Y después del apocalipsis zombi ¿qué? II

13 octubre 2015

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

De las miserias suele ser alivio una compañía”.

Miguel de Cervantes

Líder o seguidor, cazador o presa, pero a final de cuentas superviviente, así es una persona viva y sana que aparezca en cualquier serie de televisión o película que aborde el tema del “apocalipsis zombi”. Siendo tan variadas las personalidades de los personajes que han protagonizado este tipo de producciones, todos ellos, sin embargo, comparten dos elementos en común: la pérdida y la búsqueda. Sin importar el género desde el cual se aborde el tema (horror, ciencia ficción o incluso comedia), aquellos que corretean en el planeta tratando de salvarse de cadáveres ambulantes o enloquecidos infectados han perdido seres queridos, sus hogares, su seguridad física y otras tantas cosas; y a su vez se lanzan en una búsqueda por recuperar cualquiera de ellas.

Pero antes de entrar en materia, hacemos aquí nuevamente la advertencia de que este artículo contiene numerosos spoilers, por lo que si no han visto (y aún desean hacerlo) las películas Zombieland y 28 Days Later (Exterminio) se recomienda abandonar aquí la lectura.

Empezaremos entonces por analizar la situación de la película Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). En esta cinta, que entra en el género de la comedia, el protagonista, Columbus (Jesse Eisenberg), es un joven común y corriente, no particularmente valiente, pero sí bastante inteligente, lo cual le permite crear para sí mismo una serie de normas con las cuales él sabe que puede sobrevivir en un mundo en el cual debe enfrentarse a los muertos vivientes. De este modo, el joven –que no es atlético en absoluto- hace calentamiento antes de incluirse en cualquier situación que le demande un esfuerzo físico, con lo cual evita lastimarse; revisa cuidadosa y sistemáticamente cualquier lugar al que pretende entrar; desconfía de cualquier persona y sobre todo evita ser el héroe, porque según su hipótesis, esta última opción lo llevará a una muerte segura.

Paranoico por naturaleza, Columbus se encuentra con su complemento fuerte, en este caso encarnado en Tallahasse (Woody Harrelson), que es un hombre maduro que va por este apocalíptico escenario con una actitud cínica y despreocupada, pues él ha encontrado ya un buen vehículo y una abundante provisión de armas. Obsesionado con conseguir un pastelito Twinky –y arriesgando su propia vida por ello-, este hombre no tiene reglas que seguir, sino que enfrenta las situaciones conforme se le presentan, empleando su valor y habilidades, de las cuales se siente bastante seguro.

A su vez, esta dupla masculina da con su contraparte femenina en dos hermanas, Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin), quienes se manejan con un código carente de la ética más elemental, ya que ellas solo piensan en sobrevivir juntas, por lo que si para lograrlo necesitan engañar, robar o amenazar a cuando individuo se les atraviese, así sea. Habiendo tenido ya desde antes del apocalipsis zombi la costumbre de estafar a la gente, ellas han descubierto que este mecanismo también funciona después de la hecatombe, por lo que no dudan de privar al prójimo de armas, comida o vehículos.

A final de cuentas el argumento lleva a tan distintos personajes a formar un frente común contra los zombis –y a Columbus a romper su regla de oro con tal de salvar a su amada Wichita y a Little Rock– con el afán de sobrevivir, creándose entre ellos lazos de confianza que finalmente son los que les permiten lograr su cometido. Y es aquí donde vemos cómo en un mundo en el cual la raza humana enfrenta su propia extinción, es la formación de comunidades la que le proporciona la posibilidad de subsistir tanto física como emocionalmente.

Caso similar -aunque en el género de horror- se presenta en la cinta 28 Days Later (Exterminio, Danny Boyle, 2002), en el cual Jim (Cillian Murphy) es un mensajero que se despierta en un desierto hospital después de que una terrible enfermedad llamada Rage –misma que provoca que la persona infectada pierda sus facultades mentales transformándose en un agresivo animal caníbal- haya infectado a la mayor parte de la población de las islas británicas. En Jim observamos así el comportamiento totalmente plausible de una persona normal que se despertase en semejante situación, pues completamente desorientado y vestido tan solo con una poco funcional bata de hospital, comienza a recorrer primero el nosocomio y luego la ciudad de Londres, tratando de encontrar algo o alguien que le explique qué es lo que ha sucedido.

Dejando de lado el hecho de que la película se torna aún más sobrecogedora porque el director Danny Boyle consiguió permiso para vaciar literalmente algunas de las zonas más emblemáticas de la capital británica, utilizando así locaciones y no sets armados, la sensación de soledad que transmite Murphy se transmite al público compartiendo este la consternación del personaje.

Sin embargo, este sentimiento de soledad absoluta pronto se transforma en terror para el protagonista cuando se encuentra al primer grupo de infectados, a quienes ubica en una iglesia, ya que no comprende por qué aquel grupo de personas que tienen los ojos inyectados en sangre y lanzan gruñidos estremecedores se le echan encima en un abrir y cerrar de ojos y tratan de matarlo. Tras huir despavorido de aquel sitio, Jim se topa entonces con una mujer, Selena (Naomie Harris), quien logra salvarlo después de encerrarse ambos tras una cortina de metal que cierra una tienda. Y aquí es donde la joven le explica al recién llegado lo que ha sucedido con el mundo. En este caso Selena ha tenido tiempo para adaptarse a la situación, por lo que va armada y lleva consigo provisiones –chocolates y refrescos, que es lo único que ha podido encontrar-, ella representa entonces a lo largo de la cinta la parte racional que actúa en el ser humano en una situación de supervivencia.

Por su parte Jim es más sentimental, por lo que no es extraño que lo primero que desee sea ver a su familia, a pesar de que su compañera le advierte que con seguridad están muertos o infectados. Aferrado a sus afectos, el personaje encarnado por Cillian Murphy logra hacerse acompañar hasta su casa donde, efectivamente, encuentra a sus padres que se han quitado la vida, enfrentándonos entonces nosotros como espectadores con otra reacción al fin del mundo: la autoaniquilación, elegida por todos aquellos que antes de sufrir un destino terrible como infectados, han preferido salir de este escenario por su propia mano sin siquiera luchar por sobrevivir. ¿Cobardía? ¿Sensatez? Depende de la personalidad del individuo que observe el contexto.

Pero como en todos los apocalipsis zombi, solamente aquellos que se empeñan en continuar vivos están dispuestos a enfrentarse a la soledad y los numerosos problemas que representa la simple existencia. De esta forma, en esta cinta observamos nuevamente cómo la formación de comunidad es una necesidad básica del ser humano, por lo que Jim y Selena emprenden camino en busca de otros no infectados, localizando entonces así a Frank (Brendan Gleeson) y su hija adolescente Hannah (Megan Burns), quienes han decidido atrincherarse en su departamento, habiendo colocado luces en la ventana para atraer a cualquier individuo sano. En este caso el padre de familia deja algo muy claro, él sabe que su hija no podrá sobrevivir sola, necesita adultos que la ayuden, y es así como comparte todos sus recursos con sus “invitados” con el convenio tácito de que si algo llegase a ocurrirle a él, la jovencita quedaría protegida.

Nuevamente vemos la formación de un grupo de personas bienintencionadas. Sin existir en este caso nadie que quiera aprovecharse del otro, todos ellos forman lazos de amistad casi instantáneos, lo cual les permite gozar de ciertos momentos de tranquilidad e incluso diversión. En este contexto, Selena reflexiona sobre el futuro de la humanidad, fijando su atención en un elemento que es obviado por otros filmes similares: la creación artística. La mujer revela entonces su parte nostálgica al manifestarle a Jim que no puede creer que nunca habrá una película, una pintura o un libro que no existiesen previamente. Aquí se muestra entonces el anhelo de trascendencia del ser humano, mismo que es fácilmente bloqueado por la necesidad de cubrir los requerimientos físicos básicos, que sin duda resulta apremiante para los supervivientes de un apocalipsis zombi.

Y para concluir con el espectro de las posibilidades en las reacciones humanas en un mundo devastado, este amigable equipo va a dar de narices con los “villanos”, aquellos que sobreviven a costa de los demás, en este caso representado tan nefasto bando por un grupo de militares que a través de una transmisión de radio, han ofrecido a los incautos refugio y una cura para la enfermedad, siendo todo ello mentira. Dando primero estos sujetos una sensación de seguridad gracias a su pesado armamento y aparentemente inexpugnable fortaleza, comparten con los recién llegados –a los cuales les falta un miembro al haber sucumbido Frank a la enfermedad- su agua, refugio y su comida. Poco tiempo pasa para que estos egoístas individuos revelen su verdadero cometido, pues lo único que desean es apoderarse de las mujeres para usarlas a su gusto, lo cual por supuesto genera la indignación del heroico Jim, quien en contra del reglamento de Columbus, después de lograr escapar de los soldados que han intentado eliminarlo, irrumpe salvajemente en la habitación donde tienen cautivas a sus amigas para posteriormente emprenderla a brazo partido con los agresores, logrando la victoria con la ayuda de un infectado –que él libera a propósito- que los militares tenían encadenado en el patio trasero con fines experimentales –deseaban observar cuánto tiempo tardaba en morir sin ser alimentado-.

Jim pierde –temporalmente- entonces su humanidad para salvar a sus seres queridos. Los enemigos han perdido su humanidad por cosificar a las personas. Es así como nos enfrentamos por primera vez a la deshumanización del individuo, aunque por motivos diferentes. El defensor y el abusivo, ambos pierden sus códigos éticos, pero con fines opuestos. Jim sigue siendo, entonces, un héroe, sin transformarse en un antihéroe, pues él está consciente de que matar no es correcto, pero también se ha dado cuenta de que sus enemigos no le dejan otra opción que suprimirlos.

Habiéndose filmado dos finales para esta cinta: uno feliz en el cual Jim, Hannah y Selena son encontrados eventualmente por otros supervivientes que disponen de un avión; y otro bastante más deprimente en el cual se da a entender que Jim muere a causa de una herida sufrida durante el enfrentamiento con los soldados, la cinta plantea un escenario no del todo descabellado de un apocalipsis zombi. Sin darle un tinte humorístico o de ciencia ficción, esta cinta nos lleva el evento apocalíptico a un nivel en el que cualquiera puede sentirse identificado con alguno de los personajes, pues sus juicios y decisiones parten de bases realistas, tanto físicas como emocionales. Son individuos comunes sobreviviendo en un mundo atrapado por el caos, llevando inevitablemente al espectador a preguntarse ¿qué haría yo?

Pero el tema no ha sido concluido, por lo que la siguiente semana, terminaremos esta serie de artículos abarcando a detalle la variadísima gama de personajes y escenarios que plantea la serie televisiva The Walking Dead con respecto a la sobrevivencia en un mundo dominado por los zombis.

 

FUENTES:

www.imdb.com


Walt Disney: ¿Héroe o villano?

18 agosto 2009

Walt Disney

Walt Disney

Por: Patricia Díaz Terés

“No es oro todo lo que reluce, ni todo lo que anda errante está perdido”.

J. R. R. Tolkien

 Imagen de la tenacidad y el éxito para algunos o viva encarnación del mal para otros, la figura de Walt Disney es tan controversial que en general no admite opiniones imparciales.

Desde hace ya más de medio siglo, el nombre “Disney” ha sido compañero de la niñez de muchas generaciones, creando algunos de los momentos tan hermosos como tristes que vivimos acompañando a simpáticos personajes animados.

Así, hemos visto a Mowgli experimentar las más increíbles aventuras en las selvas de la India o al Hada Madrina de Cenicienta apareciendo con su varita mágica un hermoso vestido y una magnífica carroza para que la doncella pudiera ir al baile del palacio; incluso volamos con Wendy y Peter Pan al fantástico País de Nunca Jamás.

Pero también sufrimos cuando al escuchar un disparo aterrador, tuvimos la certeza de que la vida de un pequeño cervatillo de nombre Bambi nunca volvería a ser igual o acompañamos al pequeño Dumbo mientras era arrullado por su “mamá elefanta” encerrada tras las rejas por un tiránico cirquero.

Tan contrastantes como sus animaciones resultan las versiones sobre la vida de Walter Elias Disney, un hombre que habiendo nacido en la ciudad de Chicago en 1905, desde muy joven mostró gran afición y talento para el dibujo, la fotografía y la ilustración.

De este modo, un Walt Disney adolescente se vio obligado por la situación económica familiar a desempeñar los más diversos oficios; sin embargo, este creativo jovencito logró con gran esfuerzo combinar las actividades redituables como la venta de periódicos, con su asistencia matutina a la secundaria McKinley y por las noches a la Academy of Fine Arts.

Así, poco a poco el hijo de Elías Disney y Flora Call fue madurando y descubriendo el lado oscuro del ser humano ya que a sus escasos 16 años, después de ser rechazado en el ejército para luchar en la Primera Guerra Mundial, decidió aventurarse para conducir en Europa una ambulancia de la Cruz Roja contemplando así los horrores del conflicto.

Al regresar a su país natal, entró a trabajar en un estudio de arte en la ciudad de Kansas, en donde conoció a su compañero, amigo, socio y colaborador de muchos años, Ub Iwerks. Poco después los dos dibujantes comenzaron a vender animaciones a los teatros a través de su compañía Laugh-O-Grams, la cual por cierto terminó en la bancarrota.

Pero Walt no era un hombre que aceptara la derrota con los brazos cruzados, embarcándose en un nuevo proyecto que en 1923 lo encaminó hacia Hollywood, donde en sociedad con Iwerk y su hermano Roy, produjo la serie animada “Alice in Cartoonland”.

Dos años después decidió contraer matrimonio con su colaboradora, Lillian Marie Bounds y para 1927 creó su primer personaje animado –Oswald Rabbit- del cual perdió los derechos, para ser recuperados por su multimillonaria empresa hace apenas unos años. Pero este nuevo tropiezo tampoco logró mermar el empeño del artista, de manera que en 1928 creó al que se convertiría en un ícono de la cultura norteamericana: Mickey Mouse, el cual a su vez brincó a la fama con el cortometraje sonoro “Steamboat Willie”.

Así despegó la carrera de uno de los hombres más importantes del siglo XX en el ámbito artístico, conquistando su primer Óscar en 1932 con el cortometraje “Flowers and Trees” de la serie “Silly Simphonies”. Pero el salto definitivo al éxito lo dio cuando estrenó su primer largometraje en 1937, “Blancanieves y los Siete Enanos”, cinta que le valió otra estatuilla dorada acompañada por siete figurillas pequeñas representando a los enanos.

Observando el triunfo de su nueva producción, Disney decidió continuar con la producción de películas animadas como “Pinocho” (1939) o “Bambi” (1950); pero entre estas dos realizaciones se encuentra la que tal vez pueda ser calificada como la cinta más polémica del creativo estadounidense: “Fantasía” (1940).

Esta producción se alejó en gran medida de los simpáticos personajes como Pepe Grillo que Walt había creado anteriormente, así “Fantasía” consta de una serie de representaciones gráficas -algunas de ellas verdaderas obras de arte- acompañadas por la música creada por grandes compositores como Bach, Stravinsky, Tchaikovsky y Beethoven, siendo la parte más discutida el episodio “Una Noche en la Àrida Montaña”, singular ilustración del Ave María de Schubert, en la cual observamos a un terrorífico demonio –Chernobog– que invoca a un sinfín de espíritus malignos que le rinden pleitesía.

De hecho este segmento animado, así como la bruja Maléfica en la “Bella Durmiente” (1959) o la figura del hada Campanita de Peter Pan (1953), propiciaron que alrededor de Walt Disney se concibieran gran cantidad de rumores como una supuesta afición por las artes oscuras o una retorcida concepción de las mujeres. También se le acusa en algunos textos -como el escrito por Perrucci Ferraiuola– de ser un explotador cruel e injusto de sus trabajadores y, más allá, ha llegado incluso a ser señalado por el plagio del personaje Mickey Mouse, mismo que según esta versión fue en realidad imaginado por Iwerk.

Pero todo lo anterior son solamente hipótesis; por otro lado, los hechos nos indican que Disney -dejando de lado un juicio sobre su calidad moral o creencias místicas- fue un visionario que se preocupó por el avance no sólo de su carrera, sino de la raza humana en general, teniendo una importante participación en la difusión de la investigación espacial, echando incluso mano de renombrados científicos como Von Braun, Stuhlinger y E.C. Slipher, para realizar  los documentales “Man in Space”, “Man on the Moon” y “Beyond Mars” (1950-1957).

También de Walt Disney puede decirse que fue un patriota que ayudó a los Estados Unidos a mantener la moral tanto del pueblo como de las tropas a través de sus caricaturas durante la Segunda Guerra Mundial, de manera que entre 1942 y 1945 elaboró gran cantidad de entretenidos cortometrajes e interesantes documentales que sirvieron como instrucción o propaganda. En uno de ellos podemos incluso observar cómo el Pato Donald tiene un sueño en el cual vive bajo el yugo de los nazis en Alemania, despertando en la libertad americana.

Sin importar si son o no ciertos todos los rumores y mitos que han surgido alrededor de Walt Disney, una realidad es que se trató de un talentoso artista, un brillante hombre de negocios y un franco promotor de la difusión y el desarrollo científicos. Teniendo tan extremas posiciones sobre esta figura del siglo pasado, para llegar a una conclusión, podríamos reflexionar sobre una frase del filósofo griego Aristóteles que dice: “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”.

Para conocer Fantasía (1940):

Noche en la Árida Montaña: http://www.youtube.com/watch?v=6gd2YKyEImY

Dance of the Hours 2: http://www.youtube.com/watch?v=3u95n2yKcow

 

FUENTES:

“El lado oscuro de Disney”. Aut. Perucci Ferraiuola. Panorama Editorial. México, 2000.

“Centenario de Disney: El indiscutible genio de la animación”. Aut. César Aguilera. Cinemanía No. 63. Diciembre, 2001..

The Disney-Von Braun Collaboration and its influence on space exploration”. Aut. Mike Wright. Selected Papers from the 1993 Southern Humanities Conference. Southern Humanities Press. Huntsville 1993.

http://www.disney.go.com   


Directoras de Cine: ¿Lucha de género o competencia de talento?

23 junio 2009
Julie Delpy

Julie Delpy

 

Por: Patricia Díaz Terés

 “La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia”.

Ovidio

Gran fortaleza y sobre todo una extraordinaria determinación es lo que, a lo largo de la historia, muchas mujeres han demostrado al momento de irrumpir en ámbitos masculinos.

De este modo en la política encontramos figuras como las de Isabel I de Inglaterra o Catalina la Grande de Rusia; y en la exploración de continentes desconocidos tenemos a damas como Florence Baker o Mary Kingsley.

Con sus propias ambiciones, características y aptitudes, cada una de estas féminas se enfrentó invariablemente a esquemas que por lo regular las apartaban por cuestiones de género, más que por capacidad; sin embargo todas ellas lograron demostrar que no era necesario ser varón para lograr sus sueños y conquistar metas otrora inimaginables.

En el mundo de las artes también se han tenido que romper muchos paradigmas antes de que las mujeres alcanzaran un estatus reconocido; y en muchos casos, no ha sido posible terminar con los prejuicios de una actividad tradicionalmente dominada por los hombres.

Así es precisamente la situación a la cual se enfrentan las directoras de cine; aunque ellas, además, tienen que luchar en una estructura que, con tan sólo un poco más de cien años, ya alberga grandes leyendas cuyos nombres van desde Alfred Hitchcock y Orson Welles, hasta Steven Spielberg, George Lucas o Roman Polanski.

Pero ya sean legendarios o no y sin importar si son hombres o mujeres, el trabajo del director de cine es tan fascinante como demandante.

El cineasta debe cumplir con una serie de tareas en las cuales se involucra en todos y cada uno de los aspectos que incluye una producción, desde la realización del guión hasta la fase de edición, musicalización, sonorización y efectos especiales.

De esta manera, debido a que todo el peso del éxito o el fracaso de la película recae en los hombros del director, éste debe presentar notables cualidades como líder, pero también es necesario que posea el don de la creatividad y el pensamiento ágil, ya que sin duda en el transcurso de las filmaciones se enfrentará a situaciones muy complejas, por lo que de la toma acertada de decisiones puede depender la conclusión del rodaje; estas particularidades de la profesión fueron las que mantuvieron a las “débiles” mujeres alejadas de la dirección fílmica.

Sumado a lo anterior, una directora debe luchar primero –y encarnizadamente- para obtener recursos que financien su proyecto. Un ejemplo de esto es la actriz y directora Julie Delpy, quien además de ser más conocida por su actuación al lado de Ethan Hawke en las películas Antes del Amanecer (1995) y Antes del Atardecer (2004), que por sus creaciones Bla Blah Blah (1995) o Dos Días en París (2007), tuvo que sostener una cruenta pelea durante 20 años para llegar a dirigir un largometraje y sin haber logrado aún, que los grandes estudios cinematográficos confíen en ella lo suficiente como para permitirle elaborar un filme bélico o de ciencia ficción.

Esta batalla de las mujeres cineastas contra las tradiciones del séptimo arte no es una novedad. La carrera de Julie Delpy y de otras directoras como Penny Marshall (Despertares, 1990), Kathryn Bigelow (K-19: The Widowmaker, 2002) o Mimi Leder (Impacto Profundo, 1998), no habría sido posible de no haber existido  algunas féminas rebeldes e independientes quienes, a principios del siglo XX, comenzaron a explorar el terreno de la creación fílmica.

Aparecieron así damas como Alice Guy, quien al filmar La Fee aux Choux, se convirtió en la primera mujer en dirigir una película, siguiéndola otras como Agnès Varda, precursora de la “nueva ola” francesa; Marie Dressler (Tillie Wakes Up, 1917), Lilian Gish (The Wind, 1928) o incluso la alemana Leni Riefensthahl, de cuyos documentales Triumph des Willens (1934) y Olympic (1938) se ha expresado que fueron utilizados como propaganda nazi, y quien pudo filmar nuevamente una cinta relativamente importante, Underwater Impressions, hasta el año 2002.

Pero a pesar de que al correr de los años el número de mujeres cineastas ha crecido, la situación no es siquiera comparable a las circunstancias de los directores, ya se hable de países como Suecia, Inglaterra, España o Estados Unidos, o bien de lugares como Cuba o México.

En Hollywood, por ejemplo, las estadísticas muestran que de los 13 400 directores representados en la Asociación de Directores de América (DGA), únicamente el 13% son mujeres, de las cuales sólo la mitad se dedican a la realización cinematográfica.

Pero sin duda ha sido la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas uno de los organismos más renuentes a cambiar los cánones que favorecen al director sobre la directora. Únicamente han sido tres las mujeres nominadas al Òscar como Mejor Director: Lina Wertmüller, en 1977 por la película Pasaqualino Settebelleze (Seven Beauties), perdiendo ante John G. Alvidsen, director de Rocky; Jane Campion, en 1993 por la cinta The Piano, siendo vencida por Steven Spielberg que presentaba Shindler’s List; y Sophia Coppola – hija del director Francis Ford Coppola– que compitió con su filme Lost in Translation y fue desplazada por el abrumador triunfo de The Lord of the Rings: The Return of the King de Peter Jackson en el año 2003.

Habiendo sido en la historia sólo una la directora galardonada –Marlene Gorris– con un Óscar a la Mejor Película Extranjera –Antonia’s Line (1995)-, no podían faltar las reacciones radicales ante la postura de los directivos y ejecutivos del séptimo arte; así surgió en Estados Unidos la organización Guerrilla Girls and Alice Locas, que en el año 2002 manejó una campaña con frases como “El Óscar anatómicamente perfecto: un varón blanco, como los tipos que suelen ganar” o “el Senado es más progresista que Hollywood: Senadoras, 9%. Directoras: 4%”.

Es así como vemos que el mundo del cine sigue siendo un territorio dominado por costumbres que favorecen al varón sobre la mujer, no porque ambos exhiban talentos desiguales, sino porque la tradición y por desgracia las cifras – hasta el momento- indican que los filmes dirigidos por hombres tienen más éxito en taquilla y son más aceptados por la crítica, que aquellos dirigidos por talentosas cineastas, aún cuando ellas demuestren ser capaces de sacar adelante, por igual, a una familia y una buena película. Pero tomando en cuenta la actual situación y evaluando las perspectivas, más vale a las próximas generaciones de realizadoras seguir el consejo del gran escritor francés Víctor Hugo quien dijo: “Atreveos: el progreso sólo se logra así”, y sólo así podrán sortear los obstáculos que encuentren, sin importar su dimensión u origen.

FUENTES:

“El Cine”. Aut. Pablo Mérida San Román. Ed. Larousse. España, 2002.

“La visión femenina dentro del cine, directoras contra viento y marea”. Aut. María Gabriela Muñoz. Revista Cine Premiere No. 115. México, mayo 2004.

“Female-director dearth is ‘Hollywood Problem’ “. Aut. Mary F. Pols. Times. Salt Lake City, Utah, E.U., 29 de julio 2007.

“Female Directors remain a rarity in Hollywood”. Associated Press. MSNBC. 1 de agosto 2007.

“June Campion laments lack of female director”. Associated Press. USA Today. 21 de mayo 2009.

“The Challenge for women directors”. Aut. Stephen Dowling. BBC News Online. 1 de marzo 2004.

“Where are female directors?”. Salon.com. 27 de agosto 2002.

“Mujeres directoras de cine: ¿Así de simple?”. Aut. Martha María Ramíres. Boletín “Caminos”. Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr., La Habana, Cuba.


A %d blogueros les gusta esto: