Y ahora resulta que le vamos a los malos: Villanos de T.V. III

De izq. a der. Thomas, Mrs. O'Brien, Sherlock, Moriarty, Rick, Merle, Shane y el Gobernador

De izq. a der. Thomas, Mrs. O’Brien, Sherlock, Moriarty, Rick, Merle, Shane y el Gobernador

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Solo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar”.

Clive Staples Lewis 

Personajes buenos y malos, claramente definidos hemos visto hasta ahora en nuestro análisis de series como Stargate Atlantis, X-Files, Smallville y Once Upon a Time. Ahora comenzaremos a introducirnos en ámbitos donde la “humanidad” de los personajes les permite tener cualidades y defectos, sea que el programa en cuestión pertenezca o no al género de la fantasía.

En esta tercera parte de los artículos sobre villanos televisivos, comenzaremos revisando la serie británica Downton Abbey. Alejada de los extraterrestres y los cuentos de hadas, este argumento se sitúa en la Inglaterra de principios del siglo XX, dando inicio justamente el día en que se hunde el Titanic -14 de abril de 1912-, la historia que se narra es la de una familia aristocrática, los Crawley, y la servidumbre que trabaja en la monumental propiedad conocida justamente como Downton AbbeyHighclere Castle-. Dentro del guion los malos aparecen y desaparecen de acuerdo a las necesidades de la historia, permaneciendo sin embargo a lo largo de las cuatro temporadas –hasta ahora- dos de ellos: Thomas Barrow (Rob James-Collier) y Sarah O’Brien (Siobhan Finneran), siendo el primero un pillo de poca monta, envidioso e intrigante que junto con su compinche Mrs. O’Brien planean y llevan a cabo toda clase de fechorías para hacerle la vida pesada a todos los habitantes de la casa, sean los Crawley -a quienes utilizan de manera descarada como instrumentos involuntarios para torturar a su enemigo acérrimo John Bates (Brendan Coyle), el valet personal del jefe de la familia, Robert Crawley o Lord Grantham (Hugh Boneville)- o cualquiera de los criados que los hubiese ofendido.

Sin haber una maldad proveniente del mismísimo averno o de la magia negra, aquí lo que observamos es mezquindad y cobardía puras y llanas, características que llevan a Thomas y a O’Brien a levantar falsas acusaciones de robo, casi asesinar al perro de Lord Grantham, provocar la pérdida del bebé de Lady Cora (Elizabeth McGovern) –esposa de Lord Grantham– y otras lindezas similares. No obstante, la que sí parece haber dejado un sitio vacante al lado del mismísimo Satanás es la esposa de John Bates, Vera Bates (Maria Doyle Kennedy), quien sin amar a su marido, desea retenerlo con el único afán de hacerlo infeliz por el resto de su vida al separarlo de la dulce e inteligente doncella de las señoritas Crawley, Anna Smith (Joanne Froggatt), urdiendo toda clase de viles estratagemas para lograr su cometido, sacrificando la propia vida en el intento al cometer –al parecer- suicidio, endilgándole la culpa de manera póstuma a su viudo.

Pasemos ahora a otra serie británica, Sherlock, la brillante adaptación de la obra de Sir Arthur Conan Doyle a la época actual. Protagonizado por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, quienes encarnan al famosísimo detective y a su fiel amigo John Watson respectivamente, en este programa podemos ver en primer lugar a un Holmes que se pasea con singular alegría en los límites de la ética, transgrediéndola flagrantemente en algunas ocasiones, si es que la resolución del caso lo amerita, ante el horror del honorable Watson, quien hace hasta lo indecible para que su mejor amigo permanezca en el lado del bien. No obstante, estas “pequeñas” licencias que en ocasiones se toma Sherlock parecen juegos de niños cuando aparece en escena el villano por excelencia de la obra de Conan Doyle, el profesor James Moriarty (Andrew Scott).

Haciendo magistralmente los guionistas una recreación de un personaje que en los relatos originales (Problema final y La casa deshabitada) se deja ver como una figura casi improvisada, traída a cuento únicamente para poder matar a Holmes en las cataratas de Reichenbach –por entonces el autor estaba harto de su detective y quiso eliminarlo sin éxito, pues recibió incluso amenazas de muerte si no lo revivía, cosa que eventualmente y muy a su pesar tuvo que hacer-; en la pantalla chica se nos presenta como un extraordinario psicópata cuyo único objetivo en la vida es reconocer en otro individuo a alguien de su misma categoría intelectual para que le sirva a manera de némesis[i]. Sobra decir que el brillante Sherlock es justamente este digno adversario tan largamente esperado por el frío, cruel y calculador Moriarty, quien se divierte asesinando o poniendo en riesgo la vida de cualquiera con tal de obtener una “agradable” competencia con el detective residente en el 221 B de Baker Street.

A continuación entraremos nuevamente en el género fantástico para abordar la tan amada como odiada serie de The Walking Dead. El argumento de este programa se centra en un escenario postapocalíptico en el que los pocos humanos que quedan sobre la faz de la tierra han de habérselas en contra de ejércitos de zombis, los cuales “nacen” cuando las funciones motoras de los cadáveres son reactivadas, deambulando por bosques, ciudades y carreteras hordas enteras de monstruos come-hombres. Como es de suponer, mantener una conducta recta e intachable en este panorama resulta prácticamente imposible, como lo descubren la mayoría de los protagonistas, empezando por Rick Grimes (Andrew Lincoln), líder del grupo de sobrevivientes, quien habiendo tenido un estricto código de conducta sobre el asesinato de personas vivas –valga la aclaración-, tiene que transgredirlo en orden de defender tanto a su hijo como a sus amigos -siempre y cuando la amenaza sea directa e ineludible-.

Por otra parte, a lo largo de la serie tenemos algunos personajes que se muestran como “conciencias” activas del grupo protagónico, fungiendo como tal en las primeras temporadas Dale Horvath (Jeffrey DeMunn) y después Hershel Greene (Scott Wilson), quienes tratan de mantener a los sobrevivientes dentro de los límites del bien y la moral, dejando los dos la vida en el intento. Asimismo, el mal está perfectamente representado en esta serie y en distintos niveles. De este modo, el primer villano que encontramos es Merle Dixon (Michael Rooker), el vicioso hermano de Daryl Dixon (Norman Reedus), la mano derecha de Rick. Este hombre tiene la habilidad para cometer todo tipo de crímenes, a veces por el simple placer de llevarlos a cabo, redimiéndose únicamente en el momento de su muerte, cuando comprende que su hermano vale más que cualquier otra lealtad que pudiese haber entablado en el camino. El siguiente villano será Shane Walsh (Jon Bernthal) –mejor amigo de Rick– quien comienza la serie como líder del grupo de sobrevivientes al cual se integra poco después el erróneamente dado por muerto Grimes. Aquí podemos observar cómo el personaje no era malvado per se, sino que va trasladándose hacia el lado oscuro guiado por la envidia –pues el recién llegado es inmediatamente acogido-elegido como líder de facto- y los celos –durante la “muerte” de Rick, Shane se había involucrado con la esposa de este, Lori (Sarah Wayne Callies)-, tratando al final de matar a su ex mejor amigo –habiendo despachado previamente al otro mundo al inocente Otis para salvarse él mismo-.

Y aquí es cuando nos topamos con el villano por excelencia en esta tierra de zombis, tan magnífico y despreciable como Moriarty: el Gobernador, Brian Blake (David Morrisey), quien es también un psicópata, habiendo tenido a bien conservar a su hija en estado zombi, encadenada dentro de un armario, en una habitación que está “encantadoramente” decorada con cabezas humanas metidas en formol (!). Brillante estratega y embaucador espectacular, este personaje se introduce en la trama con una fachada inocente que engaña en primera instancia a la bastante estrangulable –a causa de su desmesurada estupidez- Andrea (Laurie Holden) y no así a su valiente y sagaz compañera Michonne (Danai Gurira), quien desconfía de Blake desde el primer momento. Teniendo como objetivo aparente la dominación de lo que queda del mundo para someter a todos los supervivientes bajo sus propias normas, el Gobernador tiene una banda de esbirros y sicarios –uno de ellos Merle Dixon– que se pliegan completamente a sus deseos, cometiendo desde robos hasta asesinatos y secuestros –siendo sus víctimas Maggie Greene (Lauren Cohan), Glenn Rhee (Steven Yeun) y la propia Andrea cuando esta se da cuenta de la maldad de su ahora amante-.

Huelga decir que cuando este personaje se encuentra con Rick saltan las chispas en la pantalla, creándose la dicotomía del bien y el mal, dando siempre el bueno la opción al malo de dejar las cosas por la paz, sin que el ambicioso gobernante del pueblo de Woodbury acceda a los deseos del líder apostado en la prisión sin nombre. De este modo el Gobernador toma como objetivo inmediato el deshacer el “reino” de Rick, ante el descontento de su propio pueblo, algunos de cuyos integrantes cuestionan el ataque a sangre fría a gente que no los ha agredido primero –Grimes y compañía se limitan a preparar la defensa-. Desesperado ante la obtusidad de sus seguidores, Brian Blake toma la salida fácil y los elimina a todos a media carretera para después desaparecer temporalmente antes de asestar el golpe final, en el que destierra a Rick y compañía de su emplazamiento en la cárcel, y acabando por fin con su miserable vida la aguerrida Michonne con un tajo de su katana y la ayuda de los walkers.

Despiadado, traicionero, inteligente e inconmensurablemente ambicioso, el Gobernador es uno de los mejores villanos que han aparecido en la televisión –aunque aún revisaremos a un par de personajes de The Walking Dead que han navegado entre el bien y el mal en esta serie-; sin embargo en la próxima entrega entraremos ya en las “grandes ligas” de la villanía, por lo que abarcaremos el traicionero mundo de Game of Thrones y el retorcido Renacimiento de The Borgias.

 

FUENTES:

www.imdb.com

[i] Enemigo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: