un implacable asesino en cuanto puede dar rienda suelta a sus más oscuros sentimientos.

Pasando a las películas que enfrentan al hombre con las consecuencias de las acciones de la humanidad en general, mencionaremos primero a Hijos de los hombres (Children of Men, Alfonso Cuarón, 2006). Aquí se muestra un futuro sin futuro, ya que la el ser humano enfrenta impotente su propia extinción, no por desastres naturales o ecológicos, sino porque las mujeres se han convertido en seres infértiles, de modo que la raza humana no puede regenerarse a sí misma –en sentido literal-, quedándose así los individuos con una sensación de vacío inconmensurable al darse cuenta de que, hagan lo que hagan, no tendrá repercusión alguna en un porvenir inexistente. En el argumento, sin embargo, existe una esperanza en la persona de una mujer africana que logra quedar embarazada, pero que a la vez –e irónicamente- debe ser protegida de diversos ataques, ya que lleva en su vientre al único bebé que podría significar alguna luz para los abatidos humanos.

Por otra parte, las consecuencias de una guerra nuclear son mostradas en el filme El libro de los secretos (The Book of Eli, The Hughes Brothers, 2010), en la que los pocos habitantes del mundo que han sobrevivido a la catástrofe, se han convertido en seres agresivos, egoístas y traicioneros que únicamente atienden a sus propios intereses, valiéndose de su prójimo para obtener lo que necesitan o desean. En este terrible futuro Eli (Denzel Washington), es una suerte de “guerrero” que viaja portando un libro que él considera que es el que dará a la humanidad una esperanza para regenerarse –en este caso en el sentido social-. De esta manera, mientras el protagonista tiene fines altruistas, el antagonista, Carnegie (Gary Oldman) considera que la fuente de poder en estos aciagos tiempos está en los libros, siendo el más importante el que porta Eli, herramienta única para que aquel megalómano se convierta en una suerte de mesías que controlará a los supervivientes, urdiendo el personaje cualquier cantidad de trampas para hacerse con el poderoso volumen que resulta ser la Biblia.

Por otro lado, un desastre ecológico es presentado en la cinta Wall-E (Andrew Stanton, 2008) de Disney-Pixar, en la que el simpático robotito Wall-e es el único habitante que queda en una Tierra desolada, cubierta en su totalidad por los residuos de los humanos –los árboles y animales han desaparecido- quienes, en un afán por sobrevivir, se han exiliado a sí mismos condenándose a una existencia en el espacio a bordo de enormes naves, en las cuales “gozan” de cualquier cantidad de comodidades. En este argumento, además de ser criticada la generación desmedida de basura, también es evaluada la dependencia del ser humano con respecto a la tecnología, ya que en espacios tan confinados como las naves, el contacto humano es prácticamente nulo, debido a que las personas tienen a su alcance dispositivos electrónicos –muy parecidos a los smartphones y las tablets- que les permiten estar en “comunicación”, pero no interactuar cabalmente con sus semejantes, habiéndose también hecho perezosos al extremo, ya que no tienen necesidad de caminar al transportarse en sillas automatizadas, presentando así al humano del futuro como un ser rechoncho y hueco -tanto emocional como intelectualmente-. Con un mensaje ecologista, Wall-E hace hincapié en la importancia de los árboles para la supervivencia de la raza humana, ya que todas las aventuras del mecánico protagonista están basadas en la preservación del único retoño -que es resguardado por la temperamental y robótica EVA- que ha sido encontrado en el planeta azul, indicador indiscutible de que la Tierra está preparada para recibir nuevamente a sus descuidados y destructivos habitantes.

Por último, en estas perspectivas desalentadoras, mencionaremos una película que marcó a toda una generación a la que la simple mención de las “galletas verdes” hace estremecer. Se trata de Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, Richard Fleischer, 1973) en la que el problema es que la sociedad ha acabado con el suelo, haciendo imposible la generación de alimentos suficientes para cubrir las necesidades de las ciudades superpobladas, en las que las familias se apiñan prácticamente una sobre otra. Habiendo desaparecido hace mucho tiempo los lagos y los bosques, el ambiente más bien desértico provoca en los seres humanos un ánimo de fastidio y tedio. De esta manera, los dueños de las empresas alimentarias han encontrado que es el artificial Soylent Green el alimento más nutritivo para el hombre, llegándose al paroxismo del horror y el asco cuando el protagonista, el detective Thorn (Charlton Heston) descubre que la codiciada y verde galleta es elaborada a base de los humanos que asisten voluntariamente a una institución de eutanasia, que “amablemente” los ayuda a pasar al otro mundo en medio de imágenes hermosas y música maravillosa, para que luego sus cadáveres sean procesados para alimentar a los hambrientos sobrevivientes.

Analizando los defectos de la raza humana, cineastas y guionistas han elegido en sus futuristas películas deficiencias e ineficiencias que pueden provocar la extinción de los pobladores de la Tierra, utilizando sus guiones como faros que tratan de indicar a los espectadores el camino correcto a seguir, mostrando las funestas consecuencias de proseguir el camino tal como hasta ahora se ha hecho. 

 

FUENTES:

www.imdb.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: