Y después del apocalipsis zombi ¿qué? II

13 octubre 2015

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

De las miserias suele ser alivio una compañía”.

Miguel de Cervantes

Líder o seguidor, cazador o presa, pero a final de cuentas superviviente, así es una persona viva y sana que aparezca en cualquier serie de televisión o película que aborde el tema del “apocalipsis zombi”. Siendo tan variadas las personalidades de los personajes que han protagonizado este tipo de producciones, todos ellos, sin embargo, comparten dos elementos en común: la pérdida y la búsqueda. Sin importar el género desde el cual se aborde el tema (horror, ciencia ficción o incluso comedia), aquellos que corretean en el planeta tratando de salvarse de cadáveres ambulantes o enloquecidos infectados han perdido seres queridos, sus hogares, su seguridad física y otras tantas cosas; y a su vez se lanzan en una búsqueda por recuperar cualquiera de ellas.

Pero antes de entrar en materia, hacemos aquí nuevamente la advertencia de que este artículo contiene numerosos spoilers, por lo que si no han visto (y aún desean hacerlo) las películas Zombieland y 28 Days Later (Exterminio) se recomienda abandonar aquí la lectura.

Empezaremos entonces por analizar la situación de la película Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). En esta cinta, que entra en el género de la comedia, el protagonista, Columbus (Jesse Eisenberg), es un joven común y corriente, no particularmente valiente, pero sí bastante inteligente, lo cual le permite crear para sí mismo una serie de normas con las cuales él sabe que puede sobrevivir en un mundo en el cual debe enfrentarse a los muertos vivientes. De este modo, el joven –que no es atlético en absoluto- hace calentamiento antes de incluirse en cualquier situación que le demande un esfuerzo físico, con lo cual evita lastimarse; revisa cuidadosa y sistemáticamente cualquier lugar al que pretende entrar; desconfía de cualquier persona y sobre todo evita ser el héroe, porque según su hipótesis, esta última opción lo llevará a una muerte segura.

Paranoico por naturaleza, Columbus se encuentra con su complemento fuerte, en este caso encarnado en Tallahasse (Woody Harrelson), que es un hombre maduro que va por este apocalíptico escenario con una actitud cínica y despreocupada, pues él ha encontrado ya un buen vehículo y una abundante provisión de armas. Obsesionado con conseguir un pastelito Twinky –y arriesgando su propia vida por ello-, este hombre no tiene reglas que seguir, sino que enfrenta las situaciones conforme se le presentan, empleando su valor y habilidades, de las cuales se siente bastante seguro.

A su vez, esta dupla masculina da con su contraparte femenina en dos hermanas, Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin), quienes se manejan con un código carente de la ética más elemental, ya que ellas solo piensan en sobrevivir juntas, por lo que si para lograrlo necesitan engañar, robar o amenazar a cuando individuo se les atraviese, así sea. Habiendo tenido ya desde antes del apocalipsis zombi la costumbre de estafar a la gente, ellas han descubierto que este mecanismo también funciona después de la hecatombe, por lo que no dudan de privar al prójimo de armas, comida o vehículos.

A final de cuentas el argumento lleva a tan distintos personajes a formar un frente común contra los zombis –y a Columbus a romper su regla de oro con tal de salvar a su amada Wichita y a Little Rock– con el afán de sobrevivir, creándose entre ellos lazos de confianza que finalmente son los que les permiten lograr su cometido. Y es aquí donde vemos cómo en un mundo en el cual la raza humana enfrenta su propia extinción, es la formación de comunidades la que le proporciona la posibilidad de subsistir tanto física como emocionalmente.

Caso similar -aunque en el género de horror- se presenta en la cinta 28 Days Later (Exterminio, Danny Boyle, 2002), en el cual Jim (Cillian Murphy) es un mensajero que se despierta en un desierto hospital después de que una terrible enfermedad llamada Rage –misma que provoca que la persona infectada pierda sus facultades mentales transformándose en un agresivo animal caníbal- haya infectado a la mayor parte de la población de las islas británicas. En Jim observamos así el comportamiento totalmente plausible de una persona normal que se despertase en semejante situación, pues completamente desorientado y vestido tan solo con una poco funcional bata de hospital, comienza a recorrer primero el nosocomio y luego la ciudad de Londres, tratando de encontrar algo o alguien que le explique qué es lo que ha sucedido.

Dejando de lado el hecho de que la película se torna aún más sobrecogedora porque el director Danny Boyle consiguió permiso para vaciar literalmente algunas de las zonas más emblemáticas de la capital británica, utilizando así locaciones y no sets armados, la sensación de soledad que transmite Murphy se transmite al público compartiendo este la consternación del personaje.

Sin embargo, este sentimiento de soledad absoluta pronto se transforma en terror para el protagonista cuando se encuentra al primer grupo de infectados, a quienes ubica en una iglesia, ya que no comprende por qué aquel grupo de personas que tienen los ojos inyectados en sangre y lanzan gruñidos estremecedores se le echan encima en un abrir y cerrar de ojos y tratan de matarlo. Tras huir despavorido de aquel sitio, Jim se topa entonces con una mujer, Selena (Naomie Harris), quien logra salvarlo después de encerrarse ambos tras una cortina de metal que cierra una tienda. Y aquí es donde la joven le explica al recién llegado lo que ha sucedido con el mundo. En este caso Selena ha tenido tiempo para adaptarse a la situación, por lo que va armada y lleva consigo provisiones –chocolates y refrescos, que es lo único que ha podido encontrar-, ella representa entonces a lo largo de la cinta la parte racional que actúa en el ser humano en una situación de supervivencia.

Por su parte Jim es más sentimental, por lo que no es extraño que lo primero que desee sea ver a su familia, a pesar de que su compañera le advierte que con seguridad están muertos o infectados. Aferrado a sus afectos, el personaje encarnado por Cillian Murphy logra hacerse acompañar hasta su casa donde, efectivamente, encuentra a sus padres que se han quitado la vida, enfrentándonos entonces nosotros como espectadores con otra reacción al fin del mundo: la autoaniquilación, elegida por todos aquellos que antes de sufrir un destino terrible como infectados, han preferido salir de este escenario por su propia mano sin siquiera luchar por sobrevivir. ¿Cobardía? ¿Sensatez? Depende de la personalidad del individuo que observe el contexto.

Pero como en todos los apocalipsis zombi, solamente aquellos que se empeñan en continuar vivos están dispuestos a enfrentarse a la soledad y los numerosos problemas que representa la simple existencia. De esta forma, en esta cinta observamos nuevamente cómo la formación de comunidad es una necesidad básica del ser humano, por lo que Jim y Selena emprenden camino en busca de otros no infectados, localizando entonces así a Frank (Brendan Gleeson) y su hija adolescente Hannah (Megan Burns), quienes han decidido atrincherarse en su departamento, habiendo colocado luces en la ventana para atraer a cualquier individuo sano. En este caso el padre de familia deja algo muy claro, él sabe que su hija no podrá sobrevivir sola, necesita adultos que la ayuden, y es así como comparte todos sus recursos con sus “invitados” con el convenio tácito de que si algo llegase a ocurrirle a él, la jovencita quedaría protegida.

Nuevamente vemos la formación de un grupo de personas bienintencionadas. Sin existir en este caso nadie que quiera aprovecharse del otro, todos ellos forman lazos de amistad casi instantáneos, lo cual les permite gozar de ciertos momentos de tranquilidad e incluso diversión. En este contexto, Selena reflexiona sobre el futuro de la humanidad, fijando su atención en un elemento que es obviado por otros filmes similares: la creación artística. La mujer revela entonces su parte nostálgica al manifestarle a Jim que no puede creer que nunca habrá una película, una pintura o un libro que no existiesen previamente. Aquí se muestra entonces el anhelo de trascendencia del ser humano, mismo que es fácilmente bloqueado por la necesidad de cubrir los requerimientos físicos básicos, que sin duda resulta apremiante para los supervivientes de un apocalipsis zombi.

Y para concluir con el espectro de las posibilidades en las reacciones humanas en un mundo devastado, este amigable equipo va a dar de narices con los “villanos”, aquellos que sobreviven a costa de los demás, en este caso representado tan nefasto bando por un grupo de militares que a través de una transmisión de radio, han ofrecido a los incautos refugio y una cura para la enfermedad, siendo todo ello mentira. Dando primero estos sujetos una sensación de seguridad gracias a su pesado armamento y aparentemente inexpugnable fortaleza, comparten con los recién llegados –a los cuales les falta un miembro al haber sucumbido Frank a la enfermedad- su agua, refugio y su comida. Poco tiempo pasa para que estos egoístas individuos revelen su verdadero cometido, pues lo único que desean es apoderarse de las mujeres para usarlas a su gusto, lo cual por supuesto genera la indignación del heroico Jim, quien en contra del reglamento de Columbus, después de lograr escapar de los soldados que han intentado eliminarlo, irrumpe salvajemente en la habitación donde tienen cautivas a sus amigas para posteriormente emprenderla a brazo partido con los agresores, logrando la victoria con la ayuda de un infectado –que él libera a propósito- que los militares tenían encadenado en el patio trasero con fines experimentales –deseaban observar cuánto tiempo tardaba en morir sin ser alimentado-.

Jim pierde –temporalmente- entonces su humanidad para salvar a sus seres queridos. Los enemigos han perdido su humanidad por cosificar a las personas. Es así como nos enfrentamos por primera vez a la deshumanización del individuo, aunque por motivos diferentes. El defensor y el abusivo, ambos pierden sus códigos éticos, pero con fines opuestos. Jim sigue siendo, entonces, un héroe, sin transformarse en un antihéroe, pues él está consciente de que matar no es correcto, pero también se ha dado cuenta de que sus enemigos no le dejan otra opción que suprimirlos.

Habiéndose filmado dos finales para esta cinta: uno feliz en el cual Jim, Hannah y Selena son encontrados eventualmente por otros supervivientes que disponen de un avión; y otro bastante más deprimente en el cual se da a entender que Jim muere a causa de una herida sufrida durante el enfrentamiento con los soldados, la cinta plantea un escenario no del todo descabellado de un apocalipsis zombi. Sin darle un tinte humorístico o de ciencia ficción, esta cinta nos lleva el evento apocalíptico a un nivel en el que cualquiera puede sentirse identificado con alguno de los personajes, pues sus juicios y decisiones parten de bases realistas, tanto físicas como emocionales. Son individuos comunes sobreviviendo en un mundo atrapado por el caos, llevando inevitablemente al espectador a preguntarse ¿qué haría yo?

Pero el tema no ha sido concluido, por lo que la siguiente semana, terminaremos esta serie de artículos abarcando a detalle la variadísima gama de personajes y escenarios que plantea la serie televisiva The Walking Dead con respecto a la sobrevivencia en un mundo dominado por los zombis.

 

FUENTES:

www.imdb.com

Anuncios

Y después del apocalipsis zombi ¿qué? I

3 octubre 2015
Robert Neville, I Am Legend (izq.) y Thomas, Maze Runner (der.)

Robert Neville, I Am Legend (izq.) y Thomas, Maze Runner (der.)

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos”.

Horacio

Hace pocos días el actual gobernador del estado de Kansas (E.U.), Sam Brownback lanzó un programa llamado Zombie Preparedness Month, cuyo objetivo es motivar a los habitantes del estado en cuestión a estar preparados para emergencias tales como tornados, incendios, tormentas, etc., utilizando la popular figura de los zombis para captar la atención de los ciudadanos, y sosteniendo además el proyecto que si la persona está preparada para un apocalipsis[1] zombi[2], estará sin duda lista para enfrentar para cualquier otro tipo de contingencia.

De este modo y aprovechando el reciente auge de los zombis con el próximo estreno de la sexta temporada de la serie televisiva The Walking Dead, a continuación analizaremos algunos aspectos relacionados con los apocalípticos eventos que incluyen a muertos vivientes (o infectados) y el reacomodo (subsistencia) de la civilización humana, para lo cual utilizaremos algunos filmes y la serie de televisión anteriormente mencionada. Se advierte que a continuación se encontrarán diversos spoilers de las películas y programas referidos.

El séptimo arte ha estado fascinado por la figura de los muertos vivientes desde principios del siglo XX, siendo la primera película al respecto White Zombi (La legión de los hombres sin alma, Victor Halperin, 1932), pasando por numerosos clásicos en las décadas subsiguientes como The Night of the Living Dead (La noche de los muertos vivientes, George A. Romero, 1968), Dawn of the Dead (El amanecer de los muertos vivientes, George A. Romero, 1978) o Shaun of the Dead (El desesperar de los muertos, Edgar Wright, 2004), entre otras muchas, y cuya calidad es calificada por los espectadores de acuerdo con sus gustos -ya que hay quien opina que son obras maestras y otros que las detestan considerándolas bodrios grotescos-, perteneciendo además en su mayoría al género de horror, inclinándose fuertemente hacia el gore[3].

Así, mientras tales películas se empeñaron en mostrar descriptivas escenas de los terroríficos cadáveres ambulantes persiguiendo a infinidad de humanos horrorizados, destacando el momento en que el perseguidor alcanza a su víctima y da inicio a un macabro banquete en el cual los gritos de la presa y sus expuestas entrañas son los protagonistas; por el contrario existe hoy en día otra “corriente”, en la que, si bien los filmes y series enfocados en los zombis exhiben tales elementos, no se centran en los propios monstruos como fundamento del guion, sino que han optado por querer mostrar qué pasaría con la sociedad después de un apocalipsis zombi.

Mucho se ha especulado sobre el comportamiento que tendríamos los seres humanos tras una catástrofe que borrase de la faz del planeta a buena parte de nuestra raza. De este modo, en la pantalla de plata hemos visto los afanes de supervivencia de personas que han logrado subsistir a cataclismos climáticos o incluso tormentas solares, pero que se enfrentan de cualquier manera a cierta clase de zombis, siendo una de las más recientes muestras de este planteamiento la segunda entrega de la saga Maze Runner: The Scorch Trials (Pueba de fuego, Wes Ball, 2015), en la cual un organismo cuyas buenas intenciones o malignidad no han quedado del todo claras, lleva a cabo un experimento con adolescentes con la finalidad de descubrir una cura para una enfermedad a la cual han denominado como Llamarada –ocasionada por un virus diseñado por el hombre como arma biológica-, misma que trastorna la mente del ser humano –convirtiéndolos en seres a los que se refieren como Cranks– a tal grado que lo deja en estado salvaje, eliminando su capacidad de raciocinio y limitando su actuación a una supervivencia animal en extremo agresiva.

En su carácter de superproducción veraniega de ciencia ficción plagada de efectos visuales bastante bien logrados, en el guion se nos muestran personajes cuyo desconocimiento de la situación exacta del mundo los lleva a seguir el esquema marcado por una organización que presuntamente intenta salvar a la humanidad de la extinción llevando a cabo experimentos aparentemente sociales, de los cuales el protagonista Thomas (Dylan O’Brien) y sus amigos son los sujetos de estudio. De esta manera en la película podemos ver el esquema de una organización que parece omnipotente –C.R.U.E.L. en español y W.C.K.D. en inglés- con recursos aparentemente infinitos que tiene la intención de tomar el control de lo que resta de la sociedad, enfrentándose a una organizada pero reducida resistencia que se concentra en los miembros del Right Arm (Brazo Derecho), quienes han logrado elaborar una cura para la enfermedad. Perteneciendo la película a las sagas juveniles literarias – en este caso escrita por James Dashner– llevadas a la pantalla, el argumento se aleja del análisis o reflejo de la sociedad para concentrarse en la relación que existe entre los personajes y el planteamiento de C.R.U.E.L. como antagonista.

Pasaremos ahora a un filme que contempla la situación de una persona abandonada a su destino después de un apocalipsis zombi en un contexto de soledad casi absoluta: I Am Legend (Soy leyenda, Francis Lawrence, 2007) –inspirada en la novela homónima escrita por Richard Matheson-, en la que el protagonista de nombre Robert Neville (Will Smith) sobrevive en una desértica ciudad de Nueva York que empieza a ser retomada por la naturaleza, después de que una enfermedad ocasionada por una cura contra el cáncer afecta a millones de seres humanos, transformándolos en una suerte de entidades vampírico-zombi que se alimentan de cualquier ser vivo que se atraviese por su camino.

Neville, que es inmune a la enfermedad, es así forzado a utilizar todo su ingenio y recursos con el fin de sobrevivir junto con su fiel compañero canino. En este caso su problema no es de abastecimiento de comida o agua, pues tiene suficiente, sino que debe crear estrategias que le permitan conservar la cordura en un entorno en el cual únicamente “convive” con los animales salvajes o los infectados, de tal manera que sostiene conversaciones triviales e incluso “coquetea” con algunos maniquíes que ha colocado en diversos lugares de la ciudad –como una tienda de renta de películas- para crear la ilusión de compañía, pues además es constantemente atormentado por los recuerdos de la familia que perdió en el momento que se desató el caos ocasionado por el surgimiento de la infección.

En este escenario Robert, a la vez que lleva a cabo incansablemente numerosos intentos para crear una cura para el mal que ha mermado la población mundial en un 90 por ciento, también trata de encontrar a alguna persona no infectada, por lo que diariamente transmite una grabación que indica su ubicación exacta. Eventualmente una mujer, Anna Montez (Alice Braga) y un niño, Ethan (Charlie Tahan) llegan al sitio indicado mientras el solitario Neville se enfrenta a un grupo de los monstruosos infectados, salvándole la vida los recién llegados.

Aquí se muestra entonces cómo tanto Robert como Anna e Ethan, si bien están satisfechos al encontrar a otras personas que comparten su infortunio, también son desconfiados, pues no conocen a ciencia cierta las intenciones del otro. En este caso, sin embargo, son la solidaridad y la generosidad las que ganan al sacrificarse el propio Robert con el fin de que Anna e Ethan puedan llevar a un lugar seguro la cura que ha logrado encontrar.

Las virtudes más excelsas y los instintos más bajos son los que surgen en estos escenarios posapocalípticos, ya sea que estén dominados por millonarias organizaciones con tecnología de última generación o estén habitados por solitarios supervivientes. Por otra parte, en la próxima entrega de esta columna analizaremos algunos contextos en los cuales son comunidades de diversos tamaños las que intentan sobrevivir en mundos dominados por infectados caníbales o muertos vivientes.

FUENTES:

www.imdb.com

www.kansastag.gov/

http://www.rollingstone.com/

[1] El término “apocalipsis zombi” será aquí utilizado para designar a una situación en la que la sociedad se enfrenta a un evento de carácter mundial, tras el cual gran parte de su población se ha visto afectada por una enfermedad que provoca que los cadáveres adquieran movimiento, o bien elimina el uso de las facultades mentales, creando humanos irracionales y extremadamente agresivos, llegando incluso a la deformación física.

[2] Se ha utilizado la palabra haciendo referencia exclusivamente al muerto viviente que se presenta en la ficción, dejando de lado las implicaciones que tal figura tiene en el vudú.

[3] Género cinematográfico que recrea abundantes escenas sangrientas (http://www.oxforddictionaries.com/).


De Bond a “Mother”: Los espías en el séptimo arte III

28 octubre 2013
Matt Damon como Edward Wilson en El buen pastor (2006)

Matt Damon como Edward Wilson en El buen pastor (2006)

Parte III

Por: Patricia Díaz Terés

El cine no es un arte que filma vida, es cine está entre el arte y la vida”.

Jean Luc Godard

Variados son los tipos de agentes de inteligencia que se han podido ver en el séptimo arte a lo largo de las décadas, por lo que en este momento abordaremos la particular visión del mundo del espionaje que tuvo el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock.

En este sentido, encontramos en el haber hitchcockiano a El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much), de la cual el cineasta hizo dos versiones, la primera en 1934 protagonizada por Leslie Banks (Lawrence) y Edna Best (Jill), y la segunda en 1956 con James Stewart (Benjamin McKenna) y Doris Day (Josephine Conway), en cuya trama unos inocentes turistas se ven inmersos en un complot para asesinar a un alto dignatario, confabulación que había sido descubierta por el servicio secreto británico, cuyo agente Louis Bernard (Pierre Fresnay y Daniel Gelin, respectivamente), con su último aliento, proporciona pistas sobre el atentado a Lawrence (o Benjamin).

Asimismo, Hitchcock retoma el mundo del espionaje en Intriga internacional (North by Northwest, 1959), en la que Roger O. Thornhill (Cary Grant), un ejecutivo publicitario neoyorkino es confundido con un agente del gobierno por espías extranjeros, por lo que se da lugar a que el publicista tenga que correr por su vida, mientras trata inútilmente de convencer a sus perseguidores de que han cometido un error. En estas tres cintas del director inglés los protagonistas no son propiamente los espías, sino personas comunes que se ven envueltos en los tejemanejes de los servicios de inteligencia.

Por otra parte, en tiempos recientes, Hollywood ha utilizado la figura de los agentes retirados, como por ejemplo Bryan Mills (Liam Neeson), un exagente de la CIA que en la película Búsqueda implacable (Taken, Pierre Morel, 2008), hace uso de todas las habilidades adquiridas durante el tiempo en que sirvió al gobierno norteamericano, para rescatar a su hija Kim (Maggie Grace), quien ha sido secuestrada en París. De igual manera encontramos a Clyde Shelton (Gerard Butler) quien en la trama de la cinta El vengador (Law Abiding Citizen, F. Gary Gray, 2009) es un agente de la CIA retirado, cuya experiencia en asesinatos de máxima precisión se convierte en la pesadilla del abogado Nick Rice (Jamie Foxx), durante la cruzada que emprende Shelton para vengar la muerte de su esposa y de su hija, habiendo sido el asesino exculpado gracias a los arteros manejos de Rice en la corte.

Llegamos así a las películas que se encuentran un poco más cerca del verdadero quehacer de los espías, mencionando en primer lugar la cinta Juego de espías (Spy Game, Tony Scott, 2001) en la que aparece el esquema del maestro y el aprendiz, en este caso siendo ocupado el primer puesto por el experto agente de la CIA Nathan D. Muir (Robert Redford), y el segundo por Tom Bishop (Brad Pitt). Iniciando la relación entre ambos personajes durante la guerra de Vietnam –Bishop era francotirador del ejército-, se observa la labor de los espías durante la Guerra Fría, cuando estos hombres debían hacer a un lado cualquier rastro de humanidad al tratar con agentes dobles en Alemania Oriental, o arriesgar la vida para ayudar a un verdadero desertor a cruzar el terrible Muro de Berlín; continuando la acción en Beirut[i], cuando los agentes tienen la misión de asesinar a cierto jeque. El argumento muestra la estrecha amistad que con el tiempo une al guía y al aprendiz, quebrantando el primero infinidad de leyes para rescatar a Bishop, quien ha sido capturado en China durante un intento por rescatar a su amada Elizabeth (Catherine McCormack), dama sobre la cual Muir le ha advertido que se trata de una terrorista, más que de una mujer dedicada a la filantropía en los campos de refugiados. Finalmente Nathan gasta los ahorros de toda su vida en orden de salvar tanto a su joven amigo como a su novia.

Todavía en el terreno de la ficción encontramos la película Al filo de la mentira (The Debt, John Madden, 2010) –remake norteamericano de la cinta israelí Ha-hov dirigida por Assaf Bernstein en 2007-, cuyos protagonistas son agentes del servicio de inteligencia israelí, el temido Mossad, que tienen la misión de encontrar y llevar ante la justicia a Dieter Vogel, el “cirujano de Birkenau” que había servido en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, Rachel Singer (Jessica Chastain/Helen Mirren), Stephan Gold (Marton Csokas/Tom Wilkinson) y David Peretz (Sam Worthington/Ciarán Hinds), fracasan en su misión -escapa el criminal-, pero mienten al llegar a Tel Aviv -dicen que ha sido asesinado-, regresando su engaño a atormentarlos treinta años más tarde, cuando en una institución para enfermos mentales aparece un hombre que dice ser Vogel. En esta cinta se presenta la dinámica de un grupo de espías de gran capacidad tanto física como intelectual, que se ven forzados a convivir durante mucho tiempo en un ambiente hostil, surgiendo una serie de situaciones emocionales que llevan al trío a vivir una existencia bastante miserable tras concluir su misión.

Entramos finalmente a las historias reales con la cinta Un enemigo en casa (Breach, Billy Ray, 2007), en la cual se muestra cómo un novato agente de la CIA, Eric O’Neill (Ryan Phillippe) fue quien colaboró como pieza clave para llevar ante la justicia a un agente doble, Robert Hanssen (Chris Cooper) que había vendido durante años información a la Unión Soviética. Nuevamente se establece el esquema del agente con experiencia, pero a diferencia de Juego de espías, Hanssen es un hombre reservado y desconfiado, que no tiene la menor intención de hacer de O’Neill su aprendiz, sino que por el contrario, se pasa el tiempo señalándole la gran cantidad de errores que comete. Habiendo participado en la cinta el verdadero O’Neill como asesor, en este filme se muestran los entresijos de las traiciones que se han presentado en los círculos más selectos de los servicios de inteligencia.

Pasamos ahora a la película que causó sensación en todas las entregas de premios cinematográficos de este año, 2013, Argo (2012), dirigida por Ben Affleck. En esta película, Affleck –quien también es protagonista personificando a Tony Mendez– recrea el plan llevado a cabo por la CIA a finales de la década de los 70 para rescatar a un grupo de funcionarios norteamericanos que habían quedado atrapados en Teherán tras haber sido tomada la embajada de E.U. por los seguidores del ayatolá Khomeini. Describiendo con gran fidelidad los acontecimientos, Affleck logró estampar en su película las extrañas labores que en ciertos momentos ha tenido que llevar a cabo el servicio de inteligencia con la finalidad de cumplir con sus objetivos, actividades que en este caso incluyeron la creación tanto de una película como de una productora cinematográfica ficticias.

Concluiremos nuestra revisión de los espías en el cine con la película El buen pastor (The Good Shepherd, Robert de Niro, 2006) en la que el actor Matt Damon da vida a Edward Wilson, quien en realidad es la figura del implacable jefe de contraespionaje de la CIA (1954-1975), James Jesus Angleton, mejor conocido como “Mother”. Retratándose en la cinta a un hombre frío y despiadado, consciente del valor de la información, se nos presenta una imagen del temido Angleton en su juventud, cuando era un agente tímido y brillante que trataba de descubrir a un traidor infiltrado en las más altas esferas del gobierno y el servicio secreto. Es en esta película donde nos damos cuenta de que el “gadget” más útil para un espía no es otra cosa que la información. Aunque el filme no lo muestra, Angleton se convirtió en uno de los hombres más poderosos de E.U. durante la Guerra Fría por la gran cantidad de registros que poseía, particularmente sobre los secretos inconfesables de muchos políticos de la época, sin quedar fuera de su “campo de estudio” actores de cine, empresarios o mafiosos.

Vemos así cómo los cineastas hollywoodenses han repasado todas las facetas de los espías, habiéndolo presentado en extremos tan brillantes, glamurosos e irreales como James Bond o tan retraídos, poderosos y verdaderos como Edward Wilson, “Mother”, cautivando todos ellos a los aficionados a este subgénero cinematográfico que tiene otro tanto de literario.

 

*Dedico esta serie de artículos con especial cariño a mi papá, quien me enseñó desde chiquilla cómo apreciar tanto el cine como la literatura de espías, mostrándome desatinos y aciertos de este subgénero cinematográfico.

FUENTES:

www.imdb.com

“’Good Shepherd’ Taps Into Blue-Blooded Vein of Secrecy”. Aut. Stephen Hunter. The Washington Post. 22 de diciembre 2006.


[i] Capital de Líbano.


La diva de las mil caras: Marilyn Monroe I

17 septiembre 2012

Boda de Norma Jeane Baker y Jim Dougherty

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

Estoy solo y no hay nadie en el espejo”.

Jorge Luis Borges

¿Qué tienen en común un obrero, un beisbolista, un dramaturgo y un presidente de los Estados Unidos?… Si una hermosa bebita a la que bautizaron como Norma Jeane Baker –algunas veces aparece también como Mortenson (¿Mortensen?) e incluso Monroe– no hubiese nacido un 1º de junio de 1926 en el Hospital General de Los Ángeles, la respuesta probablemente sería: nada. Y es que tal pequeñita creció para convertirse en la inigualable e inolvidable Marilyn Monroe, cuyo corazón fue conquistado “oficialmente” por Jim Dougherty, Joe DiMaggio, Arthur Miller y John Fitzgerald Kennedy, cuyas profesiones fueron respectivamente las que al principio se mencionan.

Tratar de dilucidar la verdad sobre Marilyn Monroe no es tarea fácil, ya que dependiendo de la pluma que relate su existencia encontraremos: idealizaciones de ella como una inocente damisela en peligro, arrastrada por una marea implacable de maldad y concupiscencia; otros la describen únicamente como el ícono sexual más famoso de toda la historia, bella, sensual, atractiva y despiadadamente encantadora; otros más la refieren como una auténtica devoradora de hombres, fría, calculadora, sumamente astuta y carente por completo de escrúpulos; algunos más la señalan como una pobre mujer atribulada por una enfermedad mental que era manipulada por todos aquellos que la rodeaban y finalmente nos topamos con una versión que la retrata como una mujer culta, inteligente, poetisa, cuyo autor favorito era nada más y nada menos que el complejísimo irlandés James Joyce (?).

Pero antes de adentrarnos en las diferentes “versiones marilynescas”, revisemos primero algunos hechos en su vida –la cual cabe destacar que era relatada por la diva con ciertas variaciones conforme pasaban los años y su fama aumentaba-. Con una madre desequilibrada y un padre “anónimo” vino al mundo la pequeña Norma Jeane, ya que Gladys Baker era una mujer que había presentado siempre severos problemas mentales que fueron enfrentados por sus maridos, habiendo sido el primero de estos un hombre llamado Jack Baker con quien engendró a dos vástagos Jack y Berenice. Hartándose de los violentos vaivenes emocionales de su mujer, Baker tomó a sus hijos y puso pies en polvorosa, siendo su lugar ocupado poco tiempo después por Edward Mortensen, con quien Gladys contrajo matrimonio en 1924, obteniéndose idénticos resultados que con el primer enlace.

Así, con la necesidad de procurarse sustento, Gladys tomó un empleo en la Consolidated Film Industries, donde conoció al atractivo Stanley Gifford, un donjuán divorciado de treinta años que no tardó en hacer de las suyas con la ex señora Baker-Mortensen, dejándola presuntamente embarazada de Norma Jeane –al menos eso creía la diva-. Sin apoyo de su madre –Della Monroe Grainger, quien también sufría de padecimientos mentales-, la perturbada mujer buscó refugio en casa de Ida y Albert Wayne Bolender, quienes comprendiendo el estado de su amiga decidieron ofrecerle todo el apoyo necesario, el cual se extendió al cuidado de la recién nacida.

Sus primeros años Norma Jeane los pasó entre la casa de los Bolender y la de su abuela; con su madre se iría tan solo después de que un cruel vecino de Ida y Albert matara de un balazo a su mascota, un perrito callejero llamado Tippy hecho que ocasionó una severa crisis nerviosa a la niña de siete años. En octubre de ese mismo año, la madre logró reunir el dinero necesario para dar el enganche de una pequeña casita, cuyos pagos fueron sufragados mediante la renta de parte del inmueble a una anciana pareja británica.

Norma crece así en un ambiente complicado, del cual escapa cada sábado cuando su madre le proporciona diez centavos que emplea para asistir a las funciones de cine en el Grauman Egyptian Theater donde observa embelesada las cintas de directores como Cecil Blount DeMille y actrices como Claudette Colbert. Mientras tanto el estado mental de su progenitora se deteriora rápidamente, de modo que tiene que ser internada en el hospital psiquiátrico de Norwalk.

No obstante, tras este incidente el matrimonio inglés la cuidó durante un año, mudándose después la chica con otra pareja de apellido Griffen, quienes se encariñaron con ella a tal grado que propusieron a Gladys la adopción. La enferma dama no quiso oír hablar del asunto y negó su consentimiento. Esta situación arrojó a su hija al orfanato Los Angeles Orphan’s Home Society, donde si bien no recibió malos tratos, tampoco logró conseguir la dosis de cariño que necesitaba. Durante su estancia en este lugar recibía con frecuencia las visitas de Grace McKee, una amiga de su madre a la que Norma llamaba “tía Grace”. Esta dama solía prometer a la chiquilla que algún día la llevaría a vivir con ella, cosa que se convirtió en un sueño para la próxima estrella de cine.

Sin embargo cuando Grace contrajo matrimonio en 1938 con Erwin Goddard tardó un poco de tiempo en decidirse a cumplir su promesa, pero lo hizo. Así Norma fue retirada del orfanatorio e inscrita en la Emerson Junior High School, la cual quedaba un poco retirada por lo que Grace hizo algunas gestiones con sus vecinos los Dougherty para que uno de los hijos, James, la llevara a la escuela.

Norma Jeane tenía entonces doce años, pero su cuerpo habíase desarrollado de tal forma que fácilmente aparentaba diecisiete, comenzando así a captar las miradas de cuanto caballero se cruzaba en su camino. Se dice que por aquellos entonces –aunque no resulta totalmente claro en las fuentes- fue violada por un esposo de su madre –pero algunos autores explican que se trató únicamente de una tentativa la cual achacan a algún pariente indeterminado-. Lo cierto es que otra mujer importante apareció en su vida cuando comenzó una amistad con una tía de Grace, Ana Lower, le dio a conocer el Cristianismo Científico, a pesar de que la religión no era un tema de interés para la jovencita.

Pero a diferencia de los temas religiosos, el cine cautivaba la imaginación de la adolescente, siendo por estas épocas Jezabel con Bette Davis y María Antonieta con Norma Schearer sus cintas favoritas. Fue viendo estos filmes donde Norma decidió que algún día se vería en la pantalla de plata.

Solitaria y triste era sin embargo la existencia de la señorita, hecho que amenazó con agravarse cuando Grace y Erwin se vieron forzados a mudarse debido al trabajo del caballero. Pensando en una solución adecuada para el “problema” de Norma, Grace tuvo la “brillante” idea de confabularse con la madre de Jim para que este contrajera nupcias con su protegida, quien a la sazón tenía dieciséis años.

Al chico le gustaba la atractiva joven, por lo que aceptó la propuesta hecha por su madre llevándose a cabo el enlace en sencilla ceremonia el 19 de mayo de 1942, teniendo el flamante novio tan solo veinte años. A Norma su tía y su suegra habían tenido a bien regalarle un librillo que hablaba sobre los deberes de una mujer en el matrimonio, aleccionándola sobre lo bien planchadas que debían estar las camisas, y lo sabrosos y baratos que debían ser los platillos que cocinaría para su “dueño” (!).

El joven matrimonio se llevaba bien, Jim procuraba a Norma y la quería; ella, aunque se aburría mortalmente teniendo por tareas únicamente la limpieza de la casa y la elaboración de alimentos, todavía no tenía los arranques de melancolía que la acompañarían en las décadas posteriores. Así James hizo todo lo posible con su sueldo de obrero –trabajo en el que tuvo por compañero a Robert Mitchum-, por trasladar a su esposa a una residencia grande, con un jardín que la alegrara. No obstante el país estaba en guerra y Dougherty sentía la necesidad de hacer algo, por lo que se enroló en el ejército partiendo con rumbo a Australia y encargando a su mujer con sus padres.

Hasta aquí termina la parte “normal” de la vida de ese ícono del siglo XX llamado Marilyn Monroe, ya que a partir de aquí su existencia se transforma en una montaña rusa, de la cual hablaremos en la próxima entrega.

 

FUENTES:

“El Cine”. Ed. Larousse. Barcelona 2002.

 “Marilyn Monroe”. Colección: Los Grandes.  Aut. María Eustolia Samaniego. Grupo Editorial Tomo S.A. de C.V. México, 2005.  

“Marilyn y JFK”. Aut. François Forestier. Ed. Aguilar. México, 2010.    

 “Marilyn oculta”. Aut. Elsa Fernández Santos. 3 de octubre 2010. www.elpais.com

 “El sexo sentido de Marilyn Monroe”. Aut. Hugo Chaparro Valderrama. 4 de agosto 2012. www.elespectador.com


Solo existe una máquina del tiempo: la imaginación II

10 septiembre 2012

Christopher Reeve en Somewhere in Time (1980)

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro”.

Aristóteles

Distintos han sido los propósitos planteados por el ser humano para justificar la “necesidad” del viaje en el tiempo. De este modo podemos tener algo tan elaborado como la salvación de la raza humana en tal como aparece en la saga Terminator, en las cuales las travesías temporales tanto de Kyle Reese (Michael Biehn) como de los cyborgs T-800 (Arnold Schwarzenegger), T-1000 (Robert Patrick) y T-X (Kristanna Loken) -en las cintas The Terminator (1984), Terminator 2: The Judgment Day (1991) y Terminator 3: The Rise of the Machines (2003)- quienes intentan cambiar el destino de la raza humana a través de la destrucción o protección de un niño llamado John Connor, creándose a lo largo de la trama de las tres cintas una serie de paradojas cuyos resultados finales pueden verse en la película Terminator: La salvación (Terminator Salvation, 2009) del director McG. Por su parte el capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) en el filme Source Code, (2011) de Duncan Jones tiene una misión igualmente noble aunque más modesta, al intentar descubrir a un terrorista que ha hecho explotar un tren de pasajeros, a través del traslado de su mente en el espacio y el tiempo, albergándose su “espíritu” temporalmente en el cuerpo de un individuo de nombre Sean que viaja en el vehículo destruido, grandes paradojas surgen nuevamente cuando el valiente Stevens decide intentar salvar a las personas que están a punto de morir.

Saliendo un poco del terreno de las maquinarias, encontramos también a la magia como un factor que permite el viaje en el tiempo, como se muestra en la tercera película de la saga de Harry Potter, Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004) de Alfonso Cuarón, en la que Hermione (Emma Watson) a través de un diminuto artilugio llamado Giratiempo regresa algunas horas con la finalidad de tomar algunas clases adicionales, resolviéndose posteriormente la trama gracias al empleo de este mismo aparato para salvar a más de un personaje.

Otro elemento que ha servido en el séptimo arte para volver en el tiempo han sido algunos escritos como por ejemplo los diarios llevados por el personaje de Evan (Ashton Kutcher) en el filme The Butterfly Effect, (2004) de Eric Bress y J. Mackye Gruber, en el cual el joven descubre accidentalmente que la lectura lo lleva físicamente al pasado, pudiendo él modificar su presente al cambiar su historia; dejando de lado a la humanidad, el argumento se centra en cómo Evan, que desea una buena vida para sus amigos Kayleigh (Amy Smart), Lenny (Elden Henson) y Tommy (William Lee Scott), cambia algunas de sus decisiones pretéritas, las cuales a pesar de su buena intención tienen funestos resultados.

Para terminar con los viajes voluntarios a través del tiempo mencionaremos ahora la cinta Somewhere in Time (1980), basada en la novela Bid Time Return de Richard Matheson. En la cinta dirigida por Jeannot Szwarc observamos cómo el escritor de teatro Richard Collier (Christopher Reeve) conoce en la década de los ochenta a una anciana de nombre Elise McKenna (Susan French), quien había sido una actriz a principios de siglo. Obsesionado con la dama, Collier viaja voluntariamente a través del tiempo para encontrarse con la joven Elise (Jane Seymour), aunque en este caso puede discutirse sobre si la travesía ha sido o no hecha físicamente, ya que el caballero se autohipnotiza hasta poder ver a su alrededor todo lo que sucede en 1912. En este caso el traslado temporal tiene como objeto satisfacer únicamente deseos personales, sin tener alguna finalidad trascendente o altruista.

Ahora veamos algunos filmes en los cuales se desconoce si los desplazamientos temporales han sido voluntarios, pero cuyos resultados tienen una influencia directa y positiva en la vida del protagonista. El primer caso que revisaremos será Peggy Sue Got Married (1986) de Francis Ford Coppola en la que Peggy (Kathleen Turner) es una mujer infeliz de cuarenta años, quien está enfrentando la separación con su marido Charlie Bodell (Nicolas Cage). Mientras atraviesan tan duro trance, se organiza la reunión de los antiguos compañeros de la preparatoria, en la cual Peggy se desmaya y viaja al pasado para aprender más acerca de ella misma y de su esposo. Coincidiendo con Somewhere in time en la confusión que surge al tratar de explicar si el desplazamiento ha sido físico, espiritual o incluso imaginario; aquí se muestra cómo el tiempo que ha pasado Sue en décadas anteriores le ayudan a comprender su actual circunstancia.

Por su parte Russ Duritz (Bruce Willis) en la película de Disney The Kid (2000) de John Turteltaub, es sorprendido por su “mini-yo” a quien todos –excepto su severo yo adulto- llaman cariñosamente Rusty (Spencer Breslin). Sin dar mayor explicación sobre la llegada del chiquillo al presente, este se dedica a dar algunas lecciones para su futuro ser, el cual después de haber sido un tierno niño con magníficos sentimientos se ha transformado en hombre desalmado, cruel y pragmático. Siendo la fantasía el principal ingrediente de esta comedia, Russ también es en cierto momento alentado por su yo adulto en plenitud quien le muestra cómo los sueños sí pueden volverse realidad.

Llegamos así a los viajes temporales “accidentales”, donde mencionaremos primeramente la película Kate & Leopold (2001) de James Mangold, en la que vemos cómo el conde Leopold Alexis Elijah Walker Gareth Thomas Mountbatten, duque de Albany interpretado por Hugh Jackman, al intentar salvar a un individuo (Liev Schreiber) de una mortal caída, es arrastrado desde 1876 hasta el siglo XXI en donde conoce a la hermosa e independiente Kate McKay (Meg Ryan). En este filme la travesía temporal no tiene mayor finalidad que el dar al protagonista una personalidad distinguida que choca y fascina al mismo tiempo a una mujer moderna que ya no suele toparse con caballeros.

Mucho más frustrante resulta la experiencia que vive el librero Henry DeTamble (Eric Bana) en la película The Time Traveler’s Wife (2009) –basada en la novela de Audrey Niffenegger-, quien a causa de una rara condición genética tiene el infortunio de viajar por el tiempo sin orden ni concierto en los momentos más inesperados. De este modo se teje una historia en la cual involuntario viajante conoce al amor de su vida, Claire Abshire (Rachel McAdams), quien debe acostumbrarse a la idea de que ha conocido a su amado durante toda su existencia –literalmente- ya que algún capricho del destino siempre ha querido que Henry aparezca en lugares cercanos a ella; a la vez que debe lidiar con una pareja que se esfuma repentinamente sin dejar rastro. 

Por último mencionaremos un viaje en el tiempo que pretendía ser una travesía meramente espacial, me refiero a la película Planet of the Apes (1968) de Franklin J. Schaffner, en la que George Taylor (Charlton Heston) se lleva una espantosa sorpresa al descubrir que tras salir de la Tierra en una nave espacial con la finalidad de explorar los confines del universo, lejos de llegar a un mundo lejano retorna a su hogar pero setecientos años después, ya que ha logrado viajar más rápido que la velocidad de la luz a través de un agujero de gusano, llegando a un mundo primitivo en donde el papel de los monos y de los humanos se ha intercambiado, siendo los primeros la especie inteligente y dominante.

Como hemos visto los motivos y resultados de los imaginarios viajes en el tiempo han sido tan variados como las personas que los han concebido, pero lo que sí podemos afirmar es que en realidad el cine y la literatura se convierten por sí mismos en verdaderas máquinas del tiempo al permitirnos ver por igual a Hypatia de Alejandría  enseñando a sus discípulos en la película Ágora (2009) o acompañar a Rick Deckard en un alucinante futuro en Blade Runner (1982). 

Para conocer:

The Terminator (1984): http://www.youtube.com/watch?v=c4Jo8QoOTQ4

Terminator Salvation (2009): http://www.youtube.com/watch?v=xAjWCyJ0krI

Source Code (2011): http://www.youtube.com/watch?v=NkTrG-gpIzE

Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004): http://www.youtube.com/watch?v=XjPb3ziyYYo

The Butterfly Effect (2004): http://www.youtube.com/watch?v=4hrV9xt50Vc

Somewhere in time (1980): http://www.youtube.com/watch?v=FrEhKxYnKGs

Peggy Sue Got married (1986): http://www.youtube.com/watch?v=ZiN2nZ-MvoA

The Kid (2004): http://www.youtube.com/watch?v=D_ubwE3IJhY

Kate & Leopold (2001): http://www.youtube.com/watch?v=6FeyhlLZYrg

The Time Traveler’s Wife (2009): http://www.youtube.com/watch?v=USUDlMBR-dQ

Planet of the Apes (1968): http://www.youtube.com/watch?v=VjcpRHuPjOI

FUENTES:

http://www.ust.hk

http://www.filmaffinity.com 

http://www.imdb.com   


Aciertos y hecatombes: Personajes reinventados II

16 abril 2012

Benedict Cumberbatch como Sherlock Holmes y Martin Freeman como John Watson en la serie de la BBC

Parte II

Por: Patricia Díaz Terés

“Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho”.

Oscar Wilde

Variados han sido los resultados en la historia del cine y la televisión cuando los personajes literarios han sido trasladados a las pantallas. Dependiendo tanto de la creatividad del guionista como de su respeto hacia los originales que manipula, los resultados de tales aventuras pueden ser terribles catástrofes o maravillosas propuestas.

De esta manera, ni siquiera los personajes infantiles que son conocidos por la mayoría de las personas desde muy tierna edad, han esquivado los intentos para hacerlos más “modernos” o “creíbles”. Así podemos encontrarnos con una inteligente Cenicienta llamada Danielle de BarbaracDrew Barrymore– que rescata a su caprichoso príncipe HenryDougray Scott– en la película Por siempre cenicienta (1998) dirigida por Andy Tennant; mientras que Blancanieves ha pasado de ser una dulce jovencita a una valiente guerrera en la reciente cinta del cineasta Rupert Sanders, Blancanieves y el cazador (2012) protagonizada por Kristen Stewart y Chris Hemsworth.

Por su parte, la literatura decimonónica parece haber sido un vasto campo de trabajo para los guionistas desde hace varias décadas, por lo que sus protagonistas han sido constantemente vapuleados por las creativas intenciones de revolucionarios sujetos. Así, uno de los intentos más interesantes –y posteriormente desastroso- fue el del creador de cómics Alan Moore cuando en su serie The League of Extraordinary Gentlemen (1999-2003) tuvo la idea de tomar a Mina Murray (Drácula de Bram Stoker), Alan Quatermain (Las minas del rey Salomón de Henry Rider Haggard), el Capitán Nemo (Julio Verne), el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde (El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson) y Hawley Griffin, (El hombre invisible de H.G. Wells), para constituir una suerte de liga heroica que se interpone en las nefastas intenciones de un misterioso enemigo conocido como M; hasta aquí Alan Moore y Kevin O’Neill se mostraron razonablemente respetuosos –hasta cierto punto- con los personajes, introduciendo algunas variaciones en su carácter o forma –como en el caso de Mr. Hyde quien aparece como un monstruoso y poderoso gigante-; cosa que no hicieron el guionista James Robinson y el director Stephen Norrington en la película La liga extraordinaria (2003), en donde Mina –interpretada por Peta Wilson– es una feminista mujer vampiro -que pasa de ser la líder en el cómic a un personaje secundario en la cinta- quien había sostenido una apasionada relación con el soberbio y narcisista personaje creado por Oscar Wilde, Dorian Gray (!) –personificado por Stuart Townsend-, mientras que QuatermainSean Connery– se convierte en “mentor” del norteamericano Tom Sawyer (Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain) –Shane West-, enseñándole cómo disparar un rifle. De esta manera, haciendo pedazos los personajes originales y transgrediendo el argumento del cómic, esta película puede bien catalogarse como un desastre mayúsculo en cuanto a reinvenciones se refiere.

De otro talante han sido los resultados obtenidos a través de las numerosas adaptaciones que ha tenido el detective más famoso de la literatura: Sherlock Holmes. Mientras dejamos de lado las adaptaciones cinematográficas y televisivas que en mayor o menor medida se han acoplado a las características originales tanto de Holmes como de su inseparable compañero John Watson, hablaremos sobre las películas y la serie más recientes. El director Guy Ritchie muestra así una muy particular visión de Sherlock en sus películas Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011), en las que el investigador británico se ha convertido en un héroe de acción encarnado por Robert Downey Jr., que comparte escena con un apuesto y valiente Watson personificado por Jude Law. Sin estar los argumentos ligados con las obras de Sir Arthur Conan Doyle -excepto en el nombre de sus personajes- la propuesta de Ritchie se basa en la reinvención de las características de estos, introduciendo así elementos que “humanizan” a Holmes, proporcionándole incluso un interés romántico en la persona de Irene AdlerRachel McAdams-, quien a su vez se ha transformado de una astuta cantante que aparece en el relato Un escándalo en Bohemia, a una experta ladrona y espía. En conjunto la fórmula ha funcionado –excepto para algunos puristas quienes amenazaron con rasgarse las vestiduras al ver a Sherlock Holmes saltando osadamente por una ve las ventanas del Parlamento-, logrando acercar el personaje clásico a los a los jóvenes actuales.

Pero sin duda alguna la tentativa más acertada para reinventar a Holmes la tiene la cadena británica BBC con su serie Sherlock,(2011-2012) protagonizada por Benedict Cumberbatch como el brillante detective y Martin Freeman como el leal Watson. Siendo las actuaciones de estos hombres uno de los pilares de la producción, los guionistas como Steven Moffat, Steve Thompson y Mark Gatiss, han logrado –maravillosamente- a su vez emplear algunos elementos de las historias originales como Estudio en escarlata, Las cinco semillas de naranja, El tratado naval, El problema final y El sabueso de los Baskerville, entre otras, para elaborar capítulos en los que vemos a un Sherlock del siglo XXI, quien es consultor para Scotland Yard –particularmente del inspector LestradeRupert Graves– y que conserva la personalidad ideada por su autor original, mientras utiliza artilugios de la época actual -como los smartphones y el internet- para dar caza a los criminales. En ciertos aspectos, incluso esta versión supera a la original, como es el caso de la reinvención del némesis de Holmes, James Moriarty, quien en este caso es un magnífico psicópata –y no el personaje bastante secundario que fuera utilizado por Sir Arthur para eliminar al sujeto de sus pesadillas, ya que cuando el villano aparece en El problema final el autor odiaba ya a su creación, y deseaba eliminarlo a toda costa- interpretado magistralmente por Andrew Scott o la de Irene AdlerLara Pulver-, quien en esta ocasión no es una coqueta ladrona o una cantante de ópera, sino una singular “dominatrix” que logra cautivar –e intrigar- al arrogante detective. En fin, la extraordinaria utilización del conjunto de los recursos empleados para la elaboración de este programa le ha granjeado –justamente- gran cantidad de admiradores, quienes por otro lado se han manifestado considerablemente ofendidos por las intenciones de la cadena norteamericana CBS para lanzar su propia versión de la serie, eso sí con una “sorprendente” (?) innovación que consiste en hacer que John Watson sea Joan Watson, encarnada nada más y nada menos que por la actriz Lucy Liu (!).  

Sin embargo, no han sido solo los personajes clásicos quienes han sido reinventados, ya que incluso íconos de la cultura popular del siglo XX han pasado recientemente por ciertas transformaciones. Para ejemplificar lo anterior tomaremos al personaje de Superman -creado en 1932 por el escritor Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster-, el cual fue retomado a partir del año 2001 por Alfred Gough y Miles Millar en la serie Smallville de Warner Bros., cuya intención original parecía ser mostrar el lado puramente humano de Clark Kent antes de que se transformara en el legendario superhéroe; el éxito de la serie llevó a los productores a extenderla por diez temporadas, cumpliendo las primeras con el objetivo primario, pero luego desviándose terriblemente cuando se vieron obligados a intentar –que no lograr- que esta historia encajara con el argumento y los personajes originales del cómic, de modo que después de ver a un Kent atractivo, valiente y seguro de sí mismo, de la nada apareció el Clark original, presentándose entonces como un joven tímido, torpe y bastante miedoso (?).

Así hemos visto cómo los escritores del séptimo arte y de la pantalla chica han intervenido historias y personajes a conveniencia, teniendo mayor éxito en la empresa aquellos que, conociendo los originales, respetaron su esencia, adaptándola y no mutilándola, forzándola o aniquilándola, llegándose entonces a crear personajes e historias que bien quedarán en nuestra memoria como entrañables o como deleznables, según sea el caso.

Para conocer:

Por siempre Cenicienta (1998): http://www.youtube.com/watch?v=Hcj9fyx6DXI

Blancanieves y el cazador (2012): http://www.youtube.com/watch?v=SQaZRqlezG4&feature=fvst

La liga extraordinaria (2003): http://www.youtube.com/watch?v=JADCxdroMz8

Sherlock Holmes (2009): http://www.youtube.com/watch?v=PxeH-4BPf0E&feature=fvst

Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011): http://www.youtube.com/watch?v=QU0SEeQJy0c

Serie “Sherlock” BBC: http://www.youtube.com/watch?v=cSQq_bC5kIw

Smallville: http://www.youtube.com/watch?v=JungYQt0T6c  

FUENTES:

“Novel to film: An Introduction to the Theory of Adaptation”. Aut. Brian McFalane. Claredon Press, Oxford, 1966.

“De mito literario a héroe de acción”. Aut. Gabriella Campbell. 16 de marzo 2012. www.lecturalia.com

“Paramount Looking to Reinvent Tom Sawyer and Huckleberry Finn”. Aut. Ethan Anderton. 21 de marzo 2012. www.firstshowing.net

www.imdb.com   

  


Un genial artífice: Orson Welles I

9 enero 2012

Orson Welles

Parte I

Por: Patricia Díaz Terés

“Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya”.

Alexandre Graham Bell

Hombre de mirada penetrante e imponente presencia, con la capacidad de despertar fervorosos halagos o ácidas críticas, así ubicamos a uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos, quien causó revuelo con sus propuestas visuales e impactantes guiones transformándose así en un punto de referencia casi obligado para las futuras generaciones de creadores cinematográficos, me refiero al inigualable Orson Welles.

George Orson nació un 6 de mayo de 1915 en Kenosha, Wisconsin (E.U.A.), dentro de una singular familia conformada por el empresario –tesorero y secretario general de la firma Badger Brass– e inventor Richard Head Welles y la pianista –y activista política que luchó para conseguir el voto de las mujeres- Beatrice Ives. Siendo el segundo hijo, fue relegado a un segundo plano hasta que sus progenitores detectaron que su hijo mayor, Dickie, tenía problemas mentales hecho que los llevó a internarlo en una institución especializada.

Recayendo todas las expectativas en el hermano menor, a muy corta edad George demostró tener una inclinación artística poco común –gracias a que su madre se dedicaba al teatro, pisó por primera vez un escenario a los dos años, en una producción de la ópera Madame Butterfly; pero menos usual aún era su habilidad para dominar distintas disciplinas como la música, la pintura y el teatro, mostrando una afición particular por la magia, catalogándosele así como un niño prodigio. Cuenta una anécdota que un buen día su tutor el Dr. Maurice Bernstein, asistió con su pupilo de cinco años a un concierto en donde se interpretaba música de Igor Stravinsky, sucediendo que al concluir la presentación el pequeño Orson disertó sobre lo escuchado con un discernimiento muy superior al de su edad.

Pero cuando cumplió el pequeño genio los 7 años su familia comenzó a desmoronarse, ocurriendo entonces el divorcio de sus padres y al poco tiempo el fallecimiento de su madre a causa de la ictericia. De espíritu aventurero, su padre lo llevó consigo a un viaje alrededor del mundo, pero Richard se dio entonces a la bebida. Esta situación provocó que el chiquillo buscase la figura paterna en Bernstein, hasta que entró en la Todd School –institución especial para muchachos superdotados ubicada en Woodstock (Il.)- a los 10 años, donde se encontró con Roger Hill, quien a la sazón dirigía el lugar y que lo impulsó en el quehacer teatral, llegando ambos a escribir el librillo Everybody’s Shakespeare, el cual tuvo un buen índice de ventas en los años subsiguientes. Cabe mencionar también que a tan corta edad el pequeño adaptó, dirigió y protagonizó su primera obra de teatro, eligiendo como base el texto de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Ahora bien, ciertamente Welles tenía un carácter un tanto similar al de otro genio cinematográfico, Alfred Hitchcock, compartiendo ambos personajes tanto su enérgica personalidad como su gusto por las bromas pesadas, aunque ciertamente nuestro protagonista en este momento gustaba de las chanzas macabras, llegando a fingir en cierta ocasión su suicidio por ahorcamiento. Tal fue el susto que sufrió su pobre profesor de historia, quien lo encontró pálido –gracias al maquillaje, por supuesto- y colgando de una cuerda, que casi sufrió un infarto.

No obstante, esta habilidad histriónica le ayudó cuando intervino en obras escolares como Finesse the Queen (1926), The Physician in spite of himself (1928) o Androcles and the Lion (1930). Con el inquieto espíritu que le caracterizaba, después de concluir con éxito los cinco años de educación en Todd School, decidió declinar la opción de la universidad para estudiar pintura durante breve periodo en el Chicago Art Institute, para posteriormente partir hacia Irlanda en donde disimulaba su escasa edad apareciendo en público fumando un puro.

En Dublín, participó en varias producciones del Gate Theatre como The Death Ride Fast o Hamlet –algunos dicen que en este sitio él afirmaba ser una estrella de Broadway-. Si bien Orson era un tipo explosivo, también poseía una personalidad atrayente y hasta cierto punto carismática, hecho que le granjeó la amistad del dramaturgo Thornton Wilder y del crítico Alexander Woolcott, quienes lo recomendaron con Katharine Cornell, quien dirigía una compañía de teatro e inmediatamente lo incluyó en el elenco de sus obras, llegándose a presentar entonces nuestro aventurero jovencito en montajes como Romeo y Julieta con el personaje de Teobaldo, ya sobre escenarios neoyorkinos.

Siendo su talento evidente para cuanta persona lo conocía, se fue colocando en la industria del entretenimiento, de modo que fue contratado para colaborar en programas radiofónicos interpretando por ejemplo a The Shadow, un misterioso mago de profunda voz que perseguía criminales. Por estas fechas llegó a su vida la actriz y socialité Virginia Nicholson, con quien contrajo matrimonio y tuvo una hija, Christopher -que con el tiempo fue conocida como Chris Welles Feder, autora de materiales educativos-. La unión no duró mucho separándose el matrimonio en 1939.

Por otra parte, para estas fechas Welles había encontrado ya a John Houseman, con quien colaboró en el proyecto gubernamental Works Progress Administration, siendo uno de sus programas el Federal Theater, el cual era administrado por John y dirigido por Orson. Ambos lograron poner en escena, en 1936, La Escocesa –nombre con el que se conoce a Macbeth– con un reparto conformado por actores afroamericanos y ambientada en Haití; además llevaron al escenario The Tragic History of Doctor Faustus de Christopher Marlowe (1937) y el musical The Craddle Will Rock –basada a su vez en obras de Bertolt Brecht y Kurt Weill– de Marc Blitztein, montaje que no fue bien visto por el gobierno debido a los tintes izquierdistas del guión. Tal fue el disgusto de los altos mandos que se prohibió el estreno, rebelándose entonces todo el equipo de producción el 16 de junio de 1937, encaminándose todos los involucrados y simpatizantes –en total unas dos mil personas- en una marcha hacia el Venice Theatre, donde se llevó a cabo una puesta en escena improvisada.

Dos meses después Welles y Houseman decidieron crear una compañía independiente a la que nombraron The Mercury Theatre, con un capital de cien dólares y con la cual llevaron a cabo la puesta en escena de la tragedia Julio César escrita por William Shakespeare. Controversial –y exitoso- resultó el espectáculo, debido a que la mente de Orson trasladó la historia a la Italia fascista causando gran revuelo en una sociedad que ya comenzaba a mirar temerosa hacia la tensa Europa, generando como siempre opiniones enfrentadas de quienes lo alabaron y quienes lo vituperaron.

Habiendo aparecido en 1938 en la portada de la revista Time con el sobrenombre de Wonder Boy[1] -del teatro-, Orson Welles, era para entonces un joven atractivo, enérgico, ambicioso y decidido, que aún no había cumplido los 25 años cuando ya era famoso en Estados Unidos; sin embargo aún no había logrado ganarse su lugar en la historia, mismo que le fue concedido gracias a que asustó a medio país con una invasión extraterrestre, exhibió a un poderoso magnate del ámbito periodístico y “transgredió” las pautas de la estética cinematográfica, entre otras cosas, todo lo cual será tratado con detalle en la próxima entrega.

FUENTES:

“Orson Welles is Dead at 70, Innovator of Film and Stage”. Obituario www.nytimes.com. Octubre, 1985.

 “El genio de la lámpara”. Aut. José María Aresté. www.decine21.com Octubre, 2002.

“Condenados a la eternidad: George Orson Welles”. Aut. Gustavo Rubén Giorgi. Revista Letralia No. 231. Mayo, 2010.

“Orson Welles: El ilusionista”. Aut. Federico Lisica. www.almamagazine.com. Febrero, 2011.

“Cuestiones teóricas sobre el cine de Orson Welles”. Aut. Pedro García Cueto. www.cinecritic.biz Septiembre, 2011.

“Orson Welles”.  Aut. Enrique Martínez-Salanova Sánchez. www.uhu.es

www.thebiographychannel.co.uk

http://www.mercurytheatre.info/history


[1] Chico Maravilla.


A %d blogueros les gusta esto: